Ohrid es el lugar más cargado de historia del país. Sobre las colinas que miran al lago, la ciudad fue en la Edad Media un centro religioso y cultural de primer orden. La tradición dice que llegó a tener 365 iglesias, una por cada día del año, de donde viene su apodo de "Jerusalén de los Balcanes". Iglesias como Santa Sofía o San Juan de Kaneo, encaramada sobre un promontorio con vistas al agua, son íconos del arte bizantino en los Balcanes.
Aquí, en 886, San Clemente fundó la escuela literaria que difundió la escritura eslava, y aquí tuvo su sede el arzobispado de Ohrid. Por su patrimonio cultural y su entorno natural, Ohrid y su lago están inscriptos en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
El aporte cultural de Ohrid fue enorme. San Clemente de Ohrid y San Naum, discípulos de Cirilo y Metodio, formaron aquí a miles de alumnos y produjeron una vasta obra literaria en lengua eslava eclesiástica. De la tradición de estas escuelas surgió el alfabeto cirílico, base de la escritura de gran parte del mundo eslavo.
Ese legado convirtió a Ohrid en un símbolo central del relato nacional macedonio: la ciudad se presenta como cuna de la alfabetización eslava y del cristianismo ortodoxo en la región, un patrimonio que el país reivindica con orgullo frente a sus vecinos.
El lago Ohrid es uno de los lagos más antiguos y profundos de Europa: se calcula que tiene varios millones de años, lo que lo convierte en un raro reservorio de biodiversidad, con especies endémicas que no existen en ningún otro lugar del mundo. Compartido con Albania, es tan valioso por su naturaleza como por su cultura, y por eso su reconocimiento de la Unesco abarca ambas dimensiones.
A sus orillas se sucede la vida desde hace milenios. Los manantiales, las aldeas de pescadores y los monasterios que rodean el lago forman un paisaje que combina lo natural y lo sagrado como pocos en los Balcanes.
En el extremo sur del lago, cerca de la frontera con Albania, se levanta el monasterio de San Naum, fundado hacia el año 900 por el propio Naum, el compañero de Clemente. El complejo, rodeado de manantiales cristalinos donde nace parte del agua del lago, alberga la tumba del santo y una iglesia con frescos.
Durante siglos fue un importante centro monástico y de peregrinación. Hoy sigue siendo un lugar venerado y uno de los rincones más visitados del país, con sus jardines, sus fuentes y los pavos reales que se pasean entre los muros.
A pocos kilómetros de Ohrid, Struga se asienta donde el río Drin Negro nace del lago y emprende su largo camino hacia el Adriático. Es una ciudad tranquila, ligada al agua, que conserva un aire distinto al del bullicio turístico de Ohrid.
Struga es célebre por sus Veladas Poéticas (Struški Večeri na Poezijata), un festival internacional de poesía fundado en 1961 que cada año reúne a poetas de todo el mundo y entrega un prestigioso premio. Fue, además, cuna de los hermanos Miladinov, figuras clave del despertar cultural macedonio del siglo XIX, lo que refuerza su lugar en la memoria literaria del país.