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Historia de Centro (Lazio y Toscana)

Roma y el Lazio: la cuna del Imperio

El centro de Italia es el escenario del acontecimiento decisivo de toda su historia: el nacimiento de Roma. Sobre las colinas del Lazio, junto al Tíber, la tradición sitúa la fundación de la ciudad en el 753 a.C. De un puñado de aldeas latinas y sabinas, dominadas primero por reyes etruscos, surgió una república que en cinco siglos conquistó primero el Lacio, luego toda Italia y finalmente el Mediterráneo entero. La región conserva por doquier las huellas de aquel origen: las antiguas ciudades latinas, la Vía Apia, los acueductos que llevaban agua a la capital.

Roma imperial fue la mayor ciudad de la Antigüedad, con cerca de un millón de habitantes, un prodigio urbano de foros, templos, termas y espectáculos. El Coliseo, inaugurado en el año 80, acogía a cincuenta mil espectadores; el Panteón de Adriano sigue coronado por la mayor cúpula de hormigón no armado del mundo; el Foro fue el centro político del Imperio. Cuando el Imperio de Occidente cayó en el 476, Roma quedó reducida a una fracción de su tamaño, pero nunca dejó de ser un símbolo.

El Lazio que rodea a Roma —de los lagos volcánicos de los Castelli Romani a la campiña de las villas imperiales de Tívoli, Villa Adriana y Villa d'Este— fue durante siglos el núcleo del poder de la ciudad, primero como territorio de la Roma antigua y después como corazón de los Estados Pontificios. Recorrerlo es caminar sobre dos mil quinientos años de historia superpuesta, del mundo latino al de los papas.

https://www.britannica.com/place/ancient-Romehttps://es.wikipedia.org/wiki/Antigua_Roma

El papado, los Estados Pontificios y Roma capital

Tras la caída del Imperio, el obispo de Roma —el papa— fue asumiendo el poder político sobre la ciudad y su entorno. En el siglo VIII, la donación de Pipino el Breve creó los Estados Pontificios, que hicieron del centro de Italia —Lazio, Umbría, las Marcas, la Romaña— un Estado gobernado por el papa durante más de mil cien años. Roma se convirtió en la capital de la cristiandad católica, meta de peregrinos, y en la Edad Moderna, con los papas del Renacimiento y el Barroco, en uno de los grandes centros artísticos del mundo: la basílica de San Pedro, la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, las fuentes y plazas de Bernini.

Ese poder temporal terminó con la unificación. El 20 de septiembre de 1870, las tropas del reino de Italia abrieron una brecha junto a la Porta Pia y entraron en Roma, poniendo fin a los Estados Pontificios. Roma fue proclamada capital de Italia, y el papa se declaró "prisionero en el Vaticano", abriendo la llamada cuestión romana, que no se resolvería hasta los Pactos de Letrán de 1929 y la creación del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Como capital del reino y luego de la República, Roma vivió transformaciones profundas: la apertura de nuevas avenidas, el urbanismo monumental del fascismo —que soñaba con una "tercera Roma" imperial y levantó barrios como el EUR—, y la enorme expansión de la posguerra. Hoy conviven en la ciudad el Estado italiano, con el Quirinal y Montecitorio, y el Vaticano, capital espiritual de mil trescientos millones de católicos: dos poderes, el civil y el religioso, herederos ambos de la vieja Roma.

https://es.wikipedia.org/wiki/Estados_Pontificioshttps://es.wikipedia.org/wiki/Toma_de_Roma

Toscana: de los etruscos a las comunas

La Toscana debe su nombre a los etruscos, el pueblo más refinado de la Italia preromana, que entre los siglos VIII y IV a.C. desarrolló aquí, entre el Arno y el Tíber, una brillante civilización de ciudades como Volterra, Arezzo, Cortona o Chiusi. De ellos vienen el arte de las tumbas pintadas, la orfebrería, el urbanismo y buena parte de las técnicas que Roma heredó. Tras la conquista romana, la región —la Etruria antigua— se romanizó por completo, y ciudades como Florencia (la Florentia romana) nacieron como colonias.

En la Edad Media, la Toscana se convirtió en una de las regiones más urbanizadas y prósperas de Europa. Sus ciudades se dieron gobiernos comunales autónomos y se enriquecieron con el comercio, la banca y la manufactura de la lana: Florencia, Siena, Pisa, Lucca, Arezzo. El florín de oro florentino, acuñado desde 1252, se convirtió en la moneda de referencia del comercio europeo, y los banqueros toscanos financiaron a reyes y papas de medio continente.

