A solo 60 km de Buenos Aires, La Plata es una rareza urbana: una ciudad inventada de cero. No creció de a poco alrededor de un puerto o una iglesia, sino que fue diseñada en un escritorio en 1882 para ser la nueva capital de la provincia de Buenos Aires. El resultado es un damero perfecto, un cuadrado atravesado por diagonales que forman rombos y triángulos, con plazas y parques distribuidos con precisión matemática cada seis cuadras. Por eso se la conoce como la 'Ciudad de las diagonales' y, por sus arboledas, como la 'Ciudad de los tilos'.
Caminar La Plata es recorrer un proyecto monumental hecho realidad. Un eje histórico atraviesa la ciudad uniendo sus grandes edificios públicos: la imponente Catedral neogótica frente a Plaza Moreno, la Municipalidad, la Casa de Gobierno, el Pasaje Dardo Rocha. A pocas cuadras, el Paseo del Bosque concentra el famoso Museo de Ciencias Naturales —uno de los más importantes de América Latina—, el Teatro Argentino, el Observatorio, el zoológico histórico y la Universidad. Y para los amantes de la arquitectura, La Plata guarda una joya única: la Casa Curutchet, la única obra de Le Corbusier construida en Sudamérica, hoy Patrimonio Mundial.
Pero La Plata no es solo monumentos: es una ciudad universitaria, joven y culturalmente intensa, con cafés, teatros, librerías y una vida nocturna animada. Sumá la República de los Niños —el parque temático que fue pionero en América y que inspiró visitas ilustres— y el misterio que envuelve su trazado, lleno de presunta simbología masónica, y tenés un destino fascinante: planificación, ciencia, arte y leyenda, todo a un paso de Buenos Aires y perfecto para una escapada de uno o dos días.
La Plata es hija de un conflicto político y de una idea moderna. Cuando en 1880 la Ciudad de Buenos Aires fue federalizada y convertida en capital del país, la provincia de Buenos Aires quedó sin capital propia. El gobernador Dardo Rocha impulsó entonces la creación de una ciudad enteramente nueva que cumpliera esa función, y eligió un sitio cercano a Buenos Aires, con puerto en la zona de Ensenada y buenas condiciones para concentrar la economía provincial. El 19 de noviembre de 1882 se colocó la piedra fundamental y nació oficialmente La Plata. El diseño quedó a cargo del Departamento de Ingenieros, con Pedro Benoit como figura clave: un plano geométrico único, un cuadrado perfecto cruzado por diagonales, con plazas cada seis cuadras, anchas avenidas arboladas y un eje monumental de edificios públicos. La ciudad se levantó a una velocidad asombrosa y pronto se dotó de instituciones de vanguardia: la Universidad, el Observatorio y el célebre Museo de Ciencias Naturales. Tanto Rocha como Benoit eran masones, igual que buena parte de los profesionales que trabajaron en el proyecto, lo que alimentó la idea —entre histórica y legendaria— de que el trazado oculta símbolos masónicos como la escuadra y el compás. También nacieron con la ciudad sus leyendas, como la de la supuesta 'maldición' lanzada el día de la fundación. La Plata se consolidó como capital provincial, polo educativo y científico, y hoy combina su patrimonio monumental con una intensa vida universitaria y cultural. La historia completa está en nuestra página de historia.
Leer la historia completa →El corazón agroexportador de la Argentina: la pampa infinita que fue tierra de querandíes y pampas, dominio del gobernador Rosas, motor del ganado y el trigo con La Plata como capital ideal, cuna del gaucho y de la Costa Atlántica que veranea el país entero.
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