Viajá con Gus
InicioPoloniaHistoriaVarsovia y Mazovia (el centro)
Historia · Polonia

Historia de Varsovia y Mazovia (el centro)

Mazovia, el ducado que se unió tarde a Polonia

La región de Mazovia (Mazowsze), la gran llanura del centro de Polonia a orillas del Vístula, tuvo durante siglos una trayectoria propia y algo apartada del resto del reino. Aunque formó parte del Estado de los primeros Piastas, durante el largo período de fragmentación feudal (siglos XII a XIV) se constituyó como un ducado independiente gobernado por su propia rama de la dinastía, con capital primero en Płock y luego en la creciente Varsovia. Los duques de Mazovia mantuvieron su autonomía incluso cuando el resto de Polonia volvió a unificarse bajo Casimiro el Grande.

Mazovia fue una tierra de frontera y de contacto: al norte limitaba con el Estado de los Caballeros Teutónicos y con la Prusia pagana, y sus duques vivieron en permanente tensión con la orden alemana. Precisamente fue un duque de Mazovia, Conrado, quien en 1226 cometió el célebre error de invitar a los Teutónicos a sus fronteras para combatir a los prusianos, con las consecuencias que marcarían la historia del norte polaco. La región conservó rasgos culturales propios, un habla local característica y una nobleza pobre y numerosa muy singular.

La plena integración de Mazovia en la Corona de Polonia se completó en 1526, cuando murió sin herederos el último duque de la línea mazoviana y el ducado fue incorporado directamente al reino. Poco después, la posición central de Mazovia dentro de la enorme Mancomunidad polaco-lituana —a medio camino entre Cracovia y las tierras lituanas— convertiría a su principal ciudad, Varsovia, en el lugar natural para acoger las instituciones comunes de las dos naciones, y con ello en la futura capital.

https://en.wikipedia.org/wiki/Masoviahttps://en.wikipedia.org/wiki/Duchy_of_Masovia

Varsovia, capital de la República desde 1596

Varsovia no fue la capital histórica de Polonia: durante siglos, ese papel correspondió a Cracovia, sede de la coronación y del entierro de los reyes. El ascenso de Varsovia se debió a la geografía política de la Mancomunidad polaco-lituana. Tras la Unión de Lublin de 1569, que fusionó a Polonia y Lituania, se necesitaba un lugar de reunión para el Sejm común de las dos naciones, y Varsovia, situada en el centro del inmenso Estado, resultaba mucho más práctica que la Cracovia del extremo sur. Desde 1573, las elecciones reales se celebraron en sus cercanías.

El paso decisivo lo dio el rey Segismundo III Vasa, que a partir de 1596 trasladó de hecho la corte de Cracovia a Varsovia, un cambio que se hizo permanente en las décadas siguientes. La ciudad creció entonces como residencia real y sede del poder: el Castillo Real se amplió y embelleció, y la columna de Segismundo, erigida en 1644 en su honor, se convirtió en el símbolo de la ciudad. Varsovia pasó a ser el corazón político de la República, aunque los reyes se seguían coronando y enterrando en Cracovia por tradición.

Como capital, Varsovia vivió también las grandes catástrofes del país: fue saqueada por los suecos durante «el Diluvio» del siglo XVII, fue el escenario de la proclamación de la Constitución del 3 de mayo de 1791 y, tras las Particiones, cayó bajo dominio prusiano y luego ruso. Durante el siglo XIX fue la capital del «Reino de Polonia» sometido al zar, foco de las grandes insurrecciones nacionales y de una intensa vida cultural que resistió la rusificación. Al recuperar Polonia la independencia en 1918, Varsovia volvió a ser, con pleno derecho, la capital de un Estado soberano.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Warsawhttps://en.wikipedia.org/wiki/Sigismund_III_Vasa

El gueto de Varsovia y su levantamiento (1940-1943)

Varsovia albergaba antes de la guerra la mayor comunidad judía de Europa: cerca de 350.000 personas, casi un tercio de la población de la ciudad. En 1940, la Alemania ocupante encerró a esa población en un gueto amurallado en el centro de Varsovia, en el que llegó a hacinar a unas 400.000 personas en condiciones espantosas. El hambre y las epidemias mataron a decenas de miles; y en el verano de 1942, en la llamada «Gran Deportación», los alemanes enviaron a cerca de 300.000 habitantes del gueto al campo de exterminio de Treblinka, donde fueron asesinados.

