Tabasco, tierra de ríos, selvas y pantanos, fue una de las cunas de la cultura olmeca, considerada la 'cultura madre' de Mesoamérica. Hacia 1200 a.C., en el gran centro ceremonial de La Venta, los olmecas tallaron colosales cabezas de basalto —retratos de sus gobernantes de varias toneladas— transportadas desde canteras lejanas.
Allí desarrollaron los primeros rasgos de la escritura, el calendario, el culto al jaguar y a la serpiente y una compleja organización política y religiosa que heredarían todas las civilizaciones posteriores. Muchas de esas piezas monumentales se conservan hoy en el Parque-Museo La Venta, en Villahermosa.
Fue en las costas de Tabasco donde Hernán Cortés libró en 1519 la batalla de Centla, la primera gran batalla de la conquista de México, contra los mayas chontales de la región.
Tras su victoria, Cortés recibió como obsequio a un grupo de mujeres indígenas, entre ellas la Malinche (Malintzin o Marina), que dominaba el náhuatl y el maya y se convertiría en su intérprete, consejera y pieza clave en la caída del imperio mexica. Aquel primer contacto en tierras tabasqueñas tuvo así una enorme trascendencia histórica.
Durante la colonia, Tabasco fue una provincia tropical, húmeda y difícil, azotada por las inundaciones, las enfermedades y los ataques de piratas, más ligada al comercio del cacao —que los antiguos mesoamericanos usaban incluso como moneda— que a la minería o la gran agricultura de otras regiones.
El cacao tabasqueño, cultivado desde tiempos prehispánicos, siguió siendo el gran producto de la región, base de una tradición chocolatera que perdura y que da a Tabasco un lugar destacado en la historia del chocolate.
Tabasco es uno de los estados con mayor abundancia de agua de México, surcado por grandes ríos como el Grijalva y el Usumacinta y cubierto de humedales, lagunas y pantanos que definen su geografía y su forma de vida.
La Reserva de la Biosfera de Pantanos de Centla, uno de los mayores humedales de Norteamérica, alberga una extraordinaria biodiversidad, con manatíes, cocodrilos y una rica avifauna, y muestra la faceta natural más característica de esta región cálida y fluvial del sureste.
En el siglo XX, el hallazgo de enormes yacimientos de petróleo y gas transformó por completo la economía tabasqueña y la convirtió en uno de los pilares energéticos del país, con una intensa actividad de Pemex en su territorio y en aguas del Golfo.
El auge petrolero trajo crecimiento, pero también fuertes impactos ambientales sobre los frágiles ecosistemas de la región. De esta tierra es originario Andrés Manuel López Obrador, presidente de México de 2018 a 2024, lo que dio a Tabasco un renovado protagonismo político nacional.
Villahermosa, la capital a orillas del río Grijalva, es el gran centro urbano del estado, sede del Parque-Museo La Venta y de una vida marcada por el calor tropical y la cercanía del agua.
Tabasco conserva su vocación agrícola tropical —es uno de los mayores productores de cacao, plátano y caña de azúcar del país—, su rica gastronomía a base de pejelagarto y productos del río, y una identidad ligada a los olmecas, al cacao y a los grandes ríos que le dan su fisonomía inconfundible.