Esa riqueza tuvo su reverso en una intensa rivalidad. Las ciudades toscanas guerrearon entre sí durante siglos —Florencia contra Siena, contra Pisa, contra Lucca— y se desgarraron en luchas internas entre güelfos y gibelinos. De aquellas comunas mercantiles, cultas y turbulentas, y de la competencia entre ellas, saldría el ambiente que hizo posible el mayor de los milagros culturales de la historia: el Renacimiento.

https://en.wikipedia.org/wiki/Etruscan_civilizationhttps://www.britannica.com/place/Tuscany

Florencia, los Medici y el Renacimiento

Florencia fue la cuna del Renacimiento. Enriquecida por la banca y el comercio de la lana, la ciudad vivió a lo largo del siglo XV una explosión de creatividad sin igual. Brunelleschi levantó la cúpula del Duomo, la mayor desde la Antigüedad; Ghiberti fundió las puertas del Baptisterio que Miguel Ángel llamó "las puertas del Paraíso"; Donatello y Masaccio revolucionaron la escultura y la pintura; y las academias humanistas recuperaron a los clásicos griegos y latinos, poniendo al ser humano en el centro del pensamiento.

El motor de ese esplendor fue la familia Medici. Banqueros del papa y los hombres más ricos de Europa, los Medici gobernaron Florencia de hecho durante generaciones sin ostentar títulos: Cosme el Viejo y, sobre todo, su nieto Lorenzo el Magnífico (1449-1492) fueron mecenas espléndidos que protegieron a Botticelli, a Leonardo da Vinci y al joven Miguel Ángel. La familia dio además cuatro papas y dos reinas de Francia. Fue también la Florencia de Maquiavelo, cuyo Príncipe fundó la ciencia política moderna, y del predicador Savonarola, que en 1497 encabezó las célebres "hogueras de las vanidades" antes de morir en la pira.

Los Medici convirtieron después la ciudad en capital de un ducado —el Gran Ducado de Toscana— que gobernaron hasta su extinción en 1737, cuando la Toscana pasó a la Casa de Habsburgo-Lorena. Bajo estos ilustrados se abolió por primera vez en el mundo la pena de muerte (1786). El legado artístico de Florencia —los Uffizi, el David, el Ponte Vecchio, los palacios y las iglesias— la convirtió en una de las ciudades más visitadas del planeta y en un museo vivo del genio renacentista.

https://www.britannica.com/place/Florencehttps://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9dici

Siena y Pisa: repúblicas rivales de Florencia

No toda la Toscana fue Florencia. Durante siglos, Siena fue su gran rival. República próspera gracias a la banca y al comercio, la Siena medieval alcanzó su apogeo en los siglos XIII y XIV, cuando construyó su catedral y su singular Piazza del Campo en forma de concha, sede desde entonces del Palio, la célebre carrera de caballos entre las contrade de la ciudad. En 1260 los sieneses derrotaron a los florentinos en la batalla de Montaperti, pero la peste negra de 1348 —que se llevó a más de la mitad de la población— y la presión de Florencia minaron su fuerza. En 1555, tras un asedio terrible, Siena cayó y fue anexada al dominio florentino, lo que congeló su casco medieval y lo conservó casi intacto hasta hoy.

Pisa, en la costa, fue una de las cuatro grandes repúblicas marítimas. Entre los siglos XI y XIII dominó el mar Tirreno, controló Cerdeña y Córcega y comerció con todo el Mediterráneo; su riqueza levantó el extraordinario conjunto de la Piazza dei Miracoli, con la catedral, el baptisterio y el célebre campanario que empezó a inclinarse ya durante su construcción, la Torre Inclinada. Pero la derrota naval frente a Génova en la batalla de la Meloria (1284) inició su decadencia, y en 1406 Pisa fue conquistada por Florencia.

Ambas ciudades encarnan el destino de la Toscana comunal: repúblicas orgullosas y creativas que terminaron absorbidas por Florencia y su ducado. Pisa aportó además a la historia universal a Galileo Galilei, nacido allí en 1564, padre de la ciencia moderna, del que la leyenda cuenta —probablemente sin fundamento— que experimentó con la caída de los cuerpos desde su torre inclinada. Siena y Pisa, con sus centros históricos declarados Patrimonio de la Humanidad, conservan intacto el esplendor de la Toscana medieval.

https://www.britannica.com/place/Siena-Italyhttps://es.wikipedia.org/wiki/Rep%C3%BAblica_de_Pisa

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📚 Bibliografía

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