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Historia · México

Historia de Zacatecas

La Quemada y la frontera chichimeca

Antes de la llegada de los españoles, el altiplano zacatecano fue una tierra de frontera entre las culturas del centro y los pueblos chichimecas del norte. En la región se levanta La Quemada (Chicomóztoc), un impresionante sitio arqueológico de terrazas, pirámides y salones de columnas cuya identidad y función siguen debatiéndose.

El territorio era dominado por pueblos chichimecas como los zacatecos y guachichiles, cazadores-recolectores que opondrían una feroz resistencia al avance español durante la larga Guerra Chichimeca.

La montaña de plata

Zacatecas nació de la plata. En 1546, el hallazgo de riquísimas vetas en las faldas del cerro de la Bufa dio origen a una de las minas más productivas del mundo y a una ciudad que, en pleno territorio chichimeca, se convirtió en la segunda más importante de la Nueva España después de la capital.

La plata zacatecana financió imperios, movió la economía global y atrajo a mineros, comerciantes y frailes. De aquí partía hacia el norte el Camino Real de Tierra Adentro, hoy Patrimonio de la Humanidad, sembrando el camino de haciendas, presidios y nuevas poblaciones.

Barroco de cantera rosa

La riqueza minera dotó a Zacatecas de un magnífico patrimonio arquitectónico. Su centro histórico, edificado en cantera rosa y encajonado entre cerros, con una catedral considerada una de las obras maestras del barroco mexicano por su fachada profusamente labrada, fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Templos, palacios, callejones y plazas dan testimonio del esplendor virreinal de esta ciudad de altura, la más elevada entre las grandes capitales coloniales del país, coronada por el cerro de la Bufa, su emblema.

Independencia, reforma y minería

Como gran centro minero, Zacatecas tuvo un papel relevante en los conflictos del siglo XIX. La ciudad y el estado, ligados a la producción de plata, vivieron los vaivenes de la Independencia, las luchas entre federalistas y centralistas —Zacatecas fue un bastión federalista, castigado por Santa Anna en 1835— y la Reforma.

La minería siguió siendo el eje de su economía, y las grandes haciendas y reales de minas del estado configuraron un paisaje y una sociedad marcados por el trabajo en las profundidades de la tierra.

La Toma de Zacatecas

Zacatecas fue escenario de una de las batallas decisivas de la Revolución Mexicana: la Toma de Zacatecas, el 23 de junio de 1914, cuando la División del Norte de Pancho Villa asaltó la ciudad fortificada en lo alto del cerro de la Bufa y aniquiló al ejército del usurpador Victoriano Huerta.

Aquella sangrienta y espectacular victoria, una de las mayores batallas de la Revolución, precipitó la caída de Huerta pocos días después. Es recordada como una de las páginas más gloriosas del villismo, y el cerro de la Bufa alberga hoy un museo conmemorativo y monumentos a los caudillos revolucionarios.

Pueblos mágicos, cultura y presente

Zacatecas conserva, además de su capital, verdaderas joyas como Jerez, cuna del poeta Ramón López Velarde, y los antiguos reales de minas de Sombrerete, Pinos y Nochistlán, varios de ellos Pueblos Mágicos.

La ciudad es hoy un importante centro cultural, con festivales, museos —como los de arte de los hermanos Coronel— y una vida universitaria activa. Con su rico patrimonio minero, su barroco de cantera rosa y su memoria revolucionaria, Zacatecas sintetiza como pocos estados la historia de la plata y de la nación mexicana.

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📚 Bibliografía

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