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Historia · Italia

Historia de Sur (Campania)

La Magna Grecia y los griegos de Campania

Mucho antes de Roma, el sur de Italia fue tierra griega. A partir del siglo VIII a.C., colonos llegados de Grecia fundaron a lo largo de las costas del sur y de Sicilia decenas de ciudades tan prósperas y cultas que los romanos llamaron a la región Magna Grecia, la "Gran Grecia". En Campania, los griegos de Eubea fundaron hacia el 740 a.C. Cumas, la colonia griega más antigua del continente italiano, célebre por su Sibila, la profetisa que consultaban desde toda la Antigüedad; y más al sur levantaron Paestum, cuyos tres templos dóricos figuran entre los mejor conservados del mundo griego.

De la misma órbita griega nació la ciudad que daría nombre a la región napolitana: hacia el siglo VI a.C., colonos fundaron Parthénope y luego Neápolis, la "ciudad nueva", origen de la actual Nápoles. Durante siglos, estas ciudades helénicas fueron focos de comercio, filosofía y arte, en contacto y en conflicto con los etruscos del norte y con los pueblos itálicos del interior, como los samnitas.

La Magna Grecia dejó una huella profunda en toda la civilización posterior: fue a través de estas colonias como Roma —y con ella Europa entera— asimiló buena parte de la cultura, la mitología, el alfabeto y la filosofía griegas. Los templos de Paestum, la acrópolis de Cumas y los tesoros de los museos de Nápoles y Reggio dan testimonio de aquel mundo brillante que floreció en el sur de Italia siglos antes de que Roma dominara el Mediterráneo.

https://www.britannica.com/place/Magna-Graeciahttps://es.wikipedia.org/wiki/Magna_Grecia

Roma, el Vesubio y la tragedia de Pompeya

Con la conquista romana, Campania se convirtió en una de las regiones más ricas y codiciadas de Italia. Su clima, sus tierras fértiles y la belleza del golfo de Nápoles la hicieron el lugar de veraneo predilecto de la aristocracia romana, que llenó la bahía de villas de recreo. En sus laderas prosperaban ciudades comerciales como Pompeya y Herculano, y en el emperador Tiberio la isla de Capri encontró un retiro imperial.

El 24 de octubre —o, según la datación más aceptada hoy, el 24 de agosto— del año 79 d.C., el Vesubio entró en una erupción catastrófica. En pocas horas, una lluvia de cenizas y piedra pómez y luego oleadas de gases ardientes sepultaron Pompeya, Herculano y Estabia, matando a miles de personas. El desastre fue narrado en dos célebres cartas por Plinio el Joven, cuyo tío, el naturalista Plinio el Viejo, murió en el intento de socorrer a la población. Las ciudades quedaron enterradas y olvidadas durante siglos.

Su redescubrimiento y excavación, a partir del siglo XVIII, fue una revelación para el mundo: bajo las cenizas se conservaban calles, casas, tiendas, pinturas, mosaicos y hasta los moldes de los cuerpos de las víctimas, una instantánea única de la vida cotidiana romana. Pompeya y Herculano, Patrimonio de la Humanidad, son hoy los yacimientos arqueológicos más famosos del planeta, y el Vesubio —el único volcán activo de la Europa continental, que amenaza a los tres millones de personas que viven a sus pies— sigue vigilando el golfo de Nápoles.

https://www.britannica.com/place/Pompeiihttps://es.wikipedia.org/wiki/Erupci%C3%B3n_del_Vesubio_del_

Nápoles, de ducado a capital de las Dos Sicilias

Tras la caída de Roma, Nápoles fue ducado bizantino y luego ciudad autónoma, hasta que en el siglo XII quedó integrada en el reino normando del sur. A partir de entonces, Nápoles y el sur de Italia peninsular formaron un reino que pasó por muchas manos: los normandos, la dinastía sueva de Federico II —uno de los soberanos más fascinantes de la Edad Media, mecenas y hombre de ciencia—, los angevinos franceses, que hicieron de Nápoles su capital, y luego los aragoneses. Bajo Alfonso V de Aragón, en el siglo XV, Nápoles fue una espléndida corte renacentista.

Durante los siglos XVI y XVII, Nápoles fue capital de un virreinato español y una de las mayores ciudades de Europa, un hervidero populoso y creativo que dio pintores como Caravaggio (que trabajó allí) y Ribera, y que protagonizó episodios como la revuelta popular de Masaniello (1647) contra los impuestos españoles. En 1734 la ciudad recuperó su condición de capital de un reino propio bajo una rama de los Borbones, que impulsaron obras como el inmenso palacio de Caserta, el teatro San Carlo y las primeras excavaciones de Pompeya.

