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Historia · Hungría

Historia de Norte y este

Entre las montañas del norte y la Gran Llanura

El norte y el este de Hungría reúnen dos paisajes muy distintos. Al norte se extienden las Tierras Altas, las estribaciones de los Cárpatos, con macizos como el Mátra y el Bükk, valles vinícolas, viejas ciudades mineras y una hilera de castillos de frontera. Al este se abre la Gran Llanura (Alföld), la vasta planicie que baja hacia el Tisza, tierra de ganadería, agricultura y horizontes sin fin. Es una región de contrastes que ha jugado papeles clave en la historia húngara.

Durante los 150 años de dominación otomana, esta franja fue una tierra de frontera y de guerra permanente. Las fortalezas del norte —Eger la primera— fueron el dique que contuvo o retrasó el avance turco hacia el corazón de Europa, y de sus asedios nacieron las mayores leyendas heroicas del país. Más al este, la Gran Llanura quedó en buena parte bajo administración otomana o expuesta a sus incursiones, lo que despobló extensas comarcas.

En los siglos siguientes, la región se distinguió también por su fuerte impronta protestante: mientras la corte de los Habsburgo empujaba la Contrarreforma católica, el este húngaro, con Debrecen a la cabeza, se convirtió en un bastión del calvinismo. Viñas de fama mundial, castillos de leyenda, la pradera de los pastores y un protestantismo tenaz componen la personalidad de estas tierras del norte y el este.

https://en.wikipedia.org/wiki/Northern_Hungaryhttps://en.wikipedia.org/wiki/Great_Hungarian_Plain

Eger y el sitio de 1552

Pocas historias condensan tanto el espíritu de la resistencia húngara como el sitio de Eger de 1552. En el otoño de ese año, un enorme ejército otomano, de decenas de miles de hombres al mando de Kara Ahmed Bajá, puso sitio a la fortaleza de Eger, en el norte del país. La defendían apenas unos 2.100 a 2.300 hombres —soldados profesionales, campesinos y hasta unas pocas decenas de mujeres— bajo el mando del capitán István Dobó. La desproporción era abrumadora, cercana a diecisiete contra uno.

Contra todo pronóstico, los defensores resistieron. Durante 39 días soportaron el fuego de artillería —se dice que cayeron dentro de la fortaleza casi 12.000 proyectiles— y rechazaron cinco grandes asaltos. Las mujeres de Eger combatieron junto a los hombres en las murallas, y la moral y la astucia de los sitiados suplieron su inferioridad numérica. Finalmente, agotados y con el invierno encima, los otomanos levantaron el sitio y se retiraron. La victoria de Eger, en un momento en que casi todo el país caía en manos turcas, tuvo un valor moral inmenso.

El episodio se convirtió en símbolo eterno del heroísmo patriótico gracias a la novela "Egri csillagok" ("Las estrellas de Eger", conocida en español como "Eclipse de la luna creciente"), que Géza Gárdonyi publicó en 1899 y que sigue siendo lectura obligada en las escuelas húngaras. Conviene recordar, para no convertir la leyenda en toda la historia, que la gloria de 1552 tuvo su reverso: en 1596 Eger sí cayó en poder otomano y permaneció turca casi un siglo, hasta 1687. De aquel período quedó en la ciudad, hoy famosa también por su vino tinto "Sangre de Toro" (Egri Bikavér), el minarete más septentrional del mundo otomano.

https://en.wikipedia.org/wiki/Siege_of_Eger_(1552)https://www.britannica.com/biography/Istvan-Dobo

Tokaj y el vino de los reyes

En el nordeste del país, donde los últimos contrafuertes de los Cárpatos se encuentran con las llanuras, se extiende la región vinícola de Tokaj-Hegyalja, una de las más antiguas y prestigiosas del mundo. Su producto emblemático es el Tokaji Aszú, un vino dulce de color dorado elaborado con uvas afectadas por la "podredumbre noble" (Botrytis cinerea), un hongo que, en las condiciones de humedad y sol de los valles del Tisza y el Bodrog, deshidrata y concentra el azúcar de los granos.

El aszú de Tokaj tiene una historia documentada de siglos: ya en el siglo XVII se elaboraba con las técnicas actuales, y su fama recorrió las cortes europeas. Se lo llamó "vinum regum, rex vinorum", el vino de los reyes y el rey de los vinos, expresión que la tradición atribuye a Luis XIV de Francia. Fue el vino favorito de zares, papas y emperadores, y en 1737 la región recibió una de las primeras delimitaciones y clasificaciones de viñedos del mundo, muy anterior a las de Burdeos o Oporto, con lo que Tokaj puede reclamar ser una de las cunas de las denominaciones de origen.

