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Historia de Pequeña Polonia y los Tatras (Cracovia)

Cracovia, capital real y corazón de Polonia

Cracovia (Kraków), a orillas del Vístula, fue durante más de cinco siglos la capital de Polonia y el escenario de su historia real. Ya importante en tiempos de los primeros Piastas, se convirtió en la sede principal del reino cuando Władysław I el Breve se hizo coronar aquí en 1320, en la catedral del castillo del Wawel. A partir de entonces, la colina del Wawel —con su castillo real y su catedral— fue el lugar donde se coronaba y se enterraba a los reyes de Polonia, y sigue siendo hoy el panteón nacional del país, donde reposan monarcas, poetas y héroes.

Bajo Casimiro el Grande, en el siglo XIV, Cracovia vivió su primer gran esplendor: el rey que «encontró una Polonia de madera y la dejó de piedra» la dotó de murallas, la embelleció y fundó en ella, en 1364, la universidad. En la época de la dinastía Jagellona y del Renacimiento, entre los siglos XV y XVI, la ciudad alcanzó su cenit como una de las grandes capitales de Europa central: el castillo del Wawel se reconstruyó como un palacio renacentista, la enorme plaza del Mercado (Rynek Główny) —una de las mayores de la Europa medieval— bullía de comercio en torno a la Lonja de los Paños (Sukiennice), y la basílica de Santa María levantaba sus dos torres desiguales.

Cracovia perdió su rango de capital cuando la corte se trasladó a Varsovia hacia 1596, pero siguió siendo la ciudad de las coronaciones y el corazón simbólico de la nación. Durante las Particiones quedó bajo dominio austríaco, en la región de Galitzia, la más tolerante de las tres zonas de ocupación, lo que le permitió conservar y cultivar su carácter de capital espiritual y cultural polaca. Por fortuna, a diferencia de Varsovia, Cracovia salió casi intacta de la Segunda Guerra Mundial, y su casco histórico —Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1978— es hoy el conjunto medieval y renacentista mejor conservado de Polonia.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Krak%C3%B3whttps://whc.unesco.org/en/list/29/

La Universidad Jaguelónica, una de las más antiguas de Europa

En 1364, el rey Casimiro el Grande fundó en Cracovia el Estudio General, la primera universidad de Polonia y una de las más antiguas de Europa central, poco posterior a las de Praga y Viena. Tras un período de decadencia, fue refundada y ampliada a comienzos del siglo XV gracias al legado de la reina Jadwiga, por lo que pasó a llamarse Universidad Jaguelónica en honor a la dinastía. Su edificio más emblemático, el Collegium Maius, un patio gótico con arcadas del siglo XV, se conserva como museo.

La Universidad Jaguelónica fue durante siglos el gran foco intelectual de Polonia y un centro de prestigio europeo, especialmente en astronomía y matemáticas. Su alumno más célebre fue Nicolás Copérnico, que estudió aquí a finales del siglo XV antes de formular su teoría heliocéntrica. A lo largo de su historia, la universidad formó a buena parte de las élites polacas y mantuvo viva la cultura nacional incluso durante los períodos de dominación extranjera.

Su compromiso con la nación le costó caro bajo la ocupación nazi. El 6 de noviembre de 1939, pocas semanas después de la invasión, los alemanes tendieron una trampa a los profesores de la universidad: los convocaron a una reunión y arrestaron a casi todos, deportando a más de 180 académicos al campo de concentración de Sachsenhausen en la operación llamada Sonderaktion Krakau, dentro del plan nazi de aniquilar a la intelectualidad polaca. Varios murieron en cautiverio. La universidad siguió funcionando en la clandestinidad durante toda la guerra. Hoy, la Jaguelónica sigue siendo una de las instituciones académicas más prestigiosas de Polonia; entre sus vínculos ilustres está el del papa Juan Pablo II, que fue estudiante y profesor en Cracovia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Jagiellonian_Universityhttps://en.wikipedia.org/wiki/Sonderaktion_Krakau