Ese reino, unido a Sicilia, tomó el nombre de Reino de las Dos Sicilias, el mayor de los Estados italianos antes de la unificación. Fue un reino de contrastes: una capital brillante y populosa y un vasto interior atrasado y feudal. En 1860, la expedición de Garibaldi lo derribó en pocas semanas: el desembarco en Sicilia, la marcha hacia el norte y la entrada triunfal en Nápoles pusieron fin a la dinastía borbónica y entregaron todo el sur al nuevo reino de Italia. Para el Mezzogiorno, sin embargo, la unificación no trajo prosperidad, sino el comienzo de la larga "cuestión meridional".

https://www.britannica.com/place/Naples-Italyhttps://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_las_Dos_Sicilias

Amalfi, república marítima, y la costa

En la abrupta costa al sur del golfo de Nápoles, un pequeño puerto encajado entre montañas y mar fue, en los siglos IX, X y XI, la primera de las grandes repúblicas marítimas de Italia: Amalfi. Antes que Venecia o Génova, los mercaderes amalfitanos surcaban el Mediterráneo comerciando con Bizancio, Egipto y el mundo islámico; tenían colonias en Constantinopla y en Tierra Santa, y a ellos se atribuye la difusión —que no la invención— del uso de la brújula en la navegación mediterránea. Sus Tablas Amalfitanas fueron uno de los primeros códigos de derecho marítimo de Europa.

El esplendor de Amalfi fue tan intenso como breve. En 1073 cayó bajo los normandos, y en el siglo XII fue saqueada por su rival Pisa; un maremoto en 1343 arrasó buena parte del puerto. La república desapareció, absorbida por el reino del sur, y Amalfi quedó reducida a un tranquilo pueblo de pescadores, con su catedral bizantino-normanda como recuerdo de la grandeza perdida.

Esa misma costa escarpada, con sus pueblos colgados sobre el mar —Positano, Amalfi, Ravello—, sus limoneros en terrazas y sus panorámicas vertiginosas, se convirtió en la época moderna en la Costa Amalfitana, uno de los paisajes más celebrados del mundo, refugio de artistas, escritores y viajeros desde el Grand Tour y hoy Patrimonio de la Humanidad. La belleza de la costa oculta la memoria de aquella república que, mil años atrás, fue una de las potencias del Mediterráneo.

https://es.wikipedia.org/wiki/Ducado_de_Amalfihttps://whc.unesco.org/en/list/830/

La cuestión meridional, la emigración y la camorra

La unificación de 1861 fue, para el sur, una anexión más que una integración. El nuevo Estado italiano impuso al Mezzogiorno las leyes, los impuestos y el modelo del norte, desmanteló las escasas industrias borbónicas y reprimió con dureza la resistencia rural del brigantaggio. El resultado fue la "cuestión meridional": una brecha profunda entre un norte que se industrializaba y un sur agrario, empobrecido y dominado por el latifundio, que se sintió tratado como una colonia interna. Ese desequilibrio, nunca del todo cerrado, es una de las claves para entender la Italia contemporánea.

De esa pobreza surgió la gran emigración. Entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX, millones de campesinos de Campania, Calabria, Sicilia y Basilicata dejaron sus pueblos rumbo a América. Muchísimos llegaron a la Argentina y al Uruguay: napolitanos, calabreses y sicilianos poblaron los conventillos de Buenos Aires y Montevideo, trabajaron en el puerto, en las fábricas y en el campo, y dejaron en el Río de la Plata su cocina, su música y buena parte del vocabulario cotidiano. Para muchos rioplatenses, el sur de Italia es, literalmente, la tierra de sus abuelos.

Sobre ese trasfondo de debilidad estatal y pobreza arraigó también la camorra, la organización criminal napolitana, una de las mafias italianas junto a la Cosa Nostra siciliana y la 'Ndrangheta calabresa. Nacida en los bajos fondos del siglo XIX, la camorra se infiltró en el comercio, la construcción, el tráfico de residuos y la política, y ensangrentó Nápoles y su provincia con guerras entre clanes. El fenómeno, denunciado con valentía por periodistas y magistrados, sigue siendo una herida abierta del sur; conviene mirarlo sin folclore ni sensacionalismo, como lo que es: un problema criminal y social grave que las instituciones italianas combaten desde hace décadas.

https://es.wikipedia.org/wiki/Cuesti%C3%B3n_meridionalhttps://es.wikipedia.org/wiki/Camorra

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📚 Bibliografía

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