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Historia · Portugal

Historia de Norte

Guimarães: "Aquí nació Portugal"

Ninguna ciudad portuguesa carga con un lema tan rotundo como Guimarães: "Aqui nasceu Portugal", "Aquí nació Portugal". Y no es exageración turística. Fue en este rincón del norte, entre el Miño y el Duero, donde a comienzos del siglo XII se gestó el reino. Aquí tuvo su corte la condesa Teresa; aquí, según la tradición, nació hacia 1109 su hijo Afonso Henriques, el primer rey; y muy cerca, en el monte de São Mamede, libró en 1128 la batalla que le dio el control del condado y abrió el camino a la independencia.

El casco histórico de Guimarães conserva ese aire fundacional. Sobre la ciudad se alza el Castillo de Guimarães, del siglo X, con su torre del homenaje, donde la leyenda sitúa el bautismo del primer rey en la vecina iglesia de São Miguel. Al lado se levanta el Palacio de los Duques de Braganza, del siglo XV, y a los pies del cerro se despliega un centro medieval de callejuelas, plazas y casas con soportales excepcionalmente bien conservado, uno de los ejemplos más auténticos de villa medieval de la península.

Por ese valor, el centro histórico de Guimarães fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2001, reconocido como testimonio de la evolución de la tipología de la casa medieval a la moderna. En 2012, la ciudad fue Capital Europea de la Cultura. Para los portugueses, Guimarães sigue siendo un lugar de peregrinación patriótica: el sitio donde una nación de casi nueve siglos dio sus primeros pasos.

https://whc.unesco.org/en/list/1031/https://en.wikipedia.org/wiki/Guimar%C3%A3es

Braga: la Roma portuguesa y capital religiosa

Braga es una de las ciudades más antiguas de Portugal y su gran capital religiosa. Fundada por los romanos como Bracara Augusta en tiempos del emperador Augusto, fue un importante cruce de calzadas y capital de un convento jurídico. En el siglo V se convirtió en la capital del Reino Suevo, uno de los primeros reinos germánicos cristianizados de Europa, lo que la dotó de una temprana relevancia eclesiástica que nunca perdió.

Su arzobispo se convirtió en una de las figuras más poderosas de la península: los prelados de Braga reclamaron durante siglos la primacía sobre todas las iglesias de Hispania, en pugna con Toledo y Santiago de Compostela. Esa preeminencia llenó la ciudad de iglesias, capillas, conventos y palacios episcopales; su catedral, la Sé de Braga, es la más antigua del país. El dicho popular resume el carácter de las principales ciudades del norte: "Braga reza, Oporto trabaja, Coímbra estudia y Lisboa se divierte".

El monumento que hizo célebre a Braga en el mundo es el santuario del Bom Jesus do Monte, a las afueras de la ciudad: una imponente escalinata barroca en zigzag, adornada con fuentes, estatuas y capillas que representan la Pasión, que asciende por la ladera hasta la iglesia, en una escenografía espectacular del catolicismo contrarreformista. En 2019 fue declarado Patrimonio Mundial. Braga es hoy una ciudad joven y universitaria, pero sigue siendo el corazón espiritual del norte y escenario de célebres celebraciones de Semana Santa.

https://whc.unesco.org/en/list/1590/https://en.wikipedia.org/wiki/Braga

Oporto y la Ribeira: la ciudad que dio nombre al país

Oporto (Porto) es la segunda ciudad de Portugal y, en cierto modo, la que le dio el nombre: del antiguo puerto romano y medieval de Portus Cale, en la desembocadura del Duero, derivó "Portugal". Ciudad trabajadora y orgullosa, capital del norte, se despliega en un anfiteatro de casas apiñadas sobre las laderas escarpadas del río, con la Ribeira —el viejo barrio ribereño— como corazón. Sobre el Duero cruzan los famosos puentes de hierro, entre ellos el Ponte Dom Luís I, de fines del siglo XIX, inspirado en la escuela de Eiffel.

