Viajá con Gus
InicioNoruegaHistoriaOslo y el sur
Historia · Noruega

Historia de Oslo y el sur

De Christiania a Oslo: la capital

Oslo es una de las capitales más antiguas de Escandinavia: la tradición sitúa su fundación hacia el año 1000, y en el siglo XIII el rey Håkon V la convirtió en capital y mandó levantar la fortaleza de Akershus, que aún domina el fiordo. Pero en 1624 un gran incendio arrasó la ciudad medieval de madera. El rey danés Cristián IV decidió reconstruirla al pie de Akershus, con un trazado regular, y la rebautizó con su propio nombre: Christiania. Durante casi tres siglos, la ciudad llevó el nombre del monarca danés, un recordatorio permanente de la dependencia de Copenhague.

Con la independencia de 1814, Christiania pasó a ser la capital del nuevo Estado noruego en unión con Suecia, y a lo largo del siglo XIX creció y se transformó en el centro político, económico y cultural del país. En ella se instalaron el Storting (el Parlamento), la universidad, el Teatro Nacional y las grandes instituciones de la joven nación. La grafía se simplificó a Kristiania en 1877.

Finalmente, en 1925, ya en una Noruega plenamente independiente, la ciudad recuperó su viejo nombre nórdico: Oslo. El cambio tenía un fuerte valor simbólico, un modo de cerrar la etapa de los nombres impuestos y reconectar con el pasado medieval anterior a la dominación danesa. Hoy Oslo, a la cabeza de su largo fiordo, es una capital moderna y próspera, sede del gobierno, del rey y de la entrega del Premio Nobel de la Paz, el único de los premios Nobel que se otorga en Noruega y no en Suecia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Oslohttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Oslo

Los barcos vikingos del fiordo de Oslo

En las tierras que rodean el fiordo de Oslo se conservaron algunos de los tesoros más extraordinarios de la era vikinga. A comienzos del siglo XX, la excavación de grandes túmulos funerarios sacó a la luz barcos vikingos casi intactos, enterrados como tumbas de personajes de alto rango: el barco de Gokstad, hallado en 1880, y sobre todo el barco de Oseberg, desenterrado en 1904 cerca de Tønsberg. Este último, un elegante navío de roble de más de veinte metros ricamente tallado, había servido de sepultura a dos mujeres de la aristocracia hacia el año 834, y apareció acompañado de trineos, un carro, tejidos y objetos de una belleza asombrosa.

Estos hallazgos, conservados durante más de mil años en la arcilla azul de la región, son de los barcos vikingos mejor preservados del mundo y una fuente incomparable para conocer aquella civilización: su arte, su tecnología naval, sus ritos funerarios y su vida cotidiana. Revelan que los vikingos del fiordo no eran solo guerreros, sino también artesanos de una sofisticación notable.

Durante décadas, los barcos de Oseberg, Gokstad y Tune se exhibieron en el célebre Museo de Barcos Vikingos de Bygdøy, en Oslo, uno de los museos más visitados del país. En los últimos años, el conjunto ha sido objeto de un ambicioso proyecto para construir un nuevo y moderno Museo de la Era Vikinga que garantice su conservación. El fiordo de Oslo sigue siendo, así, una de las grandes ventanas al mundo vikingo.

https://en.wikipedia.org/wiki/Oseberg_Shiphttps://en.wikipedia.org/wiki/Viking_Ship_Museum_(Oslo)

Eidsvoll y la Constitución de 1814

A poca distancia al norte de Oslo, en la localidad de Eidsvoll, se firmó el acta de nacimiento de la Noruega moderna. Allí, en la primavera de 1814, tras la cesión de Noruega a Suecia por el Tratado de Kiel, una asamblea de 112 representantes —funcionarios, campesinos, oficiales, clérigos y comerciantes— se reunió en la casa señorial de Eidsvoll para dotar al país de una ley fundamental antes de que fuera absorbido por su nuevo soberano.

El 17 de mayo de 1814, la asamblea aprobó la Constitución de Eidsvoll, uno de los textos constitucionales más liberales y avanzados de su época, inspirado en los ideales de la Ilustración y en los modelos estadounidense y francés. Establecía la separación de poderes, la soberanía popular y amplias libertades, y proclamaba a Noruega como reino libre, independiente e indivisible. La asamblea eligió rey al príncipe Christian Frederik.

Aunque la independencia plena duró apenas unos meses —Noruega hubo de aceptar la unión con Suecia ese mismo otoño—, la Constitución sobrevivió y se convirtió en la base institucional del país durante los dos siglos siguientes; es hoy una de las constituciones más antiguas del mundo aún en vigor. El 17 de mayo, aniversario de Eidsvoll, es la fiesta nacional de Noruega: cada año, calles de todo el país se llenan de desfiles de niños con banderas, y la vieja casa de Eidsvoll se ha convertido en un lugar de memoria nacional.

https://en.wikipedia.org/wiki/Constitution_of_Norwayhttps://en.wikipedia.org/wiki/Eidsvoll

Ibsen y Munch: el genio de la capital

Oslo —entonces Christiania— fue el escenario de la gran eclosión cultural noruega de finales del siglo XIX. En sus teatros y cafés se cruzaron las figuras que llevarían el nombre de Noruega al mundo. El dramaturgo Henrik Ibsen, tras años de exilio voluntario en Italia y Alemania, se instaló finalmente en la capital, donde pasó sus últimos años, ya convertido en una celebridad europea. Sus obras —Casa de muñecas, Espectros, Hedda Gabler, Un enemigo del pueblo, Peer Gynt— revolucionaron el teatro moderno al llevar a escena, con crudeza, la hipocresía moral, la condición de la mujer y los conflictos de la sociedad burguesa. Ibsen paseaba a diario por la calle Karl Johan, y la ciudad conserva su memoria en el Museo Ibsen, su último domicilio.

