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Historia · Irlanda

Historia de Oeste y norte

Galway y las Catorce Tribus

Galway, la ciudad más bohemia y festiva de Irlanda, nació como un asentamiento normando fortificado en el siglo XIII, en la desembocadura del río Corrib, en el borde de la salvaje provincia de Connacht. Rodeada de territorio gaélico —dominado por clanes como los O'Flaherty, ante cuyas incursiones la ciudad rezaba "del feroz O'Flaherty, líbranos, Señor"—, Galway se desarrolló como un enclave comercial de habla inglesa que prosperó con el comercio marítimo.

Su historia quedó ligada a las llamadas Catorce Tribus de Galway (Tribes of Galway): catorce familias de mercaderes —Athy, Blake, Bodkin, Browne, D'Arcy, Deane, Font, Ffrench, Joyce, Kirwan, Lynch, Martin, Morris y Skerrett— de origen mayoritariamente anglonormando que controlaron el gobierno, el comercio y la sociedad de la ciudad desde la Baja Edad Media hasta el siglo XVII. Enriquecidas por el comercio con España y Francia —Galway exportaba pieles, lana y pescado, e importaba vino y sal—, estas familias gobernaron una república mercantil orgullosa de su independencia; los Lynch, la más poderosa, dieron a la ciudad decenas de alcaldes.

El mote de "Ciudad de las Tribus", nacido como burla despectiva de las tropas de Cromwell hacia esas familias, fue luego adoptado con orgullo por los galwegianos. La conquista cromwelliana del siglo XVII y la posterior decadencia del comercio golpearon duramente a la ciudad, pero Galway conservó su carácter singular. Hoy es la capital cultural del oeste, puerta de entrada a la Connemara gaélica y a las islas Aran, famosa por sus festivales, su vida callejera y su condición de ciudad universitaria y artística.

https://en.wikipedia.org/wiki/Tribes_of_Galwayhttps://en.wikipedia.org/wiki/Galway

Connemara, las famine roads y Kylemore

Al oeste de Galway se extiende Connemara, una de las regiones más salvajes y hermosas de Irlanda: un territorio de turberas, montañas peladas —los Twelve Bens—, cientos de lagos y una costa atlántica recortada. Es tierra pobre y pedregosa, adonde en el siglo XVII fueron empujados muchos católicos despojados por las confiscaciones cromwellianas, y donde la población dependía en buena medida de la papa. Por eso Connemara fue una de las zonas más devastadas por la Gran Hambruna.

El paisaje conserva la memoria de aquel desastre en las "famine roads", los caminos del hambre: sendas y carreteras que a menudo no llevan a ninguna parte, construidas durante la Hambruna como obras públicas de socorro para dar de comer a los hambrientos a cambio de trabajo. Muchas de esas obras eran deliberadamente inútiles —fruto de la ideología que rechazaba dar ayuda "gratis"—, y no pocos trabajadores, débiles y desnutridos, murieron levantándolas. Recorrer hoy esos caminos y muros de piedra que trepan por montes desiertos es leer en el paisaje la tragedia de mediados del siglo XIX.

En el corazón de Connemara, junto a un lago, se alza la abadía de Kylemore, un espectacular castillo neogótico construido en 1868 por un rico comerciante inglés, Mitchell Henry, como regalo para su esposa. Tras varios dueños, pasó en 1920 a manos de una comunidad de monjas benedictinas irlandesas que habían huido de Bélgica durante la Primera Guerra Mundial, y que instalaron allí una abadía y un internado femenino. Reflejada en las aguas del lago, Kylemore es hoy uno de los rincones más fotografiados de Irlanda y símbolo de una Connemara que combina belleza extrema con una historia de dureza.

https://en.wikipedia.org/wiki/Connemarahttps://en.wikipedia.org/wiki/Kylemore_Abbey

Las islas Aran, refugio del gaélico

Frente a la bahía de Galway, azotadas por el Atlántico, las tres islas Aran —Inis Mór, Inis Meáin e Inis Oírr— son uno de los grandes reductos de la cultura gaélica tradicional. Son islas de roca caliza casi desnuda, donde durante siglos los isleños fabricaron su propia tierra de cultivo mezclando arena y algas sobre la piedra, y las protegieron del viento con una intrincada red de muros de piedra en seco. En ese entorno duro y aislado se conservaron el idioma irlandés —hoy las islas son Gaeltacht—, las costumbres, la música y hasta prendas propias como los famosos jerséis de lana de Aran.

Las Aran guardan además un patrimonio prehistórico excepcional: sobre un acantilado de casi cien metros que cae a pico sobre el océano, en Inis Mór, se aferra Dún Aonghasa, un imponente fuerte prehistórico de piedra de varios anillos concéntricos, uno de los mejores ejemplos de su tipo en Europa y hoy candidato al Patrimonio Mundial. Junto a él, otros fuertes de piedra e iglesias cristianas primitivas testimonian miles de años de ocupación humana en estos peñones atlánticos.

