El territorio de Kentucky tuvo, en tiempos históricos, una particularidad: aunque estaba habitado desde hacía milenios —como atestiguan numerosos yacimientos arqueológicos—, en el momento del contacto europeo funcionaba en gran medida como un vasto y disputado coto de caza compartido, más que como el hogar permanente de una única nación.
Por sus bosques, ricos en bisontes, ciervos y osos, cazaban los shawnee, que dominaban buena parte de la región desde el norte; los cherokee, desde el sur; y los chickasaw, en el oeste, hacia la confluencia de los ríos Misisipi y Ohio. Esa condición de tierra de caza fronteriza y disputada la hizo especialmente peligrosa para los primeros exploradores y colonos, y dio pie a una intensa violencia cuando comenzó la colonización.
La colonización de Kentucky es inseparable de la figura de Daniel Boone, el pionero por excelencia de la frontera estadounidense. A partir de 1769, Boone exploró la región a través del paso de Cumberland Gap, en los Apalaches, y en 1775 abrió la Wilderness Road (el 'Camino Silvestre'), la ruta que permitió a miles de colonos cruzar las montañas hacia el oeste. Ese mismo año ayudó a fundar Boonesborough.
El primer asentamiento europeo permanente había sido Harrod's Town (la actual Harrodsburg), fundado por James Harrod en 1774. Kentucky formaba entonces parte de Virginia, pero su lejanía y su rápido crecimiento impulsaron su autonomía. El 1 de junio de 1792, Kentucky fue admitida como el estado número 15 de la Unión, y el primero al oeste de los montes Apalaches, abriendo la marcha de la nación hacia el interior del continente.
La geografía de Kentucky forjó dos de sus industrias más emblemáticas. La región central del Bluegrass, con sus suaves colinas y sus pastos ricos en calcio —ideales para fortalecer los huesos de los caballos—, se convirtió en la capital mundial de la cría del caballo pura sangre. Las granjas de Lexington, con sus vallas blancas y sus establos, y sobre todo el Kentucky Derby, la carrera más famosa del país que se corre cada mayo en Churchill Downs, en Louisville, hicieron célebre al estado.
El otro gran producto de Kentucky es el bourbon, el whisky característico de Estados Unidos, cuya elaboración se concentra tradicionalmente en el estado gracias al agua filtrada por la piedra caliza y al maíz de la región. Más del 90% del bourbon del mundo se produce en Kentucky, y su 'Ruta del Bourbon' es hoy un gran atractivo turístico. El nombre 'bluegrass' (hierba azul) alude también a la variedad de pasto que da su tinte azulado a los campos en primavera.
Kentucky vivió la Guerra Civil de forma singular: como estado fronterizo y esclavista pero fiel a la Unión, quedó profundamente dividido, con familias enfrentadas y ejércitos de ambos bandos operando en su suelo. Su posición estratégica la hizo codiciada por Washington y por Richmond; el propio presidente Lincoln llegó a decir que esperaba tener a Dios de su lado, pero que necesitaba tener a Kentucky.
Una coincidencia notable subraya ese carácter dividido: tanto Abraham Lincoln, presidente de la Unión y nacido en Hodgenville en 1809, como Jefferson Davis, presidente de la Confederación, nacieron en Kentucky, a pocos kilómetros y pocos meses de distancia. El estado permaneció oficialmente en la Unión, pero llegó a tener un gobierno confederado paralelo, reflejo de una lealtad partida que marcó su historia posterior.
Kentucky alberga una maravilla natural única: el Parque Nacional de Mammoth Cave, que protege el sistema de cuevas más largo conocido del mundo, con más de 640 kilómetros de galerías cartografiadas bajo las colinas de piedra caliza del centro del estado. Declarado Patrimonio de la Humanidad, es un laberinto subterráneo de salas colosales, ríos y formaciones que fascina a los visitantes.
En el este, las montañas Apalaches de Kentucky guardan otra historia: la del carbón, cuya extracción marcó durante generaciones la economía, la cultura y las luchas obreras de la región, así como el nacimiento de la música bluegrass y del country. Para el viajero, Kentucky ofrece hoy un mosaico atractivo: las granjas equinas y el Derby de Lexington y Louisville, la Ruta del Bourbon, las cuevas de Mammoth, los sitios de Lincoln y la música y la cocina sureña de sus montañas.