Las islas Hawái fueron uno de los últimos grandes territorios habitables de la Tierra en ser poblados por el ser humano. Entre los años 1000 y 1200, aproximadamente, navegantes polinesios procedentes de las islas Marquesas y, más tarde, de Tahití cruzaron miles de kilómetros de océano abierto en grandes canoas de doble casco, guiándose por las estrellas, las corrientes y el vuelo de las aves, en una de las mayores hazañas náuticas de la humanidad.
Estos colonos desarrollaron en el aislamiento una sociedad compleja y jerárquica, gobernada por jefes (ali'i) y sacerdotes, regida por un sistema de leyes y tabúes sagrados llamado kapu. Cultivaban el taro, criaban cerdos y peces en estanques, y crearon una rica cultura de danza (el hula), canto, navegación y mitología, profundamente ligada a la tierra y al mar.
El primer contacto documentado con Europa llegó en enero de 1778, cuando el explorador británico James Cook arribó a las islas, que bautizó como 'islas Sandwich'. Cook moriría allí al año siguiente en un enfrentamiento con los nativos. El contacto abrió las islas al comercio y a las enfermedades, que causarían un catastrófico descenso de la población autóctona.
En las décadas siguientes, un jefe guerrero llamado Kamehameha I logró, con ayuda de armas europeas, unificar por primera vez todo el archipiélago bajo un solo cetro, culminando el proceso hacia 1810 con la incorporación pacífica de Kauai. Nació así el Reino de Hawái, una monarquía que sería reconocida por las potencias mundiales. A partir de 1820 llegaron misioneros protestantes estadounidenses, que convirtieron a gran parte de la población y transformaron profundamente la cultura, las leyes y la lengua escrita del reino.
El siglo XIX transformó la economía de las islas con el auge de las plantaciones de caña de azúcar y, más tarde, de piña, controladas en buena medida por empresarios de origen estadounidense y europeo. La demanda de mano de obra atrajo a decenas de miles de trabajadores de Japón, China, Filipinas, Portugal y otros lugares, dando origen a la extraordinaria mezcla étnica que caracteriza a Hawái hasta hoy.
El creciente poder económico de aquellos empresarios chocó con la monarquía. En 1893, un grupo de hombres de negocios estadounidenses y europeos, con el apoyo de infantes de marina de Estados Unidos, derrocó a la reina Liliuokalani y puso fin al reino. En 1898, en plena expansión estadounidense por el Pacífico, Estados Unidos se anexó formalmente Hawái, que pasó a ser territorio de la Unión.
El emplazamiento estratégico de Hawái en mitad del Pacífico marcó su destino en el siglo XX. La base naval de Pearl Harbor, en la isla de Oahu, se convirtió en la principal fortaleza estadounidense del océano. El 7 de diciembre de 1941, la aviación japonesa lanzó un ataque sorpresa contra la base que hundió buques de guerra, causó más de 2.400 muertos y precipitó la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. El memorial del acorazado USS Arizona recuerda hoy aquella tragedia.
Tras décadas como territorio, Hawái se convirtió en el estado número 50 de la Unión el 21 de agosto de 1959, el más reciente y el único formado íntegramente por islas, además del único situado en el trópico. Su incorporación completó el mapa de los actuales cincuenta estados.
Hawái es un archipiélago de origen volcánico, formado por el ascenso de magma desde un 'punto caliente' del fondo oceánico. En la Isla Grande, el Parque Nacional de los Volcanes protege dos de los más activos del mundo, el Kilauea y el Mauna Loa, cuyas erupciones siguen agrandando la isla. Playas de arena negra, verde y dorada, cascadas, selvas tropicales y valles como el de Waipio completan una geografía espectacular.
La cultura hawaiana, con su música, su hula y su filosofía del 'aloha' —un concepto de amor, hospitalidad y armonía—, impregna la vida de las islas. Hawái es además la cuna del surf moderno, deporte de raíz ancestral que se practicaba ya en tiempos de los reyes. Hoy el turismo es el pilar de su economía, atraído por las playas de Waikiki en Honolulu, los paisajes de Maui y Kauai y una identidad multicultural única en Estados Unidos.