Kazimierz y la vida judía de Cracovia

Al sur del casco histórico de Cracovia se extiende Kazimierz, durante siglos uno de los grandes centros de la vida judía de Europa. El barrio nació como una ciudad independiente fundada por Casimiro el Grande en 1335, y a partir de finales del siglo XV, cuando los judíos fueron trasladados allí desde el centro de Cracovia, se convirtió en el corazón de una comunidad que floreció durante más de cuatrocientos años. En Kazimierz se levantaron sinagogas notables —como la Vieja Sinagoga, la más antigua de Polonia, o la Sinagoga Remuh, con su cementiverio del siglo XVI—, casas de estudio y una intensa vida religiosa e intelectual.

Kazimierz fue un centro del judaísmo polaco de enorme prestigio, sede de rabinos y sabios famosos como Moisés Isserles (el Remuh), y un lugar donde convivían la cultura judía y la cristiana. Antes de la Segunda Guerra Mundial, Cracovia contaba con unos 60.000 a 70.000 judíos, que formaban cerca de una cuarta parte de la población de la ciudad y cuyo mundo tenía en Kazimierz su núcleo espiritual.

La ocupación nazi acabó con esa comunidad. En 1941, los alemanes no encerraron a los judíos en Kazimierz, sino que crearon el gueto de Cracovia al otro lado del río, en el barrio de Podgórze, desde donde los deportaron al cercano campo de Płaszów y a los de exterminio, sobre todo Bełżec y Auschwitz. Fue en este contexto donde el empresario alemán Oskar Schindler salvó a cerca de 1.200 trabajadores judíos de su fábrica de esmaltes, una historia que Steven Spielberg llevó al cine en La lista de Schindler, rodada en la propia Cracovia. Vaciado de sus habitantes por el Holocausto, Kazimierz quedó décadas en el abandono, hasta que desde los años noventa ha renacido como un barrio bohemio y de memoria, lleno de restaurantes, bares y museos, donde se recuerda y se estudia aquel mundo desaparecido.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kazimierzhttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Jews_in_Krak%C3

Auschwitz-Birkenau, el mayor campo de exterminio nazi

A unos sesenta kilómetros al oeste de Cracovia, junto a la ciudad de Oświęcim, la Alemania nazi construyó Auschwitz-Birkenau, el mayor de sus campos y el símbolo universal del Holocausto. Conviene precisar los hechos con exactitud: fue un campo alemán, planeado y operado por las SS en territorio de la Polonia ocupada; la expresión «campo polaco» es históricamente falsa. Establecido en 1940 primero como campo de concentración para prisioneros polacos, se amplió a partir de 1941 con el enorme campo anexo de Birkenau (Auschwitz II), concebido para el asesinato en masa.

Entre 1942 y 1944, Auschwitz-Birkenau se convirtió en el principal centro de exterminio de la «Solución Final». A él llegaban trenes de deportados judíos de toda Europa —de Hungría, Polonia, Francia, los Países Bajos, Grecia, Italia y muchos otros países—, que en su mayoría eran enviados directamente a las cámaras de gas a su llegada, sin siquiera ser registrados. Se calcula que en Auschwitz fueron asesinadas alrededor de 1,1 millones de personas, cerca de un millón de ellas judías; también murieron allí decenas de miles de polacos no judíos, prisioneros de guerra soviéticos y gitanos (romaníes). El campo funcionó además como lugar de trabajos forzados y de atroces experimentos médicos.

