El extremo septentrional de la Isla Sur, conocido en maorí como Te Tau Ihu («la proa de la canoa»), fue habitado durante siglos por diversos iwi, cuyo mapa tribal quedó transformado en el siglo XIX por las migraciones de las Guerras de los Mosquetes: pueblos del norte como Ngāti Toa, Ngāti Rārua, Ngāti Tama y Te Āti Awa se asentaron en la región tras conquistarla.
Fue precisamente aquí, en la bahía que hoy se llama Golden Bay, donde en diciembre de 1642 el holandés Abel Tasman tuvo el primer contacto registrado entre europeos y maoríes de Nueva Zelanda, un encuentro que terminó con la muerte de cuatro de sus marineros a manos de Ngāti Tūmatakōkiri. Tasman se marchó sin desembarcar, y bautizó el lugar «Bahía de los Asesinos». Pasarían dos siglos antes de que los europeos volvieran a asentarse.
Entre 1839 y 1842, la New Zealand Company negoció con algunos maoríes el establecimiento de una colonia en Whakatū (la bahía de Tasman) y Taitapu (Golden Bay). El primer barco de inmigrantes, el Fifeshire, llegó el 1 de febrero de 1842, fundando la ciudad de Nelson. La colonia, sin embargo, nació con un problema grave: la Compañía había prometido a los colonos mucha más tierra de la que había adquirido legítimamente de los maoríes, lo que la empujó a expandirse sobre territorios cuya venta los iwi disputaban.
Esa presión por la tierra conduciría, apenas un año después, a la primera colisión armada grave entre maoríes y colonos tras la firma del Tratado de Waitangi, un episodio que marcaría a fuego a la joven colonia.
El 17 de junio de 1843, un grupo armado de colonos de la New Zealand Company, encabezado por un magistrado, marchó al valle de Wairau para arrestar a los jefes de Ngāti Toa, Te Rauparaha y Te Rangihaeata, y hacer valer una disputada escritura de compra de tierras. Los jefes se negaban a reconocer la venta. En el enfrentamiento que siguió, en Tuamarina, murieron 22 europeos y 4 maoríes; varios colonos que se habían rendido fueron ejecutados en represalia por la muerte de la esposa de Te Rangihaeata.
El «incidente de Wairau» (o «Wairau Affray») fue el primer choque armado significativo entre maoríes y británicos después de Waitangi, y conmocionó a la colonia. Sorprendentemente, el gobernador FitzRoy investigó los hechos y dio la razón a Ngāti Toa, reconociendo que la escritura era inválida, en un gesto de justicia poco común que enfureció a muchos colonos.
Nelson y Tasman superaron su convulso comienzo para convertirse en una de las regiones más apacibles y luminosas del país: Nelson es célebre por ser la ciudad con más horas de sol de Nueva Zelanda, lo que la hizo prosperar con la horticultura, los huertos, el lúpulo y la viticultura. Ese clima y esa calidad de vida atrajeron a artistas, artesanos y cerveceros, y la ciudad tiene hoy una vibrante escena creativa.
Su mayor tesoro natural es el Parque Nacional Abel Tasman, el más pequeño del país pero uno de los más queridos: una sucesión de playas de arena dorada, aguas turquesas y bosque nativo que se recorre a pie por el Abel Tasman Coast Track o en kayak, entre focas y aves marinas. Golden Bay, la bahía donde todo empezó con Tasman, y los manantiales cristalinos de Te Waikoropupū completan el atractivo de esta esquina soleada de la Isla Sur.