El territorio de Colorado estuvo habitado por seres humanos durante al menos 13.500 años. Su legado más asombroso son los ancestrales pueblo, que en el suroeste construyeron las espectaculares ciudades de acantilado de Mesa Verde, habitadas entre los siglos VI y XIII y hoy protegidas como Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad. Aquellas comunidades agrícolas abandonaron la región hacia 1300, probablemente a causa de largas sequías.
En tiempos históricos, las montañas y valles del oeste eran territorio de los ute, mientras que las Grandes Llanuras del este pertenecían a los cheyenes, arapahoes, kiowas y comanches, cazadores de bisontes. Estos pueblos dominaron la región durante siglos, hasta que la llegada masiva de colonos angloamericanos a mediados del siglo XIX desató una era de conflictos y despojos.
La parte oriental de Colorado llegó a Estados Unidos con la Compra de Luisiana de 1803, y la occidental tras la guerra con México y el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848. Pero fue el oro lo que cambió su destino: el descubrimiento de vetas cerca de Pikes Peak en 1858 desató una fiebre —bajo el lema 'Pikes Peak or Bust', 'o Pikes Peak o la ruina'— que llevó a decenas de miles de buscadores a la región y dio origen a la ciudad de Denver.
El Territorio de Colorado se organizó en 1861. La expansión de los colonos derivó en tragedias como la masacre de Sand Creek, en noviembre de 1864, cuando una milicia comandada por el coronel John Chivington atacó un campamento cheyene y arapaho que se había rendido, matando a más de un centenar de personas, en su mayoría mujeres, niños y ancianos: uno de los episodios más oscuros de las guerras indias.
Al oro pronto se sumó la plata. El descubrimiento de enormes yacimientos cerca de Leadville en 1878 desató el gran boom argentífero de Colorado, que convirtió pueblos de montaña en ciudades opulentas y luego, tras la crisis de la plata de 1893, en pueblos fantasma. Más tarde llegaría el oro de Cripple Creek. La minería, la ganadería y el ferrocarril, que trepaba pasos de montaña espectaculares, estructuraron la economía del joven territorio.
Colorado fue admitido como estado el 1 de agosto de 1876, justo en el centenario de la independencia de Estados Unidos, de ahí su apodo de 'Centennial State' (estado del centenario). Se convirtió así en el estado número 38 de la Unión. Denver creció como capital y centro comercial de las Montañas Rocosas, y su bonanza minera dejó una huella arquitectónica que aún se aprecia en muchas de sus viejas localidades.
Colorado es, ante todo, un estado de montaña: más de cincuenta cumbres superan los 4.000 metros de altura, los célebres 'fourteeners' (catorcemiles) que atraen a montañistas de todo el país. El Parque Nacional de las Montañas Rocosas, creado en 1915, protege un paisaje alpino de picos, lagos, tundra y una fauna abundante de alces, wapitíes y borregos cimarrones.
A partir del siglo XX, viejos pueblos mineros como Aspen, Vail, Breckenridge, Telluride y Steamboat Springs se reconvirtieron en estaciones de esquí de fama mundial, aprovechando la nieve seca y ligera de las Rocosas. El esquí, el senderismo, el ciclismo y el rafting hicieron del estado un referente de la vida al aire libre, y buena parte de su identidad contemporánea gira en torno a ese vínculo con la naturaleza.
En las últimas décadas, Colorado se ha transformado en uno de los estados de más rápido crecimiento del oeste del país. Su economía, antes dependiente de la minería y la agricultura, se ha diversificado hacia la tecnología, la industria aeroespacial, la energía, el turismo y una pujante escena de cerveza artesanal. Denver, la 'ciudad a una milla de altura' (Mile High City) por sus 1.609 metros de altitud exactos en las escalinatas del Capitolio estatal, es una metrópoli joven, dinámica y en plena expansión.
El estado combina ese vigor urbano con un patrimonio natural y cultural de primer orden: las ruinas de Mesa Verde, las dunas gigantes del Great Sand Dunes, el impresionante cañón del Black Canyon of the Gunnison, el histórico ferrocarril de vía estrecha de Durango a Silverton y ciudades con encanto como Colorado Springs, a los pies del Pikes Peak. Todo ello hace de Colorado un destino que atrae por igual al amante de la aventura y al viajero cultural.