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Historia · Marruecos

Historia de Casablanca y las ciudades imperiales (Fez, Meknes, Rabat)

Casablanca: de la pequeña Anfa a la gran metrópoli

Casablanca, la mayor ciudad de Marruecos, es también una de las más jóvenes en su forma actual. En su lugar existió desde la Edad Media un modesto puerto bereber llamado Anfa, que llegó a ser un nido de corsarios; por eso los portugueses lo arrasaron en el siglo XV y XVI. En el siglo XVIII, el sultán alauí Sidi Mohammed ben Abdallah reconstruyó la ciudad y le dio el nombre árabe de Dar el-Beida, "la casa blanca", que los comerciantes españoles tradujeron como Casablanca.

El gran salto llegó con el protectorado. A partir de 1912, los franceses eligieron Casablanca como principal puerto y centro económico del país. En pocas décadas, la ciudad creció de forma vertiginosa, pasando de unos pocos miles de habitantes a convertirse en una metrópoli de más de un millón. Los urbanistas franceses la dotaron de amplios bulevares y de un notable conjunto de arquitectura art déco y de estilo neomorisco (el "mauresque"), que todavía hoy da su sello al centro y la convierte en un museo al aire libre de la arquitectura de entreguerras.

Casablanca fue escenario de momentos históricos: en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, Roosevelt y Churchill se reunieron aquí en la célebre Conferencia de Casablanca, donde acordaron exigir la rendición incondicional de las potencias del Eje. La ciudad quedó fijada para siempre en el imaginario mundial por la película homónima de 1942, aunque esta se rodara íntegramente en estudios de Hollywood. Hoy Casablanca es el corazón económico y financiero del país, coronado por la gigantesca mezquita Hassan II, inaugurada en 1993, con uno de los alminares más altos del mundo, en parte construida sobre el mar.

https://en.wikipedia.org/wiki/Casablancahttps://en.wikipedia.org/wiki/Hassan_II_Mosque

Rabat: del ribat almohade a capital del reino

Rabat, la capital de Marruecos, guarda en su nombre su origen: viene de ribat, la fortaleza-monasterio donde los guerreros de la fe se preparaban para la yihad. Su historia se remonta más atrás: junto a la ciudad, en la desembocadura del río Bu Regreg, están las ruinas de Chellah, sobre el emplazamiento de la antigua Sala romana, convertida siglos después en necrópolis real meriní, con murallas, mezquita en ruinas y jardines habitados hoy por cigüeñas.

El gran impulso vino en el siglo XII, cuando el sultán almohade Yaqub al-Mansur quiso hacer de Rabat una capital imperial. Levantó una vasta muralla, la monumental puerta de Udaya (Bab er-Rouah) y empezó a construir la que iba a ser una de las mayores mezquitas del mundo, de la que solo llegó a alzarse el alminar: la torre Hassan, gemela inacabada de la Koutoubia y la Giralda, que aún domina la ciudad junto al moderno mausoleo de Mohamed V. A su muerte, el proyecto se abandonó y Rabat languideció durante siglos.

Su renacer llegó en la época moderna. En el siglo XVII se instalaron aquí y en la vecina Salé numerosos moriscos expulsados de España, que fundaron la belicosa república corsaria de Salé, temida por sus incursiones piráticas por todo el Atlántico. Y en 1912, el residente general francés Lyautey trasladó la capital administrativa del país de Fez a Rabat, que ha seguido siéndolo desde entonces. Su casco antiguo, la kasbah de los Udayas y su patrimonio moderno-colonial fueron declarados Patrimonio Mundial en 2012, como ejemplo de encuentro entre la tradición árabe-musulmana y el urbanismo del siglo XX.

https://whc.unesco.org/en/list/1401/https://en.wikipedia.org/wiki/Rabat

Meknes: la Versalles de Muley Ismail

Meknes debe su grandeza a un solo hombre: el sultán Muley Ismail, que reinó entre 1672 y 1727 y la eligió como capital de su imperio. Fundada siglos antes por una tribu bereber, los Miknasa, de la que toma el nombre, Meknes había sido una plaza secundaria hasta que Muley Ismail decidió convertirla en el escaparate de su poder, una ciudad palaciega comparable, en su ambición, a la Versalles que por esos mismos años levantaba su contemporáneo y rival Luis XIV de Francia.

Con el trabajo de miles de obreros y cautivos, Muley Ismail rodeó Meknes de una triple línea de murallas de más de cuarenta kilómetros, salpicadas de puertas monumentales, y construyó dentro de ellas una ciudad imperial propia: palacios, mezquitas, jardines, cuarteles para su Guardia Negra, gigantescos graneros y caballerizas capaces de albergar miles de caballos, y un enorme estanque, el Agdal, para el regadío y el abastecimiento de agua. La joya del conjunto es la puerta de Bab Mansour, terminada bajo su hijo, considerada una de las puertas monumentales más bellas del norte de África, con su exquisita decoración de azulejos y mármoles reaprovechados de Volubilis.