El centro histórico de Oporto, con su catedral románica, la torre dos Clérigos, la estación de São Bento revestida de azulejos y el dédalo de callejuelas de la Ribeira, fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1996. La ciudad tuvo un papel destacado en la historia liberal del siglo XIX: resistió un largo asedio absolutista en 1832-1833 (el "Cerco do Porto") en defensa de la causa constitucional, lo que le valió el título de "Cidade Invicta", la ciudad invicta.

Pero la fama mundial de Oporto va unida a su vino. En la orilla opuesta del río, en Vila Nova de Gaia, se alinean las bodegas ("caves") donde envejece el vino de Oporto, el famoso vino generoso y dulce de postre que durante siglos se exportó en barricas por el Duero. Esa industria explica una de las señas de identidad de la ciudad: su vieja y estrecha relación con los ingleses.

https://whc.unesco.org/en/list/755/https://en.wikipedia.org/wiki/Porto

El vino de Oporto, el Duero y los ingleses

El vino de Oporto nació del encuentro entre las viñas del valle del Alto Duero y el comercio inglés. La antigua alianza anglo-portuguesa, sellada en el Tratado de Windsor de 1386, y sobre todo las guerras entre Inglaterra y Francia, hicieron que a fines del siglo XVII y comienzos del XVIII los comerciantes británicos, privados del vino francés, buscaran en Portugal un sustituto. Descubrieron los vinos tintos y fuertes del Duero, y para que resistieran el viaje por mar empezaron a añadirles aguardiente, lo que detenía la fermentación y daba un vino dulce y alcohólico: el oporto.

El Tratado de Methuen (1703) entre Portugal e Inglaterra rebajó los aranceles al vino portugués a cambio de abrir el mercado portugués a los tejidos ingleses, y disparó las exportaciones. Se instalaron en Oporto y Gaia poderosas firmas de comerciantes británicos —Taylor's, Graham's, Sandeman, Croft— cuyos apellidos todavía figuran en las bodegas. La demanda creció tanto que en 1756 el marqués de Pombal creó una compañía monopolista y demarcó oficialmente la región del Duero: fue una de las primeras denominaciones de origen vinícolas reguladas del mundo.

Ese paisaje de viñedos en terrazas escalonadas sobre las laderas vertiginosas del Alto Duero, moldeado por siglos de trabajo humano, fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2001. La presencia inglesa dejó huella en Oporto —clubes, apellidos, el gusto por el vino y hasta la afición al fútbol— y convirtió a la ciudad en un lugar de doble cultura. Del Duero al mundo, el oporto se transformó en uno de los emblemas de Portugal y en el sustento de toda una región.

https://en.wikipedia.org/wiki/Port_winehttps://whc.unesco.org/en/list/1046/

El Miño y el alma del norte

El norte de Portugal, entre los ríos Miño y Duero, es el corazón histórico y demográfico del país y el lugar donde se conservan con más fuerza las tradiciones. Es una tierra verde, lluviosa y montañosa, de minifundios, aldeas de granito, romerías y una intensa religiosidad popular. Aquí se hallan también el Parque Nacional de Peneda-Gerês, el único parque nacional de Portugal, y regiones vinícolas como la del vinho verde, el vino joven y afrutado típico del Miño.

Desde el punto de vista cultural, el norte tiene un fuerte sentido de identidad. Comparte con la vecina Galicia raíces célticas y suevas, un paisaje y una religiosidad muy parecidos, y hasta rasgos lingüísticos: el gallego-portugués medieval, lengua común de trovadores, nació precisamente en esta franja a ambos lados del Miño. En el extremo nordeste, en Miranda do Douro y la comarca de las Tierras de Miranda, se habla todavía el mirandés, la segunda lengua oficial de Portugal, emparentada con el astur-leonés.

Económicamente, el norte fue durante el siglo XX la región más industrial del país, con la textil y el calzado en torno a Oporto, Braga y Guimarães, y también una de las que más emigrantes envió a Francia, Alemania, Suiza y América. Ese carácter de tierra trabajadora, tenaz y apegada a sus costumbres —el bacalao, el caldo verde, las fiestas de São João de Oporto y Braga— define el alma de un norte que se siente, con razón, el origen de Portugal.

https://en.wikipedia.org/wiki/Norte_Region,_Portugalhttps://en.wikipedia.org/wiki/Mirandese_language

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📚 Bibliografía

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