El territorio de Morelos, de clima templado y tierras fértiles, fue asiento de importantes centros prehispánicos. El más notable es Xochicalco, una ciudad-fortaleza que floreció tras la caída de Teotihuacan, entre los siglos VII y X, con su célebre Pirámide de la Serpiente Emplumada y un observatorio astronómico; sus ruinas son Patrimonio de la Humanidad.
La región estuvo habitada por los tlahuicas y otros pueblos nahuas, que rendían tributo al imperio mexica y cultivaban el fértil valle en el que abundaban el algodón y los productos de tierra caliente.
Tras la conquista, el clima privilegiado de Cuernavaca —la antigua Cuauhnáhuac— atrajo al propio Hernán Cortés, que recibió el vasto marquesado del Valle de Oaxaca y estableció en la ciudad su residencia, el Palacio de Cortés, uno de los edificios civiles más antiguos de la América continental.
Cortés introdujo el cultivo de la caña de azúcar y estableció grandes plantaciones e ingenios, dando inicio a la economía de haciendas azucareras que marcaría la vida de la región durante siglos y sentaría las bases de futuros conflictos por la tierra.
Morelos es la cuna de Emiliano Zapata, el 'Caudillo del Sur' y una de las figuras más emblemáticas de la Revolución Mexicana. Frente al despojo de las tierras comunales por las poderosas haciendas azucareras, Zapata encabezó a los campesinos bajo el Plan de Ayala (1911) y el lema 'Tierra y Libertad', exigiendo la restitución de las tierras a los pueblos.
Su lucha tenaz e intransigente, hasta su asesinato a traición en la hacienda de Chinameca en 1919, convirtió a Morelos en el bastión del agrarismo revolucionario y a Zapata en símbolo mundial de la justicia campesina y la dignidad de los pueblos.
El clima benigno hizo de Cuernavaca la 'ciudad de la eterna primavera', destino de descanso desde la época virreinal y refugio de veraneo de emperadores, presidentes y artistas. Maximiliano tuvo aquí su retiro, el Jardín Borda, y a lo largo del siglo XX la ciudad atrajo a residentes de la capital en busca de su clima templado.
Esta condición de lugar de descanso, con jardines, balnearios y aguas termales, sigue definiendo el atractivo de Cuernavaca y de buena parte del estado, a corta distancia de la Ciudad de México.
Tepoztlán, al pie de una espectacular sierra de riscos coronada por la pirámide del Tepozteco, dedicada al dios del pulque, es un Pueblo Mágico envuelto en misticismo y tradiciones. Muy popular por sus mercados, sus 'tepoznieves', su energía y su ambiente bohemio, atrae a buscadores espirituales y visitantes de fin de semana.
El mito de Quetzalcóatl, cuya leyenda vincula su nacimiento a este lugar, y las fiestas que mezclan lo prehispánico y lo católico, hacen de Tepoztlán uno de los pueblos más singulares y visitados del centro de México.
Morelos combina su cercanía a la capital con un rico patrimonio arqueológico, colonial y natural en un territorio pequeño pero intenso. Sus conventos del siglo XVI en las faldas del Popocatépetl son Patrimonio de la Humanidad, y sus numerosos balnearios de aguas termales lo han convertido en destino de recreación.
Ciudad universitaria y con actividad agrícola e industrial, el estado ofrece en poco espacio pirámides, haciendas, pueblos mágicos y naturaleza, sintetizando buena parte de la historia y la cultura del corazón de México.