El territorio de Peravia fue poblado por los españoles desde el siglo XVI; el propio Colón se refugió en 1499 de un huracán en su bahía, a la que llamó Puerto Hermoso. La villa de Baní fue fundada el 3 de marzo de 1764, cuando un grupo de vecinos —muchos de ellos de ascendencia canaria— compró a los propietarios de Cerro Gordo los terrenos donde levantar el pueblo.
El nombre «Baní» procede de un cacique taíno de la región, y significaría «abundancia de agua», aunque paradójicamente la provincia es una de las más secas del país. Su ubicación en la llanura costera del sur, entre montañas áridas y el mar Caribe, marcó su carácter.
En 1764, año de su fundación formal, Baní era apenas un pequeño poblado de labradores; con el tiempo se convirtió en una de las comunidades más laboriosas y ordenadas del sur, cuyos habitantes —los banilejos— ganaron fama de emprendedores y ahorrativos en todo el país.
Baní es la cuna de Máximo Gómez (1836-1905), una de las mayores figuras militares de la historia americana. Emigrado a Cuba, se convirtió en el generalísimo del Ejército Libertador cubano durante las guerras de independencia contra España, junto a José Martí, con quien firmó en 1895 el Manifiesto de Montecristi.
En su ciudad natal, un parque y un museo dedicados a su memoria recuerdan al héroe banilejo, símbolo de los lazos históricos entre la República Dominicana y Cuba y orgullo mayor de toda la provincia.
La agricultura es la principal actividad de Peravia. Baní es mundialmente conocida como la «capital del mango», fruta que se cultiva aquí durante todo el año y que se exporta; su variedad banilejo goza de gran fama. A ello se suman hortalizas, frutas, café de las alturas y la producción de sal en las salinas de Las Salinas de Baní.
La provincia posee además un paisaje singular: las dunas de Baní, un desierto costero de arena declarado monumento natural, y la península de Las Calderas, con su bahía y su base naval. Clima seco, mango, sal y dátiles definen esta tierra del sur.
La provincia fue creada el 23 de noviembre de 1944 con el nombre de Provincia de Baní, e inaugurada el 1 de enero de 1945. El 29 de noviembre de 1961, tras la caída de Trujillo, adoptó su nombre actual de Peravia, tomado de un antiguo topónimo de la región.
Con su capital laboriosa y comercial, su cultura ligada al mango y a las tradiciones religiosas, y el recuerdo permanente de Máximo Gómez, Peravia es una de las provincias con identidad más marcada del sur dominicano, a menos de una hora de la capital.
Baní posee una identidad cultural muy marcada, con fuertes tradiciones religiosas y populares. Sus fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de Regla, sus velaciones y sus expresiones musicales forman parte del rico patrimonio inmaterial del sur.
La ciudad fue cuna de intelectuales, músicos y militares ilustres, y conserva un casco urbano ordenado y laborioso, reflejo del carácter emprendedor de sus habitantes. Entre el desierto de las dunas, las salinas, los cocoteros y los mangales, Peravia combina naturaleza singular, agricultura próspera y una honda tradición cultural que la distingue dentro del sur dominicano.