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Historia · Reino Unido

Historia de Gales e Irlanda del Norte

Gales: los príncipes y la conquista de Eduardo I

Gales es el reducto donde mejor sobrevivió la Britania celta. Cuando los anglosajones ocuparon el este de la isla, los britanos del oeste conservaron su lengua y su cultura tras las montañas, y de ellos desciende el pueblo galés y el idioma galés (cymraeg). Durante la Edad Media, Gales no fue un reino unido sino un mosaico de principados —Gwynedd, Powys, Deheubarth— a menudo enfrentados entre sí y presionados por los normandos, que levantaron castillos en la frontera (la "Marca galesa"). Algunos gobernantes, como Llywelyn el Grande en el siglo XIII, lograron unificar buena parte del país y hacerse reconocer como príncipes de Gales.

La independencia galesa terminó con Eduardo I de Inglaterra. En las campañas de 1277 y, sobre todo, 1282-1283, el rey inglés conquistó Gwynedd, el último gran principado independiente. Su gobernante, Llywelyn ap Gruffudd —"Llywelyn el Último"—, murió en 1282, y con él se extinguió la línea de los príncipes nativos. El Estatuto de Rhuddlan (1284) organizó el territorio conquistado bajo la corona inglesa. Para asegurar su dominio, Eduardo levantó un impresionante anillo de castillos —Caernarfon, Conwy, Harlech, Beaumaris—, hoy Patrimonio Mundial, obras maestras de la arquitectura militar medieval. Según la tradición, Eduardo presentó a su hijo recién nacido en Caernarfon como "príncipe de Gales", título que desde entonces llevan los herederos del trono británico.

Hubo aún un último gran levantamiento: el de Owain Glyndŵr, que a comienzos del siglo XV encabezó una rebelión nacional que llegó a reunir un parlamento galés propio antes de ser sofocada. Glyndŵr se convirtió en héroe nacional. Finalmente, en tiempos de los Tudor —dinastía de origen galés—, las Leyes en Gales de 1535-1542 integraron formalmente Gales en el reino de Inglaterra, extendiendo la ley inglesa e imponiendo el inglés en la administración, un golpe para el estatus de la lengua galesa.

https://en.wikipedia.org/wiki/Conquest_of_Wales_by_Edward_Ihttps://whc.unesco.org/en/list/374/

Gales: el carbón, la lengua y la identidad

Si la Edad Media forjó la identidad galesa, la Revolución Industrial la transformó. En el sur de Gales, los valles del carbón y del hierro se convirtieron en uno de los mayores centros industriales del mundo. Las cuencas mineras de Rhondda y del sur, y las ferrerías y siderurgias de Merthyr Tydfil y Ebbw Vale, atrajeron a cientos de miles de trabajadores; Cardiff creció hasta ser el mayor puerto exportador de carbón del planeta. Esa industria forjó una sociedad obrera combativa, cuna del movimiento sindical y de una fuerte tradición de izquierda, y con ella nacieron instituciones muy galesas, de los coros masculinos a las capillas no conformistas.

El coste humano fue alto: las minas dejaron un reguero de accidentes y de enfermedades pulmonares, y desastres como el de Aberfan en 1966 —cuando una escombrera de carbón sepultó una escuela y mató a 144 personas, la mayoría niños— quedaron grabados en la memoria colectiva. El declive de la minería en el siglo XX, culminado con el cierre de las minas tras la huelga de 1984-1985, golpeó duramente a los valles y dejó comunidades enteras sin su razón de ser económica.

A lo largo de todo ese proceso, la lengua galesa libró su propia batalla por la supervivencia. Durante mucho tiempo fue marginada e incluso castigada en las escuelas —es célebre el "Welsh Not", el objeto con que se humillaba a los niños que hablaban galés en clase—, y su número de hablantes cayó. Pero desde mediados del siglo XX un fuerte movimiento de recuperación logró revertir la tendencia: hoy el galés es lengua oficial junto al inglés, se enseña en las escuelas, tiene su propio canal de televisión (S4C) y su presencia crece, con la meta declarada de alcanzar un millón de hablantes. En 1999, además, Gales estrenó su propia Asamblea —hoy el Senedd, el Parlamento galés—, en el marco de la devolución. Gales es hoy una nación orgullosa de su lengua, su música y su identidad.

https://www.britannica.com/place/Wales/Historyhttps://www.gov.wales/cymraeg-2050-welsh-language-strategy

Irlanda del Norte: la Plantación del Ulster y la partición

La historia de Irlanda del Norte no se entiende sin la de toda Irlanda y su larga y conflictiva relación con Inglaterra. A comienzos del siglo XVII, tras aplastar la resistencia gaélica en el norte, la corona inglesa impulsó la Plantación del Ulster: la colonización organizada de la provincia norteña con colonos protestantes procedentes de Inglaterra y, sobre todo, de Escocia, que recibieron tierras confiscadas a los irlandeses católicos. Aquella política creó en el nordeste de Irlanda una población protestante y de lealtad británica asentada junto a la mayoría católica autóctona, sembrando una división religiosa y nacional que perduraría durante siglos.