En esa misma Christiania creció el pintor Edvard Munch, la otra gran figura del arte noruego. Marcado por la enfermedad y la muerte que se llevaron a su madre y a su hermana, Munch convirtió la angustia existencial en la materia de su arte y se adelantó al expresionismo. Su obra más célebre, El grito —del que pintó y dibujó varias versiones a partir de 1893—, se ha vuelto un icono universal de la ansiedad moderna.

Oslo custodia hoy el grueso de su legado. Munch, que murió en 1944, donó a la ciudad miles de obras, que durante décadas se exhibieron en el Museo Munch y que, desde 2021, ocupan un imponente edificio nuevo junto al fiordo, el MUNCH, uno de los mayores museos del mundo dedicados a un solo artista. Junto con la Galería Nacional, donde se conserva otra célebre versión de El grito, hacen de la capital noruega una peregrinación obligada para los amantes del arte.

https://en.wikipedia.org/wiki/Edvard_Munchhttps://en.wikipedia.org/wiki/Henrik_Ibsen

Stavanger, capital del petróleo

En la costa suroeste, Stavanger encarna como ninguna otra ciudad la transformación petrolera de Noruega. Durante siglos fue un puerto pesquero y comercial de casas de madera blanca, que a finales del siglo XIX vivió del arenque y de las conserveras de sardinas; su casco antiguo, Gamle Stavanger, con sus callejuelas de casitas de madera del XVIII y XIX, es uno de los mejor conservados del norte de Europa. Cerca de allí, en las aguas del fiordo, se alzan además dos de los miradores más espectaculares del país: el Preikestolen o Púlpito, una plataforma de roca que cae a pico más de 600 metros sobre el Lysefjord, y el Kjeragbolten.

Todo cambió con el petróleo. Tras el descubrimiento del campo de Ekofisk en 1969, Stavanger, por su posición frente a los yacimientos del Mar del Norte, fue elegida como base de la naciente industria. Allí se instalaron la compañía estatal —hoy Equinor— y decenas de empresas del sector, y la ciudad se convirtió en la capital petrolera de Noruega, con un puerto, una economía y una población transformados por completo.

Stavanger creció, se internacionalizó y prosperó al ritmo de las plataformas del Mar del Norte. El Museo Noruego del Petróleo, a orillas del puerto, cuenta esa epopeya industrial que cambió el destino del país. Hoy la ciudad combina su pasado de pescadores y emigrantes —de aquí partieron muchos de los noruegos que cruzaron el Atlántico— con su presente de metrópoli energética, y sirve además de puerta de entrada al turismo de los fiordos del Lysefjord.

https://en.wikipedia.org/wiki/Stavangerhttps://en.wikipedia.org/wiki/Ekofisk_oil_field

El Sørlandet: Kristiansand y la costa del sur

La costa meridional de Noruega, el Sørlandet, es una tierra distinta del país de los fiordos abruptos y las cumbres nevadas: un litoral más suave y luminoso, de archipiélagos, calas, faros e islotes de roca lisa, salpicado de pueblos de casitas de madera blanca. Es la costa de veraneo por excelencia de los noruegos, con su clima más benigno y sus largos días de sol estival.

Su principal ciudad, Kristiansand, fue fundada en 1641 por el rey danés Cristián IV —el mismo que había reconstruido Christiania— con un característico trazado en cuadrícula, el Kvadraturen, y una fortaleza, Christiansholm, para vigilar el estrecho de Skagerrak frente a Dinamarca. Su nombre, como el de tantas ciudades noruegas de la época, honraba al monarca danés. Situada en el punto de Noruega más cercano al continente, Kristiansand fue durante siglos una plaza militar y un puerto de paso entre Noruega y el resto de Europa.

El mar y la madera hicieron la fortuna del Sørlandet. En la era de la vela, sus astilleros y su flota mercante estuvieron entre los más activos de Noruega, y ciudades como Arendal o Grimstad se llenaron de armadores y capitanes. Hoy Kristiansand es la mayor ciudad del sur y un animado destino de verano —con su casco antiguo de Posebyen, sus playas y su famoso zoológico y parque de atracciones—, además de un puerto de ferris que conecta Noruega con Dinamarca, fiel a su vieja vocación de puente marítimo hacia el continente.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kristiansandhttps://en.wikipedia.org/wiki/S%C3%B8rlandet

📍 Destinos de Oslo y el sur

OsloStavangerKristiansand

📚 Bibliografía

← Volver a la historia de Noruega