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Historia de Bucovina y Maramureș (norte)

Bucovina, corazón de la vieja Moldavia

Bucovina, en el extremo norte de Rumania, fue durante la Edad Media el corazón del principado de Moldavia. Su nombre significa "tierra de hayas", y sus colinas boscosas albergaron las primeras capitales moldavas y las sedes de sus príncipes. Aquí reinó Esteban el Grande (Ștefan cel Mare), el mayor de los voivodas moldavos, que gobernó casi medio siglo (1457-1504), frenó una y otra vez a los otomanos, húngaros y polacos, y mandó levantar, según la tradición, una iglesia o monasterio por cada victoria. La Iglesia ortodoxa lo canonizó siglos después como "Esteban el Grande y Santo".

Esa densidad de fundaciones religiosas convirtió a Bucovina en un extraordinario conjunto artístico. En sus valles se conservan monasterios fortificados de los siglos XV y XVI que son cumbre del arte medieval rumano, herederos a la vez de la tradición bizantina y de un estilo local propio, el "estilo moldavo", que mezcla elementos góticos y orientales.

La historia de Bucovina se complicó en la época moderna. En 1775, el Imperio de los Habsburgo se anexionó la región, que pasó a formar parte de Austria hasta 1918, cuando se unió a Rumania en la Gran Unión. Tras la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética se quedó con la mitad norte de Bucovina, hoy en Ucrania, mientras la mitad sur permaneció en Rumania. Esa Bucovina rumana, con sus monasterios y sus aldeas, conserva un aire de tradición y de espiritualidad que la distingue del resto del país.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bukovinahttps://en.wikipedia.org/wiki/Stephen_the_Great

Los monasterios pintados y el "azul de Voroneț"

El tesoro de Bucovina son sus monasterios pintados, un caso único en el arte europeo. A diferencia de otras iglesias, sus muros exteriores están cubiertos de frescos que narran, de arriba abajo, escenas bíblicas, vidas de santos, el Juicio Final y hasta episodios históricos, pintados al fresco en el siglo XVI para instruir a una población en su mayoría analfabeta. Que esas pinturas al aire libre hayan sobrevivido casi quinientos años de inviernos, lluvias y vientos de los Cárpatos es en sí mismo un pequeño milagro técnico.

Ocho de estas iglesias, en el condado de Suceava, están inscriptas en el Patrimonio Mundial de la Unesco bajo el nombre de "Iglesias de Moldavia". La más célebre es el monasterio de Voroneț, construido por Esteban el Grande en 1488 en apenas unos meses para conmemorar una victoria, y conocido como "la Capilla Sixtina del Este" por la calidad y la intensidad de sus frescos. Su rasgo distintivo es un tono de azul profundo y luminoso, obtenido con un pigmento cuya receta exacta se perdió, que ha pasado a la historia del arte como el "azul de Voroneț" (albastru de Voroneț).

Los otros grandes monasterios —Sucevița, Moldovița, Humor, Arbore, Probota— completan un conjunto que combina la espiritualidad ortodoxa, el arte bizantino tardío y la memoria de la vieja Moldavia. Fundados y decorados por príncipes, boyardos y metropolitanos, funcionaron también como fortalezas frente a las invasiones. Hoy siguen siendo monasterios vivos, con monjas y monjes, y constituyen uno de los conjuntos artísticos y religiosos más originales de Europa, en el corazón de la Bucovina rumana.

https://en.wikipedia.org/wiki/Painted_churches_of_northern_Mhttps://en.wikipedia.org/wiki/Vorone%C8%9B_Monastery

Maramureș, la tierra de la madera

En el noroeste de Rumania, encajonada entre montañas y aislada durante siglos, se extiende la comarca de Maramureș, una de las regiones rurales más tradicionales de Europa. Aquí se conservó, más que en ningún otro sitio del país, una cultura campesina de raíz antigua, con pueblos de casas y portones de madera tallada, trajes tradicionales aún en uso, oficios artesanales y una vida ligada a los ritmos del campo. Maramureș reivindica además una de las raíces históricas de la nación rumana: de aquí partió, según la tradición, Bogdan I, el voivoda que hacia 1359 fundó el principado independiente de Moldavia.