En abril de 1943, cuando los alemanes entraron en el gueto para deportar a los pocos miles que quedaban, los últimos judíos se alzaron en armas. El Levantamiento del Gueto de Varsovia, dirigido por jóvenes combatientes de la Organización Judía de Combate como Mordejái Anielewicz, fue la primera gran insurrección urbana de la Europa ocupada y la mayor rebelión judía de toda la guerra. Con unas pocas armas cortas y cócteles molotov, los insurgentes resistieron durante casi un mes a un ejército alemán que, para vencerlos, incendió y dinamitó el gueto casa por casa hasta arrasarlo por completo.

El levantamiento terminó en mayo de 1943 con la destrucción total del gueto y la muerte o deportación de sus últimos habitantes. No fue una lucha por la victoria, imposible, sino por la dignidad: morir combatiendo antes que en las cámaras de gas. Hoy, en el terreno donde estuvo el gueto se alzan el Monumento a los Héroes del Gueto y el gran Museo POLIN de la Historia de los Judíos Polacos, que recuerda tanto el exterminio como los mil años de vida judía en Polonia que lo precedieron. La distinción es importante: este levantamiento de 1943, protagonizado por los judíos del gueto, es distinto del Levantamiento de Varsovia de 1944, obra de la resistencia polaca.

https://en.wikipedia.org/wiki/Warsaw_Ghetto_Uprisinghttps://encyclopedia.ushmm.org/content/en/article/warsaw

La destrucción de la ciudad en 1944

El 1 de agosto de 1944, la resistencia polaca —el Ejército del Interior (Armia Krajowa)— lanzó en Varsovia la mayor operación armada de la Europa ocupada: el Levantamiento de Varsovia. El objetivo era liberar la capital de los alemanes antes de la llegada del Ejército Rojo, para que fuera Polonia, y no la Unión Soviética, quien tomara posesión de su propia capital. Los insurgentes, mal armados, controlaron durante semanas amplias zonas de la ciudad y esperaron una ayuda que nunca llegó: el Ejército Rojo se detuvo en la orilla oriental del Vístula y no intervino.

La represalia alemana fue de una brutalidad extrema. En el barrio de Wola, en los primeros días del levantamiento, las tropas alemanas masacraron a decenas de miles de civiles indefensos. Tras 63 días de combates casa por casa, la insurrección capituló el 2 de octubre de 1944. En total murieron alrededor de 200.000 personas, en su gran mayoría civiles, y la población superviviente fue expulsada en masa de la ciudad. Entonces Hitler ordenó lo que sería un castigo ejemplar: arrasar Varsovia por completo.

Durante los meses siguientes, unidades alemanas especializadas dinamitaron y quemaron sistemáticamente la ciudad vacía, edificio por edificio, con especial ensañamiento en sus monumentos, palacios, iglesias, bibliotecas y archivos. Cuando el Ejército Rojo entró finalmente en enero de 1945, Varsovia era un mar de escombros: cerca del 85% de la ciudad había sido destruido, y su casco histórico, casi por entero. Pocas capitales del mundo han sido tan deliberada y completamente aniquiladas. La destrucción de Varsovia se convirtió en el símbolo del martirio de Polonia en la Segunda Guerra Mundial.

https://en.wikipedia.org/wiki/Warsaw_Uprisinghttps://en.wikipedia.org/wiki/Planned_destruction_of_Warsaw

La reconstrucción piedra por piedra

Terminada la guerra, Varsovia estaba tan destruida que se llegó a discutir si valía la pena reconstruirla o si convenía trasladar la capital a otra ciudad. Los polacos decidieron levantarla de nuevo, y lo hicieron de una manera casi sin precedentes: reconstruyeron el casco histórico —la Ciudad Vieja (Stare Miasto), el Mercado, las murallas, las iglesias, el Castillo Real— no como una ciudad moderna, sino recreando meticulosamente su aspecto anterior a la guerra, calle por calle y fachada por fachada.

