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Historia · Panamá

Historia de Panamá Oeste

El istmo antes de la provincia: pueblos originarios y frontera colonial

Aunque Panamá Oeste es la provincia más nueva del país, el territorio que hoy ocupa tiene una historia larga que se remonta muy atrás en el tiempo. Antes de la conquista, esta franja del Pacífico central estaba habitada por pueblos indígenas emparentados con las culturas del llamado 'Arco Seco' y de la Gran Coclé, sociedades de agricultores, pescadores y alfareros que aprovechaban las tierras fértiles y los ríos que bajan de la cordillera hacia el mar. La cercanía a la ruta de tránsito interoceánico convirtió a la región en zona de paso desde los primeros tiempos coloniales.

Durante la colonia, el territorio quedó ligado a la ciudad de Panamá y a los caminos que unían la capital con el interior. La tradición sitúa el origen de La Chorrera hacia mediados del siglo XVI, con una fundación atribuida al gobernador Sancho Clavijo el 12 de septiembre de 1550, aunque el poblado adquirió forma definida como asiento parroquial en el siglo XVIII, en torno a la ermita levantada junto al gran salto de agua que le dio nombre. Fue una tierra de haciendas ganaderas y de cultivos, poblada de estancias como la de la española Juana María Bautista de la Coba, cuyos títulos de propiedad ilustran el régimen agrario de la época.

Esa condición de retaguardia agrícola de la capital —proveedora de carne, maíz, frutas y leña para la ciudad de Panamá— marcó su carácter durante siglos. No era una zona de grandes ferias ni de fortalezas como el Caribe colonense, sino un traspaís rural cuya importancia crecería solo cuando la expansión de la capital, en el siglo XX, empezara a devorar sus campos y a transformarlos en ciudad.

El Cantón de La Chorrera y el largo camino a la autonomía

Tras la independencia de España y la unión a la Gran Colombia en 1821, la región se organizó en torno a La Chorrera como cabecera administrativa. Durante buena parte del siglo XIX, el poblado chorrerano fue cabeza de uno de los cantones del Departamento o Intendencia de Panamá: el Cantón de La Chorrera, que agrupaba los distritos parroquiales de Arraiján, Capira, Chame, La Chorrera y San Carlos. Es decir, los mismos cinco distritos que casi dos siglos después formarían la provincia de Panamá Oeste ya convivían, desde entonces, como una unidad territorial reconocible.

Con la Ley 12 de septiembre de 1855, que dio vida al Estado Federal de Panamá y estableció el régimen de distritos, La Chorrera alcanzó la categoría de distrito municipal. A lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, la vida de la región siguió girando en torno a la agricultura, la ganadería y el comercio local, con un lento despertar cívico. En 1922 se fundó el Centro Chorrerano de Hombres y Mujeres, una agrupación cívica que se propuso combatir el atraso económico y empujar las obras de progreso del poblado, síntoma de una comunidad que empezaba a reclamar mejores servicios e infraestructura.

Esa continuidad histórica del núcleo chorrerano y de sus cinco distritos vecinos fue el argumento de fondo que, generaciones después, justificaría la creación de una provincia propia. Panamá Oeste no fue un invento administrativo arbitrario, sino el reconocimiento formal de una región que ya tenía identidad, memoria y fronteras internas heredadas del siglo XIX.

Las áreas revertidas: de la Zona del Canal a Panamá Pacífico

Buena parte de la historia contemporánea de Panamá Oeste está escrita por el Canal y por la presencia militar estadounidense en su ribera occidental. El distrito de Arraiján, pegado a la orilla oeste de la vía, quedó incluido en el sector Pacífico de la antigua Zona del Canal y se llenó de instalaciones militares de Estados Unidos: la base naval de Rodman, construida entre 1932 y 1937; la estación de radio naval de Farfán, levantada entre 1941 y 1948; y el aeródromo de Bruja, inaugurado en 1939, que en 1942 pasó a llamarse Base de la Fuerza Aérea de Howard, en honor al mayor Charles H. Howard. A su lado, Fort Kobbe —rebautizado en 1932 en honor al general William A. Kobbe— completaba el cinturón defensivo del flanco pacífico del Canal.

En cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter de 1977, estas instalaciones fueron revirtiendo a soberanía panameña de manera gradual entre 1979 y el 31 de diciembre de 1999. La base de Howard se traspasó a Panamá el 1 de noviembre de 1999, y los estadounidenses abandonaron definitivamente el país a fin de ese año. De pronto, el joven territorio del oeste heredó miles de hectáreas de aeropuertos, hangares, muelles y barracones ociosos.

El gobierno panameño reconvirtió el antiguo enclave militar en el Área Económica Especial Panamá Pacífico, un ambicioso polo de negocios, logística y vivienda levantado sobre la vieja base de Howard, con su propio aeropuerto civil internacional. Así, el pedazo de Panamá Oeste que durante casi un siglo fue territorio prohibido bajo bandera extranjera se transformó en uno de los motores económicos de la provincia y en símbolo de la recuperación de la soberanía nacional.

