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Historia de El Danubio y el Mar Negro (este)

El Delta del Danubio, el fin del gran río

Tras recorrer casi 2.900 kilómetros a través de Europa, el Danubio termina su viaje en Rumania, donde se abre en un vasto abanico de brazos, canales, lagos y cañaverales antes de desembocar en el mar Negro: es el Delta del Danubio, uno de los humedales más grandes y mejor conservados del continente. El río se divide en tres brazos principales —Chilia, Sulina y Sfântu Gheorghe— que dibujan un laberinto acuático en constante cambio, donde la tierra y el agua se confunden y el delta sigue creciendo mar adentro con los sedimentos que arrastra el río.

Es, ante todo, un santuario natural de valor mundial. El delta alberga la mayor extensión de cañaverales del planeta y una biodiversidad extraordinaria: es hogar o lugar de paso de más de 300 especies de aves —pelícanos, cormoranes, garzas, cisnes— que hacen de él un paraíso para los observadores, y de decenas de especies de peces. Por su importancia ecológica, la Reserva de la Biosfera del Delta del Danubio está protegida como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1991 y como reserva de biosfera.

El delta está habitado por comunidades que viven de la pesca en pueblos aislados, accesibles casi solo por agua, entre ellas los lipovanos, descendientes de los "viejos creyentes" rusos que huyeron de las persecuciones religiosas en el siglo XVIII y se instalaron en estas tierras acuáticas. La pequeña ciudad de Tulcea es la puerta de entrada, y desde ella parten las barcas que se internan en un mundo de agua, aves y silencio. El Delta del Danubio es, junto con los Cárpatos, uno de los grandes tesoros naturales de Rumania.

https://en.wikipedia.org/wiki/Danube_Deltahttps://whc.unesco.org/en/list/588/

Constanța, la antigua Tomis y el destierro de Ovidio

Constanța, el mayor puerto de Rumania sobre el mar Negro, es una de las ciudades habitadas más antiguas del país. Fue fundada en el siglo VI a.C. por colonos griegos de Mileto con el nombre de Tomis, como parte de la red de colonias que los griegos establecieron por todo el litoral del mar Negro para el comercio. Más tarde pasó a manos romanas y se integró en la provincia de Mesia; su nombre actual proviene de Constantiana, en honor a una hermana del emperador Constantino el Grande.

Tomis guarda un lugar en la historia de la literatura universal: aquí fue desterrado, en el año 8 d.C., el gran poeta latino Ovidio, autor de las Metamorfosis, por orden del emperador Augusto y por razones que nunca se aclararon del todo. Ovidio pasó sus últimos años en esta ciudad remota, en el confín del mundo romano, añorando Roma y lamentando su suerte en dos obras escritas en el exilio, las Tristia y las Pónticas (Epistulae ex Ponto). Murió en Tomis hacia el año 17 o 18. La plaza principal del casco viejo lleva hoy su nombre y está presidida por una estatua del poeta.

Constanța conserva vestigios de esa antigüedad —como el impresionante mosaico romano de un antiguo edificio comercial— junto a la impronta de su época otomana, con una mezquita, y sobre todo de su esplendor de comienzos del siglo XX, cuando se convirtió en el balneario de moda del reino de Rumania. De aquella época data su símbolo más célebre: el Casino, un edificio art nouveau frente al mar que, tras décadas de abandono y ruina, ha sido restaurado. Puerta del país al mar Negro y a las playas de la costa, como la vecina Mamaia, Constanța combina más de dos mil quinientos años de historia con su papel de gran ciudad portuaria y turística.

https://en.wikipedia.org/wiki/Constan%C8%9Bahttps://en.wikipedia.org/wiki/Exile_of_Ovid

La Dobruja, encrucijada de pueblos

La región que rodea a Constanța y al delta es la Dobruja (Dobrogea), la franja de tierra comprendida entre el bajo Danubio y el mar Negro. Es, quizás, la región más diversa y cosmopolita de Rumania, resultado de una historia de encrucijada por la que pasaron griegos, romanos, bizantinos, búlgaros, otomanos, tártaros, rusos y rumanos. Esa superposición dejó una mezcla de poblaciones —rumanos, turcos, tártaros, lipovanos, búlgaros, griegos, armenios— y de religiones que todavía hoy se refleja en sus pueblos, sus mezquitas y sus iglesias.

