Ica es la capital del desierto y del vino del Perú. Rodeada de dunas doradas y viñedos, es una ciudad cálida y soleada todo el año, famosa por ser la cuna del pisco -el aguardiente de uva que es orgullo nacional- y por tener a las puertas el oasis de Huacachina, ese estanque rodeado de palmeras y dunas gigantes que parece sacado de una postal del Sahara. A pocas horas de Lima, es parada obligada de la ruta del sur.
La ciudad fue fundada por los españoles en 1563 y desde el siglo XVI se plantaron las primeras vides, dando origen a una tradición vitivinícola de siglos. Hoy podés recorrer bodegas históricas como Tacama (considerada el viñedo más antiguo de Sudamérica) o El Catador, probar piscos y vinos, y entender la Vendimia, la gran fiesta de marzo donde se pisa la uva. Sumá el Museo Regional, con momias y cráneos alargados de las culturas Paracas y Nazca, y tenés cultura para rato.
La mayoría llega a Ica en bus desde Lima (unas 4-5 horas) o como parada en la ruta Paracas-Huacachina-Nazca. El plan típico combina la ciudad (centro histórico, museo y bodegas) con una escapada a Huacachina para hacer buggies y sandboard en las dunas, y ver el atardecer sobre el desierto. Con uno o dos días alcanza para tomarle el gusto al vino, las dunas y el sol iqueño.
La ciudad de Ica fue fundada por el conquistador español Jerónimo Luis de Cabrera el 17 de junio de 1563, como 'Villa de Valverde'. Desde el siglo XVI se introdujeron las vides que originaron la producción de vino y pisco. Antes, el valle fue hogar de las culturas Paracas y Nazca, cuya herencia se ve en el Museo Regional. Más detalle en la página de historia.
Leer la historia completa →El desierto costero del sur: cuna de las culturas Paracas y Nazca, de las misteriosas líneas en la pampa, del oasis de Huacachina, de las islas Ballestas, del pisco y de la cultura afroperuana de Chincha.
Leer la historia de Ica →Sin precios exactos: escala de $ (económico) a $$$$$ (lujo), con 2-3 opciones por categoría.