El oeste de Kosovo corresponde en buena parte a la región de Dukagjin (Metohija, en serbio), una llanura fértil rodeada de montañas. Peja (Peć, en serbio) fue históricamente una de sus ciudades principales; la ciudad medieval se habría levantado sobre las ruinas de un asentamiento romano, y durante los siglos otomanos prosperó con su bazar y sus mezquitas al pie de las montañas.
Peja es hoy la puerta de entrada al trekking en los Alpes Dináricos y al cañón de Rugova. El nombre serbio de la región, Metohija, deriva del griego "metoh" (tierras de un monasterio) y recuerda que estos campos estuvieron ligados a las grandes fundaciones ortodoxas medievales, empezando por el Patriarcado de Peć.
El oeste concentra dos de los grandes bazares tradicionales de los Balcanes. El de Gjakova, conocido como el Gran Bazar o Bazar Viejo, se extiende cerca de un kilómetro con unos 500 locales y es de los más largos de la región. El de Peja también fue un centro comercial otomano de referencia.
Ambos cargan con la marca de la guerra de 1998-1999. El bazar de Peja fue incendiado por fuerzas serbias en 1999, durante la expulsión de la población albanesa, y tuvo que reconstruirse casi desde cero; Gjakova sufrió destrucciones semejantes. Los cascos que hoy se recorren son, en gran parte, reconstrucciones de posguerra: una atmósfera otomana viva, sí, pero levantada sobre la memoria reciente del conflicto.
A la entrada del cañón de Rugova, el Patriarcado de Peć es un complejo de cuatro iglesias con cúpulas y una serie extraordinaria de pinturas murales; los frescos del siglo XIII de la iglesia de los Santos Apóstoles están entre lo más notable. Fue durante siglos la sede del Patriarcado de la Iglesia ortodoxa serbia, lo que lo convierte en uno de los lugares más simbólicos para el cristianismo ortodoxo serbio.
Como Gračanica y Dečani, forma parte del conjunto "Monumentos Medievales de Kosovo" de la UNESCO, inscrito además en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro. Su presencia en pleno oeste albanés muestra hasta qué punto la geografía sagrada serbia y la Kosovo albanesa de hoy ocupan el mismo suelo.
El monasterio de Visoki Dečani fue construido a mediados del siglo XIV para el rey serbio Stefan Dečanski, que está enterrado allí. Conserva la mayor colección de frescos bizantinos de la región —más de mil figuras— y es una obra maestra del estilo que fusiona lo bizantino oriental con lo románico occidental.
Dečani fue el primero de los monumentos kosovares reconocido por la UNESCO, en 2004, antes de que la inscripción se ampliara en 2006 al conjunto completo. Sigue siendo un monasterio activo, protegido por la KFOR durante años debido a las tensiones, un símbolo de la delicada situación del patrimonio y de la comunidad serbia en el Kosovo independiente.
Cerca de Peja, el cañón de Rugova es uno de los grandes paisajes naturales del país: unos 25 kilómetros de largo y hasta cerca de 1.000 metros de profundidad, lo que lo ubica entre los cañones más largos y profundos de Europa. Paredes verticales, cascadas, vía ferrata, tirolesas y senderos que suben hacia los picos de los Alpes Dináricos.
La región de Rugova, habitada tradicionalmente por comunidades de montaña, es hoy uno de los polos del turismo de aventura kosovar y parte del sendero de larga distancia "Peaks of the Balkans", que une Kosovo, Albania y Montenegro. Es la cara natural y luminosa de un oeste marcado por la historia.