La sierra y el desierto de Chihuahua son el hogar ancestral del pueblo rarámuri o tarahumara, célebre en el mundo por su cultura de la carrera de larga distancia —recorren distancias extraordinarias por las barrancas— y por preservar su modo de vida tradicional en uno de los territorios más agrestes de México.
En el norte del estado, la enigmática cultura de Paquimé (Casas Grandes) desarrolló hacia el año 1000-1400 una notable arquitectura de adobe de varios pisos, un sofisticado sistema de agua y un comercio que llegaba hasta el actual suroeste de Estados Unidos y las costas del Pacífico. Sus ruinas son Patrimonio de la Humanidad.
La colonización española llegó tarde y con dificultad a esta frontera. Atraídos por la plata, los españoles fundaron reales de minas y presidios, pero el avance chocó con la tenaz resistencia de los apaches y otros pueblos del norte, que hicieron de la región una zona de guerra durante siglos.
La villa de Chihuahua fue fundada en el siglo XVIII como centro minero. Fue en la iglesia de Chihuahua donde, tras su captura, fue fusilado en 1811 el padre de la patria, Miguel Hidalgo, cuya memoria conserva la ciudad.
Chihuahua fue uno de los escenarios centrales de la Revolución Mexicana. De sus tierras surgió la legendaria División del Norte comandada por Francisco 'Pancho' Villa, cuyas audaces cargas de caballería y golpes militares —como la toma de Ciudad Juárez en 1911— lo convirtieron en héroe popular y en una de las grandes figuras del conflicto.
En 1916, tras el ataque de Villa a la localidad estadounidense de Columbus, el ejército de Estados Unidos lanzó la fracasada Expedición Punitiva del general Pershing por el norte del estado, sin lograr capturarlo. La casa-museo de Villa en la capital conserva la memoria de aquellos años.
El mayor atractivo natural del estado son las Barrancas del Cobre, un vasto sistema de cañones en la Sierra Tarahumara más extenso y, en varios puntos, más profundo que el Gran Cañón del Colorado. Sus paisajes de vértigo, sus ríos y su cultura rarámuri lo convierten en uno de los grandes destinos de naturaleza de México.
El célebre tren Chepe (Chihuahua al Pacífico) recorre este paisaje espectacular a lo largo de cientos de kilómetros, puentes y túneles, en uno de los trayectos ferroviarios más impresionantes del mundo, con pueblos como Creel y Divisadero como puerta de entrada a la sierra.
Ciudad Juárez, en la frontera con El Paso (Texas), es la ciudad más poblada del estado y uno de los grandes centros de la industria maquiladora del país, así como un cruce fronterizo clave entre México y Estados Unidos.
Esta condición fronteriza le ha dado un enorme dinamismo económico y demográfico, pero también la convirtió, en las primeras décadas del siglo XXI, en un doloroso símbolo de la violencia asociada al narcotráfico, un desafío que la ciudad ha ido enfrentando en su intento de recuperación.
Chihuahua es también tierra de grandes llanuras desérticas y de una poderosa ganadería que hizo famosa su carne y platos norteños. En sus valles se asentaron desde los años veinte comunidades menonitas, que introdujeron una próspera agricultura y una industria quesera reconocida —el famoso queso chihuahua o menonita.
De las dunas de Samalayuca a los bosques de la sierra, pasando por el mítico paisaje del western y los viñedos emergentes, el estado más grande de México ofrece una diversidad geográfica y cultural a la altura de su inmensa superficie.