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Historia · Etiopía

Historia de Adís Abeba y el centro

Shewa, la cuna del poder moderno

El centro de Etiopía coincide con la histórica provincia de Shewa (o Shoa), la base desde la que la dinastía salomónica proyectó su poder en la Edad Media y, sobre todo, la tierra de Menelik II. Rey de Shewa antes de ser emperador, Menelik convirtió a esta región en el motor de la unificación del país a fines del siglo XIX. Desde estas mesetas de más de 2.000 metros salieron los ejércitos que marcharon a Adua y las políticas que dieron forma a la Etiopía contemporánea.

El altiplano central es también el país oromo y amhara por excelencia, una zona de agricultura de altura donde se cultiva el teff —el cereal diminuto con el que se hace la injera— y donde el paisaje alterna campos, iglesias circulares y eucaliptos. Su ubicación estratégica, equidistante del norte cristiano, el este musulmán y el sur oromo, explica por qué terminó siendo el fiel de la balanza política nacional.

https://en.wikipedia.org/wiki/Shewahttps://en.wikipedia.org/wiki/Menelik_II

La fundación de Adís Abeba

Adís Abeba —"flor nueva" en amárico— nació en 1886, cuando la emperatriz Taytu Betul eligió instalarse junto a las fuentes termales de Filwoha, en las faldas del monte Entoto, donde la corte había tenido un campamento previo. Menelik II hizo de ese sitio la capital permanente, y en pocos años la ciudad creció al ritmo del imperio. Un problema amenazó su supervivencia temprana: la falta de leña casi obliga a mudar la capital. La solución llegó a fines del siglo XIX con la importación masiva del eucalipto australiano, que hoy sigue tiñendo de gris verdoso las colinas de la ciudad.

Con más de 2.300 metros de altitud, Adís Abeba es la capital más alta de África y una de las más altas del mundo. Su mercado, el Merkato, es uno de los más grandes del continente. La ciudad concentra la memoria nacional: en el Museo Nacional se exhibe el esqueleto de Lucy, y el conjunto urbano mezcla iglesias ortodoxas, edificios del período italiano y arquitectura moderna.

https://en.wikipedia.org/wiki/Addis_Ababahttps://en.wikipedia.org/wiki/Taytu_Betul

La capital diplomática de África

La independencia que Etiopía defendió en Adua le dio, en el siglo XX, un prestigio único entre los países africanos: fue el símbolo de que la colonización europea podía derrotarse. Ese capital simbólico se tradujo en un rol diplomático de primer orden. En 1963, Haile Selassie fue uno de los impulsores de la Organización para la Unidad Africana, que fijó su sede en Adís Abeba.

Desde entonces la ciudad es la capital política del continente. Alberga la sede de la Unión Africana —sucesora de la OUA desde 2002— y la Comisión Económica de la ONU para África, además de decenas de embajadas y organismos internacionales. Que el cuartel general de la unidad africana esté en el único país que nunca fue colonizado de forma duradera no es casualidad: es el reconocimiento a una historia de resistencia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Organisation_of_African_Unityhttps://en.wikipedia.org/wiki/African_Union

El valle del Awash y los orígenes humanos

Al este de la capital, el río Awash baja del altiplano hacia la depresión de Afar y atraviesa una sabana de acacias antes de perderse en una serie de lagos sin salida al mar. Ese valle guarda uno de los archivos fósiles más importantes del planeta. El bajo valle del Awash, en la región de Afar, es donde en 1974 se encontró a Lucy, y el sitio está inscrito como Patrimonio de la Humanidad por su riqueza en restos de homínidos que abarcan millones de años de evolución.

Más cerca de Adís Abeba, el Parque Nacional Awash —el primero declarado en Etiopía— protege un tramo del río con sus cataratas, aguas termales y una fauna de sabana que incluye oryx, cebras de Grevy, kudúes y numerosas aves. La combinación de paisaje volcánico, agua caliente brotando de la tierra y horizonte de acacias resume bien la geología inquieta de esta parte del país, justo donde tres placas tectónicas se separan lentamente.

https://whc.unesco.org/en/list/10/https://en.wikipedia.org/wiki/Awash_National_Park

Ocupación, memoria y modernidad

El centro del país vivió de cerca los episodios más duros del siglo XX. Durante la ocupación italiana, Adís Abeba fue escenario, en febrero de 1937, de la masacre de Yekatit 12: tras un atentado contra el virrey Rodolfo Graziani, las tropas italianas y los camisas negras desataron tres días de matanzas indiscriminadas en la capital, con miles de víctimas. Un monumento en la ciudad recuerda a los caídos.

Adís Abeba fue también el epicentro de la revolución de 1974 y del "Terror Rojo" del Derg, cuya memoria se conserva hoy en un museo dedicado a las víctimas. Superadas esas décadas, la ciudad se transformó: en 2015 inauguró el primer sistema de tren ligero del África subsahariana, se llenó de obras y creció a un ritmo vertiginoso. Sigue siendo el lugar donde conviven, a pocas cuadras, la historia más antigua de la humanidad, la memoria de la resistencia y la Etiopía que mira al futuro.

https://en.wikipedia.org/wiki/Yekatit_12https://en.wikipedia.org/wiki/Addis_Ababa

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📚 Bibliografía

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