Pisac (también escrito Písac o Pisaq) es la puerta de entrada al Valle Sagrado desde Cusco y reúne dos atractivos muy distintos: uno de los sitios arqueológicos incas más extensos y espectaculares de la región, encaramado en lo alto de la montaña, y un famoso mercado artesanal en el pueblo, al pie del cerro. Está a unos 33 km de Cusco, a poco menos de una hora de viaje.
El sitio arqueológico se despliega sobre una cresta, con andenes de cultivo en abanico que descienden por la ladera, sectores ceremoniales con templos al Sol, torreones de control, recintos de vivienda, canales de agua y un enorme cementerio prehispánico excavado en la pared del cerro. Desde lo alto, las vistas del valle del río Urubamba y de las terrazas son de las más fotografiadas del Perú. Fue, además, un gran centro productor de maíz para el imperio.
Abajo, en el pueblo, el mercado de Pisac es uno de los más conocidos de los Andes para comprar textiles, cerámica, platería y recuerdos; los días de feria (martes, jueves y domingo) se llena de productores de las comunidades. Para entrar al sitio arqueológico se usa el Boleto Turístico del Cusco. Conviene ir temprano, llevar agua, gorro y protector solar, y calzado cómodo: el recorrido por los andenes implica caminar y subir bastante.
El sitio de Pisac fue mandado a construir en tiempos del inca Pachacútec, en el siglo XV, y para algunos historiadores funcionó como una de sus haciendas o residencias reales. Combinaba un gran centro agrícola -con decenas de andenes productores de maíz- con sectores ceremoniales, militares y un importante cementerio. Vigilaba la entrada al Valle Sagrado y el acceso hacia la selva. Más detalle en la página de historia.
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