El símbolo de la región son sus iglesias de madera. Levantadas por comunidades ortodoxas que, bajo el dominio húngaro, tenían prohibido construir templos de piedra, estas iglesias se alzan con altísimos campanarios puntiagudos que parecen agujas clavadas en el cielo, todo ello construido en madera sin un solo clavo de hierro, con notable maestría de carpintería. Ocho de ellas, de los siglos XVII y XVIII, están inscriptas en el Patrimonio Mundial de la Unesco; la de Peri-Săpânța tiene uno de los campanarios de madera más altos de Europa.

La vida tradicional de Maramureș —la trashumancia, las fiestas, la música, la artesanía de la madera y la lana— convive hoy con la modernidad y la emigración, pero la región sigue siendo un refugio de autenticidad rural, muy alejado de la imagen gótica de Transilvania. Sus valles, sus pueblos de madera y sus iglesias hacen de Maramureș una especie de museo vivo de la Rumania campesina de otros tiempos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Maramure%C8%99https://en.wikipedia.org/wiki/Wooden_churches_of_Maramure%C8

El Cementerio Alegre de Săpânța

En el pueblo de Săpânța, cerca de la frontera con Ucrania, se encuentra uno de los lugares más singulares y entrañables de Rumania: el Cementerio Alegre (Cimitirul Vesel). En lugar de las cruces sobrias y la solemnidad habituales de un camposanto, aquí las tumbas están señaladas por cruces de madera pintadas de un vivo azul —el "azul de Săpânța"— y decoradas con relieves de colores y epitafios en verso que cuentan, con humor y sin pudor, la vida y a veces la muerte del difunto.

La costumbre nació en 1935 con Stan Ioan Pătraș, un artesano local que empezó a tallar y pintar estas cruces con escenas de la vida de cada persona —el pastor con sus ovejas, la tejedora en su telar, el borracho en la taberna, el accidente que causó la muerte— y a acompañarlas de textos irónicos, tiernos o pícaros, escritos en primera persona, como si el propio muerto hablara. Tras su fallecimiento, un discípulo continuó la tradición, que sigue viva hasta hoy y ha llenado el cementerio de cientos de cruces de colores.

Este enfoque desenfadado de la muerte se ha interpretado como un eco de una vieja actitud dacia ante el más allá —los antiguos, según Heródoto, no temían la muerte— y como una expresión del carácter de Maramureș. Convertido en atracción turística y en símbolo del arte popular rumano, el Cementerio Alegre de Săpânța resume el espíritu de esta comarca del norte: tradición, madera pintada, humor campesino y una relación con la vida y la muerte muy distinta de la solemnidad habitual.

https://en.wikipedia.org/wiki/Merry_Cemeteryhttps://en.wikipedia.org/wiki/S%C4%83p%C3%A2n%C8%9Ba

El norte entre imperios y el siglo XX

El norte rumano vivió con especial dureza el siglo de los imperios y las guerras. Bucovina fue provincia austríaca desde 1775, lo que le dio una impronta centroeuropea —Suceava y sobre todo la vecina Cernăuți (Chernivtsi, hoy en Ucrania) fueron centros multiculturales, con rumanos, ucranianos, judíos, alemanes y polacos— y una relativa modernización bajo los Habsburgo. Maramureș, por su parte, formó parte del reino de Hungría hasta 1918. Ambas regiones se sumaron a Rumania en la Gran Unión de aquel año.

La Segunda Guerra Mundial trajo el desgarro. En 1940, la Unión Soviética se anexionó el norte de Bucovina junto con Besarabia, y la frontera partió en dos la región histórica: la mitad norte, con Cernăuți, quedó en la URSS —hoy en Ucrania— y la mitad sur, en Rumania. La numerosa población judía de Bucovina fue víctima del Holocausto: bajo el régimen de Antonescu, miles de judíos de la región fueron deportados a Transnistria, donde muchos murieron de hambre, frío y epidemias, en uno de los capítulos del exterminio del que las autoridades rumanas fueron directamente responsables.

Bajo el comunismo, el aislamiento montañoso ayudó a preservar la vida tradicional de Maramureș y de las aldeas de Bucovina, aunque también la colectivización forzada golpeó al campo. Tras 1989, la emigración se llevó a mucha gente joven a Europa occidental, pero las dos regiones conservaron su patrimonio excepcional —los monasterios pintados, las iglesias de madera— y hoy son destinos de un turismo cultural que busca en el norte de Rumania una autenticidad y una espiritualidad difíciles de encontrar en otras partes del continente.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bukovinahttps://en.wikipedia.org/wiki/Maramure%C8%99

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📚 Bibliografía

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