El territorio de Misisipi estuvo habitado durante milenios, y su legado más visible son los grandes montículos de tierra de la cultura del Misisipi, como los de Emerald Mound —uno de los mayores del país— y Winterville, centros ceremoniales de sociedades agrícolas jerarquizadas que florecieron entre los años 1000 y 1600.
Cuando llegaron los europeos, dominaban la región dos grandes naciones de lengua muskogeana: los choctaw, en el centro y el sur, agricultores del maíz; y los chickasaw, en el norte, temidos guerreros. En el suroeste vivían los natchez, herederos directos de las culturas del montículo, con su rey-sol y su compleja sociedad de castas, hasta que fueron destruidos por los franceses en el siglo XVIII. Estos pueblos serían más tarde expulsados hacia el oeste, en particular tras el Tratado de Dancing Rabbit Creek de 1830, que forzó la cesión de las tierras choctaw.
El primer europeo en internarse en la región fue el español Hernando de Soto, que la atravesó hacia 1540 y fue uno de los primeros en avistar el gran río Misisipi. Pero fueron los franceses quienes colonizaron el territorio: fundaron un asentamiento cerca de la actual Ocean Springs en 1699 y establecieron Natchez en 1716, sobre el río, como principal puesto comercial y de plantación.
El territorio pasó por manos francesas, británicas y españolas antes de que Estados Unidos organizara el Territorio de Misisipi en 1798. El 10 de diciembre de 1817, Misisipi fue admitido como el estado número 20 de la Unión, con David Holmes como primer gobernador. El nombre del estado, como el del río, deriva de una palabra ojibwe que significa 'gran río' o 'río grande'.
Ningún estado encarnó tanto como Misisipi el 'reino del algodón' del Sur profundo. Las fértiles tierras aluviales del delta del Misisipi, en el noroeste, se cubrieron de plantaciones de algodón que hicieron enormemente ricos a sus propietarios y convirtieron al estado en uno de los mayores productores del mundo. Esa riqueza se levantaba por completo sobre el trabajo forzado de una población esclavizada inmensa.
En 1860, en vísperas de la Guerra Civil, los africanos esclavizados constituían el 55% de la población del estado —más de 430.000 personas—, una de las proporciones más altas de todo el país. Fiel a esos intereses, Misisipi fue el segundo estado en separarse de la Unión, el 9 de enero de 1861, y aportó a la Confederación su presidente, Jefferson Davis, propietario de una plantación en el estado. Durante la guerra, el asedio de Vicksburg por el general Ulysses S. Grant, que cayó en julio de 1863, dio a la Unión el control del río Misisipi y marcó un punto de inflexión decisivo.
Tras la Reconstrucción, Misisipi lideró la instauración de la segregación racial. Su constitución de 1890, con impuestos electorales y pruebas de alfabetización, privó del voto a la práctica totalidad de la población negra, y su modelo —el 'Plan de Misisipi'— fue imitado por todo el sur. Durante generaciones, el estado fue sinónimo del sistema más rígido de las leyes de Jim Crow y de la violencia racial, lo que impulsó la salida de cientos de miles de afroamericanos hacia el norte en la Gran Migración.
Por todo ello, Misisipi se convirtió en un escenario central y sangriento de la lucha por los derechos civiles. En 1955, el brutal asesinato del adolescente Emmett Till conmocionó al país; en 1963 fue asesinado en Jackson el líder Medgar Evers; y en el 'Verano de la Libertad' (Freedom Summer) de 1964, el asesinato de tres jóvenes activistas —Chaney, Goodman y Schwerner— indignó a la nación e impulsó la aprobación de la Ley de Derecho al Voto de 1965. Figuras como Fannie Lou Hamer emergieron de aquella lucha.
El aporte cultural más universal de Misisipi nació del sufrimiento y la creatividad de su población afroamericana: el blues. En las plantaciones y los pueblos del delta del Misisipi, a comienzos del siglo XX, se forjó este género musical fundacional, del que derivarían el jazz, el rhythm and blues, el rock and roll y buena parte de la música popular moderna. De aquella tierra salieron leyendas como Robert Johnson, Muddy Waters, B.B. King y Charley Patton.
Hoy, la 'Ruta del Blues' del Delta, con lugares míticos como Clarksdale y su 'cruce de caminos', atrae a peregrinos musicales de todo el mundo. El estado es también cuna del rey del rock, Elvis Presley, nacido en Tupelo, y de grandes escritores como William Faulkner, en Oxford. Junto a su patrimonio musical y literario, Misisipi ofrece las mansiones anteriores a la guerra de Natchez, los sitios de los derechos civiles y las playas del golfo, en un estado marcado por una historia intensa y dolorosa pero de enorme riqueza cultural.