Durante siglos, la Dobruja formó parte del Imperio otomano, lo que le dio una impronta oriental que la distingue del resto del país y explica la presencia de comunidades musulmanas turcas y tártaras, de las más antiguas de Europa. La región solo se integró a Rumania en 1878, tras la guerra de independencia: en el Tratado de Berlín, Rumania recibió la Dobruja del Norte a cambio del sur de Besarabia que le arrebató Rusia. La Dobruja del Sur (la "Cuadrilátero") fue rumana entre 1913 y 1940, cuando pasó a Bulgaria.

Esa integración tardía y esa mezcla de pueblos hacen de la Dobruja un caso aparte dentro de Rumania. Aquí conviven los vestigios grecorromanos de la costa —Tomis, Histria, Callatis—, las huellas del islam otomano, las aldeas de pescadores del delta y las modernas playas del mar Negro. Es la ventana marítima del país y su rincón más oriental y diverso, donde la historia de Rumania se enlaza con la del mar Negro y los Balcanes.

https://en.wikipedia.org/wiki/Northern_Dobrujahttps://en.wikipedia.org/wiki/Dobruja

El Danubio, frontera e historia

El Danubio no es solo el río que forma el delta: es un eje que ha marcado toda la historia de Rumania. Durante siglos fue la frontera del Imperio romano —el limes danubiano—, la línea que separaba la civilización de Roma de los pueblos "bárbaros" del norte, y fue precisamente para cruzarlo y conquistar la Dacia que Trajano mandó construir su famoso puente de piedra en Drobeta, a comienzos del siglo II. Más tarde, el río fue frontera entre el mundo cristiano de los principados y el Imperio otomano, y escenario de innumerables guerras.

En su tramo rumano, el Danubio ofrece paisajes espectaculares, como el desfiladero de las Puertas de Hierro (Porțile de Fier), donde el río se estrecha entre montañas en la frontera con Serbia. Allí se conserva la Tabula Traiana, una inscripción romana que conmemora las obras de Trajano, y allí se talló ya en el siglo XX el colosal rostro de Decébalo, el rey dacio, en un acantilado sobre el agua. En ese mismo tramo, el régimen comunista construyó una gran presa hidroeléctrica conjunta con Yugoslavia.

El capítulo más sombrío del Danubio rumano en el siglo XX es el Canal Danubio-Mar Negro, un atajo navegable entre el río y Constanța. Su primer intento de construcción, en los años cincuenta bajo el régimen estalinista de Gheorghiu-Dej, se convirtió en un instrumento de terror: miles de presos políticos —opositores, campesinos, intelectuales, religiosos— fueron enviados a trabajos forzados en condiciones atroces en lo que se llamó "el canal de la muerte", donde muchos perdieron la vida. La obra se abandonó y solo se completó décadas después. El Danubio resume así la historia rumana: frontera romana, línea de guerra contra los otomanos y, en el siglo XX, escenario de la represión comunista.

https://en.wikipedia.org/wiki/Danube%E2%80%93Black_Sea_Canalhttps://en.wikipedia.org/wiki/Iron_Gates

El litoral del mar Negro en el siglo XX

La costa rumana del mar Negro, al sur de Constanța, se convirtió en el siglo XX en la gran zona de veraneo del país. Ya en tiempos del reino, balnearios como Mamaia o Eforie atraían a la buena sociedad, pero fue bajo el comunismo cuando el litoral se transformó en un destino de masas. El régimen construyó a lo largo de la costa una hilera de estaciones balnearias —con nombres mitológicos como Neptun, Venus, Saturn, Júpiter, Olimp— llenas de hoteles de hormigón donde los trabajadores rumanos y los turistas del bloque del Este pasaban sus vacaciones organizadas.

En los años sesenta y setenta, el litoral rumano llegó a ser incluso una modesta ventana de divisas: recibía turistas de Europa occidental atraídos por precios bajos, en la época en que Ceaușescu cultivaba su imagen de comunista "independiente" y abierto a Occidente. Las playas de arena, más amplias que las de otras costas del mar Negro, y el clima cálido del verano hicieron de esta franja el principal foco turístico del país junto con los Cárpatos.

Tras 1989, muchas de aquellas estaciones envejecieron y quedaron algo desfasadas frente a la competencia de destinos mediterráneos, pero la costa sigue siendo el balneario de los rumanos, con Mamaia como su punta más animada y con localidades históricas como Mangalia —la antigua colonia griega de Callatis— en el extremo sur. Playa, historia grecorromana y memoria comunista se dan la mano en este litoral, el único acceso de Rumania al mar y el remate oriental de un país que va de los Cárpatos al mar Negro.

https://en.wikipedia.org/wiki/Roman%C4%83n_Black_Sea_resortshttps://en.wikipedia.org/wiki/Mamaia

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Delta Del DanubioConstanta

📚 Bibliografía

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