La Concepción de La Vega es una de las ciudades más antiguas de América: fue fundada por Cristóbal Colón hacia 1494-1495 en el fértil valle del Cibao, cerca de las minas de oro que atrajeron a los primeros conquistadores. La 'Vega Real' fue en esos años uno de los principales asentamientos de la isla, con casa de fundición de oro, monasterio franciscano y fortaleza, hasta que un violento terremoto la destruyó el 2 de diciembre de 1562.
La ciudad fue reconstruida en su emplazamiento actual, junto al río Camú. La provincia conserva las ruinas arqueológicas de La Vega Vieja, testimonio de aquella primera ciudad, hoy parque nacional histórico y ventana a los años iniciales de la colonización.
Muy cerca de la Vega Vieja se alza el Santo Cerro, uno de los lugares más cargados de historia y devoción del país. Según la tradición, allí Cristóbal Colón plantó una cruz, y en 1495, durante un enfrentamiento entre taínos y españoles, se produjo la aparición de la Virgen de las Mercedes, que espantó a los guerreros indígenas. En la Vega Real se bautizaron los primeros indígenas y entró el cristianismo a América.
El Santo Cerro, con su santuario dedicado a la Virgen de las Mercedes —patrona de la República Dominicana—, es hoy lugar de peregrinación y mirador privilegiado sobre el valle del Cibao.
La provincia abarca buena parte de la Cordillera Central, la gran espina dorsal montañosa de la isla, donde se alza el Pico Duarte, que con sus 3.087 metros es la cumbre más alta de todo el Caribe. Rodeado por los parques nacionales Armando Bermúdez y José del Carmen Ramírez, su ascenso —de varios días a través de bosques de pinos— es la gran aventura de montaña del país. Durante la dictadura llegó a llamarse 'Pico Trujillo'.
En estas montañas nacen los principales ríos de la nación, como el Yaque del Norte y el Yuna, y se conservan bosques de pino criollo y un clima fresco que contrasta radicalmente con las costas tropicales.
En las alturas de La Vega están las capitales del ecoturismo dominicano. Jarabacoa, la 'Ciudad de la Eterna Primavera', rodeada de pinares, ríos y cascadas como el Salto de Jimenoa y el Salto de Baiguate, es la meca del rafting, el parapente y los deportes de aventura. Constanza, el valle habitado más alto del país —a unos 1.200 metros—, es célebre por su clima fresco y por su producción de hortalizas, flores, fresas y ajo, que abastecen a toda la nación.
Este clima de montaña, único en el Caribe, ha hecho de la zona un refugio contra el calor y un destino de naturaleza cada vez más popular entre dominicanos y visitantes extranjeros.
La ciudad de La Vega es célebre por celebrar el Carnaval Vegano, considerado el más tradicional, antiguo y espectacular de la República Dominicana. Sus protagonistas son los diablos cojuelos, personajes de coloridas y elaboradas máscaras con cuernos y grandes dientes, cuyos trajes de vejigas —con los que golpean juguetonamente al público— son verdaderas obras de artesanía. La figura moderna del diablo cojuelo vegano se remonta a comienzos del siglo XX.
Cada domingo de febrero, las comparsas toman las calles en una fiesta que hunde sus raíces en la época colonial y que es hoy uno de los grandes atractivos culturales del país.