La reconstrucción, realizada sobre todo entre 1945 y los años sesenta, se apoyó en planos antiguos, fotografías y, de manera notable, en las vistas urbanas que el pintor veneciano Bernardo Bellotto (llamado Canaletto) había hecho de Varsovia en el siglo XVIII, tan detalladas que sirvieron como guía para restituir los edificios desaparecidos. El Castillo Real, que los alemanes habían volado, no se reconstruyó hasta los años setenta, financiado en parte con donaciones populares. El resultado fue una recreación fiel de la Varsovia histórica levantada sobre sus propias ruinas.

Por su carácter excepcional, la Ciudad Vieja de Varsovia fue inscrita en 1980 en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, no como un conjunto medieval auténtico, sino precisamente como testimonio único de una reconstrucción casi total de la que la Unesco destacó su valor como símbolo de la voluntad de un pueblo de preservar y recuperar su patrimonio. Junto a ese casco viejo recreado, la Varsovia de la posguerra creció como una gran ciudad socialista —con el imponente Palacio de la Cultura y la Ciencia, regalo de Stalin, dominando el centro— y, desde 1989, como una capital moderna de rascacielos y vida intensa. La Varsovia de hoy es, literalmente, una ciudad renacida de sus cenizas.

https://whc.unesco.org/en/list/30/https://en.wikipedia.org/wiki/Reconstruction_of_Warsaw

Toruń, la ciudad hanseática de Copérnico

Río abajo por el Vístula, en el límite entre Mazovia y las tierras del norte, Toruń es una de las joyas medievales de Polonia y una ciudad de historia muy distinta a la de Varsovia. Fue fundada en 1233 por los Caballeros Teutónicos como plaza fuerte en su avance hacia Prusia, y pronto prosperó como ciudad comercial: se integró en la Liga Hanseática, la gran red mercantil del norte de Europa, y su riqueza quedó plasmada en una espléndida arquitectura gótica de ladrillo —el ayuntamiento, las iglesias, las casas de los mercaderes y las murallas— que se conserva casi intacta y que le valió su inscripción en el Patrimonio Mundial de la Unesco.

Toruń tuvo un papel importante en el largo conflicto entre Polonia y la orden teutónica. Aquí se firmaron dos tratados célebres llamados «Paz de Toruń»: el primero en 1411, tras la batalla de Grunwald, y sobre todo el segundo en 1466, que puso fin a la Guerra de los Trece Años y devolvió a Polonia el control de Pomerania y del delta del Vístula, sometiendo al resto del Estado teutónico a la soberanía polaca. La ciudad fue así un escenario clave del retroceso del poder alemán en el Báltico.

Pero Toruń es célebre sobre todo por un hijo suyo: Nicolás Copérnico (Mikołaj Kopernik), nacido aquí en 1473 en el seno de una familia de mercaderes. El astrónomo que en su obra de 1543 situó al Sol —y no a la Tierra— en el centro del universo, iniciando la revolución científica moderna, es el vecino más ilustre de la ciudad, que conserva su casa natal convertida en museo. Toruń es famosa además por otra tradición que se remonta a la Edad Media: su pan de jengibre (pierniki), especiado y con formas artísticas, que se elabora en la ciudad desde hace siglos y sigue siendo su golosina más típica.

https://whc.unesco.org/en/list/835/https://en.wikipedia.org/wiki/Toru%C5%84

📍 Destinos de Varsovia y Mazovia (el centro)

VarsoviaTorun

📚 Bibliografía

← Volver a la historia de Polonia