El nacimiento de la décima provincia (2013-2014)

El vertiginoso crecimiento de las últimas décadas volvió inevitable la separación administrativa. La franja al oeste del Canal, que hasta entonces formaba parte de la enorme provincia de Panamá, se había convertido en una de las regiones más pobladas y dinámicas del país, pero seguía dependiendo de una capital provincial situada al otro lado de la vía interoceánica, con la que solo la comunicaban el Puente de las Américas y el Puente Centenario, congestionados a diario por decenas de miles de trabajadores.

Mediante la Ley 119 del 30 de diciembre de 2013, la Asamblea Nacional creó la provincia de Panamá Oeste, que comenzó a funcionar el 1 de enero de 2014. Se convirtió así en la décima provincia de Panamá, con capital en La Chorrera y con sus cinco distritos históricos —Arraiján, Capira, Chame, La Chorrera y San Carlos— repartidos en unos sesenta corregimientos. Con cerca de 2.786 kilómetros cuadrados, la nueva provincia se extendía desde la ribera del Canal hasta los límites con Coclé, y desde las playas del Pacífico hasta las alturas de la cordillera.

La creación respondió a una realidad demográfica contundente: la población del territorio había saltado de unos 207.000 habitantes en 1990 a más de 464.000 en 2010, y superaría los 650.000 hacia 2023, con Arraiján y La Chorrera como polos de un crecimiento explosivo. Dotar a esa masa de población de instituciones propias —gobernación, tribunales, servicios— era una necesidad largamente aplazada que por fin se resolvió.

La Chorrera del bollo y el chicheme: cultura e identidad interiorana

Pese a su rápida urbanización, La Chorrera y la provincia conservan una fuerte identidad cultural de raíz campesina e interiorana. La capital es conocida en todo el país como 'la ciudad del bollo y el chicheme': el chicheme, una bebida espesa y dulce hecha a base de maíz, leche, canela y vainilla, es un emblema local que se celebra cada año en el Festival del Bollo y el Chicheme, en la comunidad de El Chorro. El bollo de maíz, los dulces y los quesos completan una despensa tradicional que hace de la ciudad una parada gastronómica en la ruta hacia el interior.

El corazón simbólico de La Chorrera es El Chorro, la espectacular caída de agua que da nombre a la ciudad y en cuyas cercanías, según la tradición, se levantó la primera ermita del poblado en el siglo XVIII. En torno a ese salto y a las quebradas vecinas —el chorro Trinidad, el de Caño Quebrada— se tejió la vida de la comunidad, y el sitio sigue siendo un referente de identidad y de paseo dominical.

La provincia mantiene además vivas las expresiones del folclore del Pacífico central: bailes, tamboritos, festivales patronales y una devoción religiosa muy arraigada. Ese sustrato tradicional convive hoy, en tensión, con el aluvión de urbanizaciones, centros comerciales y barrios dormitorio que han transformado el paisaje, en una provincia que se debate entre su pasado rural y su presente metropolitano.

Playas del Pacífico, Altos de Campana y los desafíos del crecimiento

El gran atractivo turístico de Panamá Oeste son sus playas del Pacífico, las más cercanas a la capital y por eso el balneario predilecto de los habitantes de la Ciudad de Panamá. Desde mediados del siglo XX, la zona de Coronado, Gorgona, San Carlos y las playas vecinas se llenó de casas de fin de semana, resorts, campos de golf y clubes de playa. Playa Coronado, a unos 88 kilómetros de la capital, con su característica arena mezcla de granos claros y oscuros de origen volcánico, es la más desarrollada, hoy casi una pequeña ciudad de servicios. Más al oeste, la larga y ventosa lengua de arena de Punta Chame se ha consagrado como capital panameña del kitesurf, con vientos fuertes entre enero y mayo que atraen a deportistas de todo el mundo.

Hacia la cordillera, en el distrito de Capira, se alza el Parque Nacional Altos de Campana, creado en 1966 como el primer parque nacional de Panamá. Sus casi cinco mil hectáreas de bosques y farallones volcánicos protegen una notable biodiversidad y ofrecen miradores desde los que se divisa el Pacífico y la entrada del Canal, un recordatorio de que la provincia no es solo litoral y suburbio, sino también montaña y bosque.

Ese contraste define el presente de Panamá Oeste. Con Arraiján y La Chorrera entre las ciudades de mayor crecimiento del país, la provincia arrastra los problemas de una expansión urbana desordenada: déficit de agua potable, transporte colapsado, especulación de tierras y presión sobre el ambiente. La extensión del metro hacia La Chorrera y los proyectos de un cuarto puente sobre el Canal buscan aliviar el tránsito diario de quienes cruzan cada mañana hacia la capital. Entre sus playas, su bosque de Campana, su herencia chorrerana y su papel de gran suburbio en expansión, Panamá Oeste encarna como pocas el pulso acelerado del país en el siglo XXI.

📍 Destinos de Panamá Oeste

Playa Coronado

📚 Bibliografía

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