Tras la muerte de Muley Ismail, la corte se trasladó de nuevo y Meknes perdió su papel de capital, pero conservó su extraordinario legado monumental. En el mausoleo de Muley Ismail reposa el sultán, en uno de los pocos santuarios de Marruecos abiertos a los visitantes no musulmanes. La ciudad imperial de Meknes es Patrimonio de la Humanidad desde 1996, testimonio del apogeo del Marruecos alauí del siglo XVII y de la desmesura de uno de sus soberanos más poderosos.

https://whc.unesco.org/en/list/793/https://en.wikipedia.org/wiki/Meknes

Fez: la capital espiritual y la medina más antigua

Fez es el alma histórica de Marruecos. La fundaron los idrisíes a finales del siglo VIII y comienzos del IX —Idris I trazó un primer núcleo hacia el 789 y su hijo Idris II lo refundó en 809— y desde el principio fue crisol de culturas: acogió a miles de familias árabes venidas de Kairuán y a refugiados andalusíes de Córdoba, que poblaron respectivamente las dos orillas del río y dieron nombre a los barrios de los Kairuaníes y de los Andaluces. En el año 859 nació allí la mezquita y universidad de al-Qarawiyyin, fundada por Fátima al-Fihri, reconocida como la institución de enseñanza superior en funcionamiento continuo más antigua del mundo.

Bajo los meriníes, en los siglos XIII y XIV, Fez alcanzó su cenit. Se convirtió en capital del reino y en uno de los grandes focos intelectuales del islam, con sus madrasas de decoración exquisita —la Bou Inania, la Al-Attarin—, sus bibliotecas y su universidad, por la que pasaron sabios de todo el Mediterráneo. Junto a la vieja ciudad idrisí levantaron Fez el-Jdid, con el palacio real y el mellah, el barrio judío. La medina de Fez el-Bali, con sus miles de callejones donde no entran los coches, sus fondouks, sus mezquitas y sus curtidurías (las famosas tenerías de Chouara, donde el cuero se sigue tiñendo como hace siglos), es la mayor zona urbana peatonal del mundo y la medina medieval mejor conservada del planeta.

Aunque perdió la capitalidad política, primero ante Marrakech y Meknes y finalmente ante Rabat en 1912, Fez conservó siempre su prestigio como capital religiosa, cultural y artesanal de Marruecos. De su seno salieron dinastías de eruditos, teólogos y comerciantes, y su universidad formó a las élites del país durante más de mil años. La medina de Fez fue de los primeros lugares de Marruecos inscritos como Patrimonio de la Humanidad, en 1981, y sigue siendo el corazón espiritual de la nación.

https://whc.unesco.org/en/list/170/https://en.wikipedia.org/wiki/Fez,_Morocco

Volubilis: Roma entre los olivares

A pocos kilómetros de Meknes, en una llanura de olivares al pie del monte Zerhún, se alzan las ruinas de Volubilis, el testimonio más completo de la antigüedad romana en Marruecos. El lugar estuvo habitado desde tiempos prehistóricos y fue un asentamiento bereber y mauretano antes de que el rey Juba II lo convirtiera, hacia el cambio de era, en una de las capitales de su reino de Mauritania, aliado de Roma.

Tras la anexión romana, hacia el año 44 d.C., Volubilis recibió el rango de municipio y prosperó como la principal ciudad del interior de la provincia de Mauritania Tingitana, enriquecida por el comercio del aceite de oliva, el trigo y las fieras para los circos del imperio. En su época de esplendor pudo tener unos veinte mil habitantes. De aquel apogeo quedan su foro, la basílica, el capitolio, el arco de triunfo de Caracalla y, sobre todo, las grandes casas señoriales con espléndidos mosaicos —los Trabajos de Hércules, Orfeo, Baco— que todavía se conservan en su sitio, a cielo abierto.

Cuando Roma replegó su frontera hacia el año 285, Volubilis no quedó abandonada del todo: siguió habitada durante siglos por poblaciones latinas cristianas, judías y bereberes, y la tradición cuenta que fue aquí, en la vecina Walili, donde se refugió Idris I antes de fundar Fez, de modo que la ciudad enlaza la antigüedad romana con el nacimiento del Marruecos islámico. El terremoto que destruyó Lisboa en 1755 arruinó buena parte de lo que quedaba en pie, y sus mármoles fueron saqueados para construir Meknes. Hoy, declarada Patrimonio Mundial en 1997, Volubilis es el yacimiento romano más importante y mejor conservado del país.

https://whc.unesco.org/en/list/836/https://en.wikipedia.org/wiki/Volubilis

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📚 Bibliografía

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