La historia del vino corrió pareja a la del país: los príncipes de Transilvania, como los Rákóczi, tenían aquí sus dominios, y el comercio del tokaji fue una fuente de riqueza y un instrumento diplomático. En el siglo XX, la colectivización comunista uniformó y degradó la producción, pero tras 1989 la región resurgió con inversiones y bodegas de calidad. En 2002, el "paisaje cultural histórico de la región vinícola de Tokaj" fue inscripto en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, en reconocimiento a mil años de una tradición vitícola viva.

https://en.wikipedia.org/wiki/Tokaj_wine_regionhttps://whc.unesco.org/en/list/1063/

Debrecen, la Roma calvinista y la Dieta de 1849

Debrecen, la mayor ciudad del este húngaro, es conocida como la "Roma calvinista". Cuando la Reforma protestante se extendió por Europa en el siglo XVI, Debrecen la abrazó con tal firmeza que se convirtió en el gran bastión del calvinismo húngaro, mientras la corte de Viena imponía la Contrarreforma católica en el resto del reino. Su colegio reformado (Református Kollégium), fundado en el siglo XVI, fue durante siglos uno de los principales centros de educación protestante de Europa central, y la Gran Iglesia Reformada, de fachada neoclásica de dos torres, es el mayor templo protestante del país y símbolo de la ciudad.

Ese carácter de reducto de la independencia espiritual húngara hizo de Debrecen dos veces capital del país en momentos de crisis. La primera fue durante la guerra de independencia de 1848-49: cuando el ejército austríaco amenazó Pest, el gobierno revolucionario se trasladó a Debrecen, y fue allí, en la Gran Iglesia Reformada, donde el 14 de abril de 1849 la Dieta húngara, a instancias de Lajos Kossuth, proclamó la independencia de Hungría y el destronamiento de la casa de Habsburgo. Kossuth fue nombrado gobernador-presidente. Aquella independencia duró pocos meses, hasta el aplastamiento de la revolución por los ejércitos austríaco y ruso.

Debrecen volvió a ser capital provisional en el final de la Segunda Guerra Mundial: a fines de 1944, mientras Budapest seguía en manos alemanas y era asediada, se constituyó en la ciudad el Gobierno Provisional Nacional húngaro, bajo control soviético, que firmó el armisticio con los Aliados. Dos veces, en 1849 y en 1944, el destino político del país se decidió en esta capital del calvinismo y de la llanura oriental.

https://en.wikipedia.org/wiki/Debrecenhttps://en.wikipedia.org/wiki/Hungarian_Declaration_of_Indep

Hortobágy, la puszta y los campos de Rákosi

Al oeste de Debrecen se extiende Hortobágy, la mayor pradera continua de la puszta húngara: una llanura interminable de pastos, salinas y horizontes vacíos que es el corazón de la Gran Llanura. Durante siglos fue el reino de los pastores a caballo, los csikós, y de las razas ganaderas autóctonas —el buey gris de largos cuernos, la oveja racka de cuernos en espiral, los cerdos mangalica—, con sus rebaños, sus pozos de balancín y sus posadas de postas (csárda). El Puente de los Nueve Ojos, de piedra, es su imagen más célebre. Su valor natural y cultural, testimonio de una ganadería tradicional pastoril de más de dos milenios, hizo que el Parque Nacional de Hortobágy fuera inscripto en el Patrimonio Mundial de la Unesco en 1999.

Pero la puszta guarda también una memoria sombría del período comunista. En los años más duros del estalinismo de Mátyás Rákosi, entre 1950 y 1953, el régimen deportó por la fuerza a Hortobágy a miles de personas consideradas "enemigos de clase": campesinos acomodados (los llamados kulaks), antiguos terratenientes, oficiales, gente de origen "burgués" o simplemente sospechosa. Se los sacó de sus hogares, muchas veces de noche y con lo puesto, y se los confinó en campos de trabajo forzado repartidos por la llanura, obligándolos a labores agrícolas en condiciones muy duras y bajo vigilancia.

En aquellos campos de internamiento de la puszta —fueron una docena en la zona de Hortobágy— pasaron por privaciones, enfermedades y trabajos forzados miles de deportados, incluidos ancianos y niños, hasta que los campos se disolvieron tras la muerte de Stalin en 1953. Es una historia mucho menos conocida que la de Eger o la del vino, pero forma parte del pasado de esta llanura: bajo la belleza serena de la puszta late también la memoria de la represión comunista.

https://en.wikipedia.org/wiki/Hortob%C3%A1gy_National_Parkhttps://whc.unesco.org/en/list/474/https://en.wikipedia.org/wiki/Hortob%C3%A1gy

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📚 Bibliografía

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