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Historia · México

Historia de Nayarit

Coras, wixárikas y la sierra sagrada

Nayarit conserva una de las culturas indígenas vivas más notables de México: los wixárikas (huicholes) y los coras (náayeri), pueblos de la Sierra Madre Occidental que mantuvieron su independencia hasta bien entrado el período colonial, resistiendo la conquista casi hasta el siglo XVIII.

Estos pueblos preservan una riquísima cosmovisión, sus peregrinaciones al desierto sagrado de Wirikuta —en San Luis Potosí—, su relación ritual con el peyote y su deslumbrante arte de chaquira y estambre, con sus 'ojos de dios' y cuadros de hilo que narran su mitología.

Mexcaltitán, el posible Aztlán

La isla de Mexcaltitán, un poblado lacustre rodeado de esteros al que se accede por canoa, es uno de los enclaves más singulares del estado. Algunos historiadores lo consideran el mítico Aztlán, el lugar de origen desde el que los mexicas iniciaron su peregrinación hacia el valle de México.

Con su traza circular, sus calles que en época de lluvias se convierten en canales —lo que le ha valido el apodo de la 'Venecia mexicana'— y su vida ligada a la pesca del camarón, Mexcaltitán conserva un ambiente único, entre la historia y la leyenda.

De Jalisco a estado propio

Durante la colonia y buena parte del siglo XIX, el territorio de Nayarit dependió de la Nueva Galicia y luego de Jalisco, como el Distrito de Tepic. Su capital, Tepic, creció como centro agrícola y comercial en el valle a los pies del volcán Sanganguey.

Tras un largo proceso de reivindicación de su autonomía, Nayarit alcanzó el rango de estado libre y soberano de la federación en 1917, con la nueva Constitución, tomando su nombre del de un legendario caudillo cora que resistió a los españoles.

El nacimiento de la Riviera Nayarit

La costa de Nayarit se ha transformado en las últimas décadas en la Riviera Nayarit, uno de los destinos turísticos de mayor crecimiento del Pacífico mexicano, que se extiende por la bahía de Banderas y hacia el norte.

Junto a desarrollos de lujo como Punta Mita, pueblos que eran aldeas de pescadores se han convertido en referentes del turismo internacional, atraídos por sus playas, su ambiente relajado y su naturaleza aún poco alterada.

Sayulita, San Pancho y las Marietas

Pueblos como Sayulita y San Pancho (San Francisco) pasaron de ser tranquilas aldeas a mecas del surf, la vida bohemia y el turismo internacional, con su ambiente colorido, sus tablas de surf, su arte callejero y su mezcla de viajeros de todo el mundo.

Las islas Marietas, con su célebre 'playa escondida' dentro de un cráter, y la rica vida marina de la bahía completan una oferta de naturaleza y playa muy apreciada, en un litoral que combina desarrollo turístico con belleza natural.

Tabaco, mar y presente

Más allá del turismo, la economía nayarita se ha basado tradicionalmente en la agricultura tropical —tabaco, caña, mango, café— y en la pesca, con una fértil llanura costera regada por ríos que bajan de la sierra.

Con su combinación de sierra indígena, marismas, islas históricas y playas de moda, Nayarit ofrece un mosaico de paisajes y culturas en un estado relativamente pequeño, que ha sabido proyectarse al mundo a través de su litoral sin perder su rica herencia interior.

📍 Destinos de Nayarit

SayulitaSan Pancho

📚 Bibliografía

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