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Historia · Luxemburgo

Historia de Valle del Mosela y el Sur

El Mosela: viñedos desde los romanos

En el sureste del país, el río Mosela dibuja la frontera con Alemania y crea el paisaje más soleado y dulce de Luxemburgo: laderas cubiertas de viñedos en terrazas que se asoman al agua. La viticultura llegó aquí con los romanos, hace casi dos mil años, y nunca se fue: es una de las tradiciones económicas más antiguas y continuas del país.

El Mosela luxemburgués es tierra de vinos blancos —Riesling, Pinot gris, Auxerrois, el histórico Elbling— y, sobre todo, de crémant, el espumante elaborado según el método tradicional que es hoy uno de los productos estrella del país. Pueblos ribereños como Remich, apodado "la perla del Mosela", y Grevenmacher viven de las bodegas y de las cavas subterráneas donde el vino reposa y se degusta. El paseo fluvial, las catas y los cruceros por el río hacen de esta región vinícola un contrapunto luminoso a los castillos del norte.

https://en.wikipedia.org/wiki/Moselle_(wine_region)https://en.wikipedia.org/wiki/Remich

Schengen: donde nació la Europa sin fronteras

En el extremo sur del valle del Mosela, en el punto donde se tocan Luxemburgo, Francia y Alemania, hay un pueblito de viñedos cuyo nombre dio la vuelta al mundo: Schengen. Fue allí, el 14 de junio de 1985, a bordo del barco Princesse Marie-Astrid amarrado en el río, donde representantes de cinco países firmaron el Acuerdo de Schengen, que sentó las bases para suprimir los controles en las fronteras interiores de buena parte de Europa.

La elección del lugar no fue casual: se buscó deliberadamente ese rincón tripartito, símbolo del encuentro entre naciones que durante siglos se habían hecho la guerra. De aquel acuerdo nació el actual espacio Schengen, por el que hoy circulan libremente cientos de millones de personas sin mostrar el pasaporte. Que semejante idea llevara el nombre de un pueblo de Luxemburgo es una síntesis perfecta de la historia del país: la vieja tierra de fronteras y fortalezas convertida en cuna de la libre circulación europea. Hoy Schengen tiene un museo europeo dedicado a esa hazaña.

https://en.wikipedia.org/wiki/Schengen_Agreementhttps://en.wikipedia.org/wiki/Schengen,_Luxembourg

Las Terres Rouges: el sur del hierro y el acero

El sur del país, en la franja fronteriza con Francia, es otro mundo completamente distinto: es la cuna industrial de Luxemburgo. Bajo su suelo se extiende la Minett, el yacimiento de mineral de hierro que a partir de la década de 1870 transformó una comarca campesina en el corazón siderúrgico del país. El mineral rojizo tiñó la tierra y le dio su nombre: las "Terres Rouges", las tierras rojas.

Durante un siglo, los altos hornos de Esch-sur-Alzette, Dudelange, Differdange y Rumelange marcaron el ritmo de la vida. La gran empresa ARBED, fundada en 1911, empleó a generaciones de obreros y atrajo oleadas de inmigrantes italianos y portugueses que rehicieron la sociedad del sur. Fue una región de sindicatos fuertes, de barrios obreros, de una cultura de trabajo y solidaridad muy distinta del resto del Gran Ducado. Cuando la crisis mundial del acero golpeó en los años setenta, el sur sufrió como ninguna otra parte del país el cierre de fábricas y la reconversión.

https://en.wikipedia.org/wiki/Steel_industry_in_Luxembourghttps://en.wikipedia.org/wiki/Esch-sur-Alzette

Esch-sur-Alzette y Belval: de los altos hornos a la universidad

Esch-sur-Alzette, la segunda ciudad del país, es el símbolo de esa reconversión. Corazón de la siderurgia, tuvo que reinventarse cuando la industria pesada entró en declive. El proyecto más ambicioso surgió en el antiguo complejo siderúrgico de Belval, en Esch: en lugar de demoler los gigantescos altos hornos apagados, se decidió conservarlos como patrimonio y levantar a su alrededor un barrio nuevo.

Así nació la Cité des Sciences, donde en torno a los viejos hornos de Belval se instaló, a partir de 2003, la joven Universidad de Luxemburgo, junto a centros de investigación, viviendas y espacios culturales. La imagen de estudiantes y laboratorios a la sombra de las estructuras oxidadas de la vieja industria es una de las más potentes del país. El reconocimiento culminó en 2022, cuando Esch-sur-Alzette y su región minera fueron Capital Europea de la Cultura, una consagración para una comarca que pasó del hierro al conocimiento.

https://en.wikipedia.org/wiki/Belval,_Luxembourghttps://en.wikipedia.org/wiki/Esch-sur-Alzette

Un sur de inmigración y memoria obrera

Más que cualquier otra parte de Luxemburgo, el sur es un crisol. La demanda de mano de obra de las minas y las acerías atrajo desde fines del siglo XIX a decenas de miles de trabajadores extranjeros: primero italianos, que dejaron una huella profunda en la cultura y la gastronomía locales, y desde los años sesenta portugueses, hoy la mayor comunidad extranjera del país. Esa inmigración explica en buena parte por qué Luxemburgo es hoy una sociedad donde casi la mitad de los residentes nació en el exterior.

El sur guarda también una memoria obrera y política intensa. Fue escenario de huelgas históricas y de fuertes tradiciones sindicales y socialistas, y sufrió de lleno las persecuciones durante la ocupación nazi. Museos como el de la mina en Rumelange conservan la memoria de aquel mundo del trabajo bajo tierra. Comprender el sur —su hierro, su gente venida de lejos, sus luchas— es comprender cómo un país diminuto y antaño pobre llegó a convertirse en una de las sociedades más prósperas y diversas de Europa.

https://en.wikipedia.org/wiki/Demographics_of_Luxembourghttps://en.wikipedia.org/wiki/Steel_industry_in_Luxembourg

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📚 Bibliografía

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