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Historia · Costa Rica

Historia de Puntarenas

El puerto del Pacífico y la salida del café

La ciudad de Puntarenas se tiende sobre una larga y estrecha lengua de arena en el golfo de Nicoya, frente a la península. Declarada puerto mayor en 1814 por orden de las Cortes de Cádiz, fue durante el siglo XIX el gran puerto del Pacífico de Costa Rica y la principal salida del café hacia los mercados del mundo, sobre todo tras las obras de mejora del embarcadero realizadas entre 1840 y 1850.

'El Puerto', como se lo conoce, vivió su auge cuando el café subía en carretas desde el Valle Central para embarcarse hacia Europa por el Pacífico. La apertura del ferrocarril al Atlántico, en 1890, desvió buena parte de ese comercio hacia el Caribe, pero Puntarenas conservó su papel portuario y se convirtió además en el balneario tradicional de los josefinos, que llegaban en tren a tomar sus baños de mar. La actual provincia se constituyó como tal en 1909, al reorganizarse el país en siete provincias.

Una franja costera de mil paisajes

Puntarenas es la provincia más extensa y de geografía más peculiar de Costa Rica: se estira como una larga y quebrada franja por casi todo el litoral del Pacífico, desde el golfo de Nicoya hasta la frontera con Panamá, e incluye tierras del interior, penínsulas e islas. Esa forma alargada la convierte en la de mayor diversidad de paisajes costeros del país.

De ella dependen también islas del golfo de Nicoya y la remota Isla del Coco, en pleno océano Pacífico, Patrimonio de la Humanidad y meca del buceo mundial. En apenas una provincia caben manglares, bosques nubosos de montaña, playas de aventura y la selva tropical húmeda más intacta de Centroamérica.

Monteverde y los cuáqueros del bosque nuboso

En las montañas de la cordillera de Tilarán, la región de Monteverde —con el pueblo de Santa Elena— alberga los célebres bosques nubosos, ecosistemas envueltos en niebla de biodiversidad extraordinaria. Su historia tiene un origen singular: en 1951, un grupo de familias cuáqueras estadounidenses, pacifistas que huían del servicio militar durante la Guerra de Corea, se instaló en estas alturas para vivir en paz y dedicarse a la ganadería lechera.

En 1972, esos colonos, junto a científicos conservacionistas, fundaron la Reserva del Bosque Nuboso de Monteverde para proteger las nacientes de agua y la selva de altura. El resultado fue uno de los grandes santuarios del ecoturismo mundial, cuna del canopy o tirolesa, refugio del quetzal y del pájaro campana, y modelo de cómo la conservación puede convivir con el turismo.

El Pacífico Central: Jacó, Quepos y Manuel Antonio

Sobre la costa del Pacífico Central se suceden algunos de los destinos más visitados del país. Jacó es el balneario más cercano a la capital, animado y volcado al surf; Herradura alberga marinas y resorts; y el Parque Nacional Carara, en la desembocadura del río Tárcoles, es un refugio de lapas rojas y cocodrilos donde se encuentran las selvas secas del norte y las húmedas del sur.

Más al sur, Quepos y el Parque Nacional Manuel Antonio ofrecen la postal más famosa de Costa Rica: la selva llena de monos, perezosos e iguanas desemboca directamente en playas de arena blanca y aguas turquesas. Es uno de los parques más pequeños y a la vez más visitados del país, símbolo del turismo de naturaleza costarricense, y punto de partida de una región que antaño vivió del banano de la United Fruit.

El sur salvaje: la península de Osa y Corcovado

El extremo sur de Puntarenas es la Costa Rica más remota y salvaje. La península de Osa alberga el Parque Nacional Corcovado, descrito por la revista National Geographic como 'el lugar biológicamente más intenso del planeta': la mayor selva tropical húmeda del Pacífico centroamericano, hogar de tapires, jaguares, pecaríes, lapas y una biodiversidad sin igual. A ella se llega por pueblos como Puerto Jiménez, sobre el Golfo Dulce, o por la remota Bahía Drake, y desde allí a la Isla del Caño.

Más al norte, la Costa Ballena —Uvita, Dominical y el Parque Nacional Marino Ballena, con su famosa 'cola de ballena' de arena— completa un sur de playas vírgenes y avistaje de cetáceos. En la punta de la península de Nicoya, ya en jurisdicción de Puntarenas, Santa Teresa, Mal País y Montezuma se han vuelto mecas del surf y del turismo bohemio, junto a la pionera Reserva Natural Absoluta Cabo Blanco, creada en 1963 como la primera área protegida del país.

📍 Destinos de Puntarenas

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📚 Bibliografía

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