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Historia · Colombia

Historia de Risaralda

Quimbayas, gorrones y la conquista del oro

El territorio de la actual Risaralda, entre la Cordillera Central y el valle del río Cauca, estuvo habitado antes de la conquista por pueblos como los quimbayas —extraordinarios orfebres del oro y la tumbaga—, los gorrones y los caramantas, y hacia el occidente por los embera, cuyos descendientes chamí y katío siguen habitando la región. Aquellas culturas dominaban la agricultura de maíz y yuca, la pesca en el Cauca y una notable metalurgia, y dejaron innumerables tumbas y objetos de oro que atrajeron después a los guaqueros.

La conquista española llegó hacia 1537 con la hueste de Sebastián de Belalcázar, que venía del Perú, y con la expedición de Juan de Vadillo. Fue una entrada violenta, atraída por el oro, que provocó un desplome demográfico brutal de las poblaciones indígenas por la guerra, el trabajo forzado y las enfermedades. Tras el saqueo inicial, el desinterés europeo y el despoblamiento hicieron que buena parte de estas montañas quedaran casi abandonadas durante siglos, hasta que la colonización antioqueña las repobló a mediados del siglo XIX.

La colonización antioqueña y la fundación de Pereira

Como sus vecinos del Eje Cafetero, la Risaralda moderna nació de la colonización antioqueña. Desde mediados del siglo XIX, y con más fuerza tras 1880 —cuando cobró impulso el cultivo del café—, familias paisas migraron hacia el sur abriendo montaña, fundando pueblos y transformando una economía de subsistencia en una agricultura comercial volcada al grano. Aquella expansión difundió por la región la arquitectura de bahareque, la cultura arriera y el paisaje ordenado de los cafetales.

Pereira, la capital, fue fundada en 1863 a orillas del río Otún, sobre las tierras de la antigua Cartago, que se había trasladado tiempo atrás a su emplazamiento actual en el valle. La ciudad creció con rapidez como centro comercial y de servicios del centro-occidente colombiano. Conocida como la 'Perla del Otún' y la 'Ciudad sin puertas' por la calidez y apertura de su gente, se coronó con el célebre monumento al 'Bolívar desnudo' del maestro Rodrigo Arenas Betancourt, una de las esculturas más famosas del país.

Durante buena parte del siglo XX, el territorio formó parte del 'Viejo Caldas'. El impulso regionalista, encauzado por el Movimiento Pro-Risaralda que lideró Gonzalo Vallejo Restrepo, condujo a la separación: Risaralda se creó como departamento el 1 de febrero de 1966, con Pereira como capital. Su área metropolitana, con Dosquebradas y La Virginia, es hoy uno de los polos urbanos más dinámicos del país.

Café, oro y Paisaje Cultural Cafetero

La economía de Risaralda ha girado históricamente en torno al café, cultivado en las laderas de la Cordillera Central, pero también en torno a la minería del oro, presente desde tiempos prehispánicos y hoy fuente de tensiones por la minería ilegal en varios municipios. A ellos se suman la caña de azúcar, el plátano, el cacao y la piña, la ganadería y una temprana industria manufacturera concentrada en Pereira y Dosquebradas.

Como sus vecinos, Risaralda forma parte del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2011, con sus fincas, cafetales y guaduales trepando por las montañas. Pueblos como Santa Rosa de Cabal, Marsella y Apía conservan la arquitectura y la cultura de la colonización antioqueña, y las fincas cafeteras convertidas en alojamientos mantienen viva esa identidad, que hace del departamento uno de los grandes destinos del turismo cafetero.

Del valle del Cauca a los nevados y el Chocó

Risaralda despliega una extraordinaria diversidad de ecosistemas en muy poco territorio. Desde el cálido valle del río Cauca asciende hasta los páramos y glaciares del Parque Nacional Natural Los Nevados, con el Nevado de Santa Isabel, y desciende por el occidente hacia las selvas húmedas del Chocó biogeográfico, una de las regiones más biodiversas y lluviosas del planeta, en el municipio de Pueblo Rico y los territorios del pueblo embera-chamí y katío.

Esa variedad convierte al departamento en un destino de ecoturismo en auge. El Santuario de Flora y Fauna Otún Quimbaya, el Parque Regional Ucumarí, la laguna del Otún y el avistamiento de aves y de fauna de páramo —incluido el cóndor de los Andes, reintroducido en la región— atraen a naturalistas y caminantes. Café, montaña, termas y selva conviven en este pequeño y diverso rincón del centro-occidente de Colombia.

Termas, cultura y vida pereirana

Pereira y su área metropolitana forman un dinámico polo urbano, universitario y comercial, de gente reconocida por su hospitalidad y su alegría. La ciudad celebra sus tradicionales Fiestas de la Cosecha y mantiene una intensa vida cultural, deportiva —con equipos de fútbol y ciclismo— y gastronómica, que combinan la herencia paisa con la energía de una capital moderna.

El mayor imán turístico del departamento, junto al café, son las aguas termales: las termas de Santa Rosa de Cabal, al pie de los nevados y junto a espectaculares cascadas, y las de San Vicente, entre bosques y aguas volcánicas, figuran entre los balnearios más populares de Colombia. Santa Rosa es célebre además por sus chorizos. Entre el valle, los nevados, las termas y las selvas del Chocó, y con su café como sello de identidad, Risaralda —con cerca de un millón de habitantes— completa la trilogía del Eje Cafetero colombiano.

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📚 Bibliografía

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