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Historia · México

Historia de Tlaxcala

La república indígena de Tlaxcala

Antes de la conquista, Tlaxcala era un señorío o confederación indígena formada por cuatro cabeceras, que había resistido con éxito el sometimiento por parte del imperio mexica, contra el que libraba las ritualizadas 'guerras floridas' para capturar prisioneros.

Rodeada y bloqueada por los dominios mexicas, la aguerrida Tlaxcala mantuvo su independencia hasta la llegada de los españoles, un factor que resultaría decisivo en el rumbo de la historia de México.

Cacaxtla y el pasado prehispánico

El territorio tlaxcalteca conserva importantes vestigios prehispánicos. Cacaxtla, con sus vívidos y bien conservados murales de guerreros y escenas de batalla —de fuerte influencia maya y del Golfo—, es uno de los sitios con la pintura mural prehispánica más notable del altiplano central.

Junto a Xochitécatl y otros sitios, estos vestigios muestran que la región fue un cruce de culturas y un centro poblado desde tiempos muy antiguos, mucho antes del surgimiento del señorío tlaxcalteca.

La alianza con Cortés

El enfrentamiento histórico con los mexicas resultó decisivo. Cuando Hernán Cortés llegó en 1519, tras un primer y duro choque con los guerreros tlaxcaltecas, estos optaron por aliarse con los españoles contra su enemigo común.

Los tlaxcaltecas aportaron miles de guerreros, alimentos, información y refugio, y su alianza fue determinante en la caída de Tenochtitlan en 1521. Sin el apoyo tlaxcalteca, la conquista habría sido muy diferente, lo que otorga a este pequeño pueblo un papel central en la historia de México.

Privilegios y colonización del norte

Como recompensa por su alianza, la corona española concedió a Tlaxcala privilegios excepcionales: fue reconocida como leal ciudad, se le respetó cierta autonomía y sus habitantes gozaron de un estatus especial dentro del régimen colonial.

Los tlaxcaltecas participaron luego, como colonos de confianza, en la conquista y poblamiento del norte del país, fundando barrios y pueblos en regiones tan lejanas como Coahuila, San Luis Potosí, Zacatecas o Nuevo León. Este papel dual —aliados de la conquista y colonizadores— marca su identidad histórica.

Haciendas pulqueras y el maguey

Tlaxcala conserva un notable patrimonio de haciendas pulqueras, ligadas al cultivo del maguey y a la producción del pulque, la bebida fermentada ancestral que abastecía masivamente a la Ciudad de México, sobre todo en los siglos XVIII y XIX.

Estas grandes haciendas, con sus tinacales y sus construcciones señoriales, dan testimonio de una economía que giró en torno al 'aguamiel' y al pulque, y muchas de ellas se conservan hoy como fincas históricas y espacios turísticos.

Conventos, murales y carnaval

El estado atesora un notable patrimonio colonial, como el conjunto conventual franciscano de su capital —uno de los primeros de América, con su famoso artesonado mudéjar— y el santuario de Ocotlán, joya del barroco. En el Palacio de Gobierno, los murales de Desiderio Hernández Xochitiotzin narran la historia del pueblo tlaxcalteca.

Sus coloridos carnavales, con los 'huehues' y sus danzas y máscaras, están entre los más vistosos del país. Pequeño en tamaño pero grande en historia, Tlaxcala combina su peso fundacional con un rico patrimonio cultural y una identidad singular.

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📚 Bibliografía

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