A comienzos del siglo XX, las Aran se convirtieron en un símbolo del renacimiento cultural irlandés. El dramaturgo J. M. Synge vivió temporadas en las islas y de esa experiencia nacieron obras como Jinetes hacia el mar, y en 1934 el documental Man of Aran ("Hombre de Aran"), de Robert Flaherty, mostró al mundo la vida heroica de sus pescadores frente al océano. Para el nacionalismo cultural, las Aran encarnaban la Irlanda auténtica, no anglicanizada. Hoy siguen siendo un lugar donde el gaélico se habla en la calle y donde la vieja cultura del oeste atlántico permanece asombrosamente viva.

https://en.wikipedia.org/wiki/Aran_Islandshttps://en.wikipedia.org/wiki/D%C3%BAn_Aonghasa

Los acantilados de Moher y el Burren

Al sur de la bahía de Galway, en el condado de Clare, la costa atlántica ofrece dos de los paisajes más singulares de Irlanda. Los acantilados de Moher son la estampa más famosa del litoral irlandés: una pared vertical de roca que se alza hasta unos 214 metros sobre el océano y se extiende a lo largo de ocho kilómetros, donde anidan miles de aves marinas —frailecillos, alcas, araos— y donde el Atlántico rompe con toda su fuerza. Formados por capas de arenisca y esquisto depositadas hace más de 300 millones de años, son hoy uno de los lugares más visitados del país y parte del Geoparque Mundial de la Unesco del Burren y los acantilados de Moher.

Justo detrás se despliega el Burren, un paisaje kárstico extraordinario y casi lunar: una vasta extensión de roca caliza gris agrietada, resultado de la erosión del agua sobre la piedra a lo largo de milenios. Su nombre, del gaélico Boíreann, significa "lugar pedregoso". A pesar de su aspecto árido, el Burren alberga una flora única, con especies árticas, alpinas y mediterráneas que conviven en sus grietas, un fenómeno botánico que fascina a los naturalistas.

Este territorio pedregoso está también lleno de historia antigua. El Burren guarda una densísima concentración de monumentos prehistóricos: dólmenes como el célebre Poulnabrone, tumbas megalíticas, fuertes circulares de piedra y restos de asentamientos que abarcan desde el Neolítico hasta la Edad Media. Fue precisamente sobre su suelo pobre y calcáreo donde uno de los oficiales de Cromwell dijo aquella frase famosa: que era una tierra "sin agua suficiente para ahogar a un hombre, sin árbol para colgarlo, ni tierra para enterrarlo". Y sin embargo, el Burren ha sido habitado y trabajado durante seis mil años.

https://en.wikipedia.org/wiki/Cliffs_of_Moherhttps://en.wikipedia.org/wiki/The_Burren

La Calzada del Gigante, en Irlanda del Norte

Conviene aclararlo con precisión: la Calzada del Gigante (Giant's Causeway) no se encuentra en la República de Irlanda, sino en el condado de Antrim, en la costa norte de Irlanda del Norte, que forma parte del Reino Unido. Aunque está en la misma isla y suele incluirse en los recorridos por el norte, políticamente pertenece a una jurisdicción distinta, fruto de la partición de 1921. Es el único Patrimonio Mundial de la Unesco de Irlanda del Norte, inscripto en 1986.

La Calzada es una maravilla geológica: unas 40.000 columnas de basalto, en su mayoría hexagonales, encajadas unas junto a otras como un colosal panal de piedra que se adentra en el mar. Se formaron hace unos 60 millones de años, en el Paleoceno, cuando intensas erupciones volcánicas hicieron aflorar enormes coladas de lava basáltica muy fluida; al enfriarse y contraerse lentamente, la roca se fracturó en esos prismas regulares. La leyenda gaélica, en cambio, atribuye la obra al gigante Fionn mac Cumhaill (Finn McCool), que habría construido la calzada para cruzar el mar y enfrentarse a un gigante escocés.

El norte donde se alza la Calzada es también el corazón de la plantación del Ulster. A partir de 1609, tras la Fuga de los Condes, la corona colonizó esta provincia con colonos protestantes ingleses y sobre todo escoceses presbiterianos, que recibieron las mejores tierras. De ahí procede el fuerte componente escocés de la costa de Antrim —los Ulster-Scots, con su cultura y su dialecto propios— y la particular composición religiosa y política del Norte. Aquella plantación del siglo XVII es el origen histórico de la división que desembocaría, tres siglos más tarde, en la partición de la isla y en el largo conflicto de los Troubles.

https://whc.unesco.org/en/list/369/https://en.wikipedia.org/wiki/Giant%27s_Causewayhttps://en.wikipedia.org/wiki/Plantation_of_Ulster

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📚 Bibliografía

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