El campo fue liberado por el Ejército Rojo el 27 de enero de 1945 —fecha que hoy se conmemora como Día Internacional de Conmemoración del Holocausto—, cuando los alemanes ya habían evacuado a la mayoría de los prisioneros en las mortíferas «marchas de la muerte». Desde 1947, el lugar se conserva como museo estatal y memorial, y en 1979 fue inscrito en el Patrimonio Mundial de la Unesco como testimonio para las generaciones futuras. Visitarlo es una experiencia dura pero necesaria: los barracones, las alambradas, las ruinas de las cámaras de gas y las montañas de objetos de las víctimas son la prueba material del mayor crimen del siglo XX, y un recordatorio, sobrio y sin concesiones, de aquello a lo que puede llegar el ser humano.

https://www.auschwitz.org/en/https://encyclopedia.ushmm.org/content/en/article/auschwitz

Wieliczka y la riqueza de la sal

A las puertas de Cracovia, la mina de sal de Wieliczka es uno de los lugares más extraordinarios de Polonia y un testimonio de una industria que durante siglos fue una de las principales fuentes de riqueza del reino. La extracción de sal en Wieliczka se remonta al menos al siglo XIII, y la mina estuvo en producción de forma continua durante unos setecientos años, hasta finales del siglo XX, lo que la convierte en una de las empresas mineras más antiguas del mundo.

En la Edad Media y en la época de la Mancomunidad, la sal era un producto estratégico y valiosísimo —esencial para conservar los alimentos—, y las minas reales de Wieliczka y la vecina Bochnia, gestionadas por la corona, llegaron a proporcionar una parte muy considerable de los ingresos del Estado polaco. Con ese dinero se financiaron obras como la propia universidad de Cracovia. La sal fue, durante siglos, uno de los pilares de la economía del sur de Polonia.

Lo que hace única a Wieliczka es que, a lo largo de generaciones, los mineros no se limitaron a extraer sal, sino que tallaron en ella un mundo subterráneo asombroso: kilómetros de galerías, lagos, y sobre todo capillas enteras esculpidas en la roca de sal, con altares, relieves e incluso lámparas de araña de cristales de sal, como la espectacular capilla de Santa Kinga. Este laberinto de siglos, que desciende a más de trescientos metros de profundidad, fue uno de los primeros lugares inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, en 1978, y hoy es uno de los destinos turísticos más visitados del país.

https://whc.unesco.org/en/list/32/https://en.wikipedia.org/wiki/Wieliczka_Salt_Mine

Los Tatras, los góral y Zakopane

En el extremo sur de la Pequeña Polonia, en la frontera con Eslovaquia, se levantan los Tatras (Tatry), la única cadena de alta montaña de Polonia y el sector más elevado de todos los Cárpatos, con picos que superan los 2.600 metros. Esta región montañosa, de paisajes alpinos, lagos glaciares y bosques, tiene una cultura propia muy marcada: la de los góral, los «montañeses» de las tierras altas del sur, un pueblo de pastores con su dialecto, su música, su vestimenta tradicional, su arquitectura de madera y sus costumbres características, forjadas en el aislamiento de los valles de montaña.

La capital de esta región es Zakopane, un pueblo que a finales del siglo XIX se transformó en el gran centro de la montaña polaca. En la época de las Particiones, cuando la zona pertenecía a la Galitzia austríaca, Zakopane se convirtió en refugio y lugar de encuentro de artistas, escritores e intelectuales polacos que buscaban en la montaña y en la cultura góral las raíces auténticas de la nación. De ese ambiente nació el «estilo de Zakopane», una corriente arquitectónica y decorativa inspirada en las casas de madera tradicionales de los montañeses, impulsada por el artista Stanisław Witkiewicz, que quiso hacer de ella un estilo nacional polaco.

Desde entonces, Zakopane es la «capital de invierno» de Polonia y su gran destino de montaña: base para el senderismo en verano y para el esquí en invierno, con trampolines de salto y estaciones que la han convertido en sede de competiciones internacionales. La cultura góral sigue muy viva —en la música, la gastronomía, como el queso ahumado oscypek, y las fiestas tradicionales—, y da a esta región un carácter distinto al del resto de Polonia, más ligado a los Cárpatos y a un mundo de montaña compartido con eslovacos y otros pueblos de la cordillera.

https://en.wikipedia.org/wiki/Zakopanehttps://en.wikipedia.org/wiki/Gorals

📍 Destinos de Pequeña Polonia y los Tatras (Cracovia)

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📚 Bibliografía

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