El territorio de Bolívar fue habitado por pueblos caribes en la costa y por los zenúes hacia el interior. En 1533, Pedro de Heredia fundó Cartagena de Indias en una bahía privilegiada y bien protegida, que pronto se convirtió en el principal puerto del imperio español en el Caribe: por él entraban las mercancías europeas y salían, rumbo a la metrópoli, el oro, la plata y los productos del interior, embarcados tras remontar o descender el río Magdalena.
Cartagena fue también el mayor puerto negrero del Nuevo Reino de Granada: por sus muelles ingresaron decenas de miles de africanos esclavizados, cuya presencia marcó para siempre la cultura, la música, la gastronomía y la sociedad del Caribe colombiano. La labor del jesuita San Pedro Claver, que atendía a los recién llegados en condiciones atroces y se autodenominó 'esclavo de los esclavos', quedó ligada para siempre a esa historia.
La riqueza de Cartagena la convirtió en blanco codiciado de piratas y potencias enemigas: fue atacada por corsarios como Francis Drake, que la saqueó en 1586. Para defenderla, la Corona levantó uno de los mayores sistemas de fortificaciones de América: kilómetros de murallas, baluartes y el imponente castillo de San Felipe de Barajas, sobre una colina que domina la ciudad. En 1741, esas defensas permitieron rechazar el gigantesco ataque de la flota británica del almirante Vernon, en una épica victoria en la que se destacó el mando del marino Blas de Lezo.
Ese conjunto de puerto, fortalezas y ciudad amurallada fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984. La ciudad vieja, con sus casas de balcones de madera, sus plazas, sus iglesias y sus calles de colores, es hoy el gran ícono turístico de Colombia y una de las urbes coloniales mejor conservadas del continente.
Cartagena tuvo un papel decisivo en la independencia: el 11 de noviembre de 1811 proclamó su independencia absoluta de España, antes que Bogotá, en un acto de gran audacia. Por ello sufrió después un cruento sitio del general Pablo Morillo en 1815, que causó miles de muertos por el hambre y las enfermedades y le valió el título de 'Ciudad Heroica'. El departamento, creado más tarde, tomó el nombre del Libertador Simón Bolívar, que hizo de la ciudad una base clave de sus campañas.
Esa doble condición —puerta del imperio y cuna heroica de la libertad— define la identidad histórica de Bolívar, un departamento en el que conviven la memoria de la esclavitud, de la que descienden comunidades como la de San Basilio de Palenque —primer pueblo libre de América, con su lengua criolla propia—, y la epopeya independentista.
Frente a las costas de Cartagena, las islas del Rosario forman un archipiélago coralino de aguas turquesas, hoy protegido como parque nacional y destino de playa, buceo y esnórquel, con manglares y un acuario. Es uno de los grandes atractivos naturales del Caribe colombiano, muy visitado desde la ciudad.
Río arriba, en la Depresión Momposina, la villa colonial de Santa Cruz de Mompox —también Patrimonio de la Humanidad de la Unesco— conserva casi intacto su casco fundado en 1540, con sus iglesias, sus calles a la orilla del brazo del Magdalena y sus casonas encaladas. Célebre por su filigrana de oro, por su Semana Santa y por su atmósfera detenida en el tiempo, Mompox inspiró buena parte del realismo mágico de Gabriel García Márquez, que la evocó en varias de sus obras.