Mucho antes de que Santo Domingo se convirtiera en la primera ciudad europea permanente del Nuevo Mundo, fundada en 1498 en la margen oriental del río Ozama, estas tierras estaban habitadas por comunidades taínas integradas al cacicazgo de Higüey o Caizcimú, en el extremo sudeste de la isla que sus pobladores llamaban Quisqueya. Los ríos Ozama, Isabela y Haina, junto a las lagunas costeras, ofrecían pesca abundante y suelos fértiles a aquellos primeros habitantes.
Los numerosos sistemas de cuevas calizas del territorio —hoy dentro del área metropolitana— servían a los taínos como refugios, cementerios y santuarios rituales, y en muchos de ellos se conservan petroglifos y pictografías. Con la colonización, el entorno de la ciudad primada se organizó en hatos ganaderos y estancias que abastecían de carne, casabe y frutos a la capital colonial.
A pocos kilómetros al este del centro histórico, el Parque Nacional Los Tres Ojos guarda un espectacular sistema de cavernas de piedra caliza con cuatro lagos de aguas cristalinas, formados hace miles de años por un colapso geológico natural. Antes de la llegada de los españoles, los taínos consideraban estos espejos de agua lugares sagrados, fuente de agua potable y escenario de rituales espirituales.
Las excavaciones han revelado petroglifos, cerámica y evidencias arqueológicas fechadas entre los años 1000 y 1300 de nuestra era, lo que convierte al conjunto en un testimonio vivo del mundo espiritual taíno a un paso de la gran metrópoli. Hoy es uno de los monumentos naturales más visitados del país.
El litoral de la provincia, sobre el mar Caribe, alberga a Boca Chica, uno de los balnearios más clásicos y concurridos del país. Situada en la bahía de Andrés, a unos treinta kilómetros al este de la capital, su laguna somera y protegida por un arrecife la convirtió desde mediados del siglo XX en la playa preferida de los capitaleños para el fin de semana.
Junto a Boca Chica, la franja costera hacia Juan Dolio y la desembocadura de los ríos ha combinado pesca artesanal, turismo de sol y playa y una intensa vida de fin de semana, integrando la provincia al circuito turístico del sureste dominicano.
La provincia de Santo Domingo es una de las más jóvenes del país: fue creada el 16 de octubre de 2001 mediante la Ley 163-01, que la separó del Distrito Nacional para dar respuesta al vertiginoso crecimiento territorial y demográfico de la zona metropolitana de la capital. En su origen quedó integrada por los municipios de Santo Domingo Este, Santo Domingo Norte, Santo Domingo Oeste y Boca Chica.
De este modo, el viejo Distrito Nacional quedó reducido a la ciudad de Santo Domingo de Guzmán propiamente dicha, mientras que el gran anillo suburbano que la rodea pasó a constituir una entidad administrativa propia, la nueva provincia de Santo Domingo.
Con más de dos millones y medio de habitantes, la provincia de Santo Domingo es la más poblada de la República Dominicana y, junto con el Distrito Nacional, forma el Gran Santo Domingo, el mayor conglomerado urbano del Caribe insular. En sus municipios se concentran extensas zonas residenciales, parques industriales, centros comerciales y buena parte de la actividad económica nacional.
Santo Domingo Este, su municipio cabecera, es hoy una de las ciudades más pobladas del país. La provincia funciona como el gran cinturón dormitorio, industrial y de servicios de la capital, un espacio donde conviven la modernidad metropolitana, los balnearios caribeños y un patrimonio natural de raíces taínas.