A lo largo del siglo XIX y comienzos del XX creció en Irlanda el movimiento por el autogobierno (Home Rule) y luego por la independencia, resistido por la minoría protestante-unionista del norte, que quería seguir unida a Gran Bretaña. Tras la Guerra de Independencia irlandesa, el Tratado angloirlandés de 1921 dividió la isla: veintiséis condados del sur formaron el Estado Libre Irlandés (después República de Irlanda), mientras seis condados del noreste, de mayoría protestante-unionista, permanecieron en el Reino Unido como Irlanda del Norte, con su propio parlamento en Stormont. Fue la partición.

El nuevo Estado norirlandés nació con un problema de fondo: una considerable minoría católica-nacionalista quedó dentro de una entidad dominada por la mayoría protestante-unionista, y sufrió durante décadas discriminación en el empleo, la vivienda y el sistema electoral. Esa desigualdad, y el choque entre dos identidades nacionales opuestas —la de quienes se sentían británicos y la de quienes se sentían irlandeses—, fue acumulando una tensión que estallaría con violencia a finales de los años sesenta. Conviene decirlo con equilibrio: en el conflicto norirlandés hubo agravios y responsabilidades por parte de ambas comunidades y también del Estado.

https://www.britannica.com/place/Northern-Ireland/Historyhttps://en.wikipedia.org/wiki/Plantation_of_Ulster

Los Troubles y el Acuerdo de Viernes Santo

A finales de los años sesenta, un movimiento por los derechos civiles de la minoría católica, inspirado en el de Estados Unidos, chocó con la represión y con la reacción de sectores unionistas, y la violencia se desató. Comenzaron así los Troubles, tres décadas de conflicto (aproximadamente 1968-1998) que ensangrentaron Irlanda del Norte. Se enfrentaron, por un lado, los paramilitares republicanos —el más conocido, el IRA Provisional—, que buscaban por las armas la reunificación con la República de Irlanda; por otro, los paramilitares lealistas, que defendían la permanencia en el Reino Unido; y en medio, el ejército y la policía británicos, cuya actuación fue también objeto de graves acusaciones.

Fue un conflicto de atentados con bomba, tiroteos, asesinatos sectarios y episodios traumáticos. En 1972, el año más sangriento, ocurrió el Domingo Sangriento (Bloody Sunday) de Derry, cuando paracaidistas británicos mataron a catorce manifestantes desarmados por los derechos civiles; ese mismo año Londres suspendió el parlamento de Stormont e impuso el gobierno directo. La violencia se cobró más de 3.500 vidas —en su mayoría civiles— a lo largo de treinta años, en una población pequeña, dejando a casi todas las familias tocadas de un modo u otro y marcando profundamente ciudades como Belfast y Derry, con sus barrios divididos por "muros de la paz".

El largo proceso de paz, con altibajos, ceses del fuego y negociaciones en las que fue clave la mediación internacional, culminó en el Acuerdo de Viernes Santo (Good Friday Agreement) del 10 de abril de 1998, ratificado por referéndum en el norte y en el sur. El acuerdo estableció un gobierno autónomo de poder compartido entre las dos comunidades, reconoció el principio del consentimiento (que el estatus de Irlanda del Norte solo cambiará si así lo decide su población), previó el desarme de los paramilitares y creó instituciones de cooperación con la República. La paz resultante ha sido imperfecta y a veces frágil, pero transformó la vida cotidiana y puso fin a la violencia a gran escala. Hoy Irlanda del Norte sigue negociando su convivencia y su identidad, una cuestión que el Brexit volvió a poner sobre la mesa.

https://en.wikipedia.org/wiki/The_Troubleshttps://en.wikipedia.org/wiki/Good_Friday_Agreement

Cardiff y Belfast: dos capitales, dos historias

Las dos capitales resumen bien la historia de estas naciones. Cardiff (Caerdydd) era un pueblo pequeño hasta que el carbón la transformó: en el siglo XIX se convirtió en el mayor puerto exportador de carbón del mundo, y su distrito portuario, Tiger Bay, fue una de las comunidades más multiculturales de Gran Bretaña, con marineros de medio planeta. Con el declive del carbón, la ciudad se reinventó; en 1955 fue reconocida oficialmente como capital de Gales, y desde 1999 alberga el Senedd, el Parlamento galés, en su renovada zona portuaria de Cardiff Bay. Es hoy el centro político, mediático y cultural de un Gales que reafirma su identidad.

Belfast, capital de Irlanda del Norte, también creció con la industria. En el siglo XIX se convirtió en una potencia del lino, la ingeniería y, sobre todo, la construcción naval: en sus astilleros de Harland & Wolff se construyó el Titanic, botado en 1911. Esa pujanza industrial atrajo a trabajadores y consolidó una ciudad de fuerte presencia protestante-unionista, aunque con importantes barrios católicos. Belfast fue después uno de los grandes escenarios de los Troubles, con zonas divididas y muros que aún separan comunidades.

Hoy ambas ciudades muestran las cicatrices y los frutos de su historia. Belfast ha convertido incluso su pasado en atractivo: el museo Titanic Belfast recuerda su era industrial, y los murales políticos de sus barrios se han vuelto, paradójicamente, un reclamo turístico y un testimonio de la memoria del conflicto. Cardiff y Belfast, capitales de dos naciones célticas dentro del Reino Unido, encarnan el desafío común de reconciliar el pasado con un presente de autogobierno, identidad propia y convivencia.

https://www.britannica.com/place/Cardiffhttps://www.britannica.com/place/Belfast

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📚 Bibliografía

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