El territorio de San José de Ocoa fue, en tiempos coloniales, un antiguo refugio de negros alzados y fugitivos. Según el arzobispo Francisco de la Cueva y Maldonado, el llamado Maniel constaba de unas seiscientas familias en 1662, comunidades de cimarrones que habían huido de la esclavitud y se ocultaban en las montañas.
La fundación del poblado de Ocoa se sitúa hacia 1750-1760. La tradición cuenta que se originó en una historia de amor entre Andrés Pimentel Acevedo y Ana Lucía Tejeda, que se refugiaron en El Maniel, en el Rancho de la Vigía. Así, la provincia hunde sus raíces en la resistencia de los esclavos huidos a las alturas de la Cordillera Central.
Durante buena parte de su historia, San José de Ocoa dependió administrativamente de otras jurisdicciones. En 1944, la común de Baní y la de San José de Ocoa conformaron la provincia de Baní. Finalmente, San José de Ocoa fue erigida en provincia independiente el 6 de septiembre del año 2000 mediante la Ley 66, aunque no entró en vigencia hasta el 1 de enero de 2002.
Es, por tanto, la provincia más joven de la República Dominicana. En 1973, la zona de Sabana Larga fue escenario de feroces combates entre el ejército dominicano y un grupo guerrillero encabezado por el coronel Francisco Alberto Caamaño, que pretendía derrocar al presidente Joaquín Balaguer.
La agricultura es la principal actividad económica de esta provincia serrana. Sus productos más importantes son el café, la papa, las habichuelas, el aguacate, la zanahoria, el repollo y el maní, cultivos de altura favorecidos por su clima fresco y sus valles de montaña.
En las montañas de Mahoma, en Rancho Arriba, se produce el afamado café Samir, cultivado entre los 900 y los 1.050 metros de altitud y exportado a Francia, Italia y Japón, prueba de la calidad de los cafés de altura ocoeños.
San José de Ocoa es célebre por su fuerte tradición de organización y desarrollo comunitario, ligada de manera indeleble a la figura del padre Luis Quinn, sacerdote conocido como el «protector de los pobres». A lo largo de su vida impulsó la construcción de miles de viviendas, escuelas, clínicas, centros comunitarios, caminos e incluso una presa hidroeléctrica.
Su legado se conserva en el Museo-Casa de los Recuerdos del municipio cabecera y en la Asociación para el Desarrollo de San José de Ocoa, modelo de trabajo comunitario en el país. Café de altura, montañas verdes y espíritu solidario definen a esta joven provincia.
Hoy San José de Ocoa es una de las provincias más jóvenes y a la vez más singulares del país, un enclave de montaña donde la agricultura de altura, el turismo de naturaleza y una arraigada cultura de trabajo comunitario marcan la vida cotidiana. Sus valles, presas y cañadas atraen a visitantes que buscan aire fresco, senderismo y balnearios de río a pocas horas de la capital.
Entre el recuerdo del maniel de los cimarrones, el café de exportación de Rancho Arriba, el legado del padre Luis Quinn y sus modelos de organización comunitaria, la provincia proyecta una identidad de esfuerzo colectivo y montaña verde que la distingue dentro del sur dominicano.