La provincia de Sancti Spíritus guarda dos de las siete villas originales fundadas por Diego Velázquez, ambas en 1514: Sancti Spíritus y la Santísima Trinidad. Figuran entre los asentamientos más antiguos de Cuba y del continente americano, y conservan un patrimonio colonial excepcional.
La ciudad de Sancti Spíritus, atravesada por el río Yayabo y su histórico puente de piedra de estilo románico —único de su tipo en Cuba—, mantiene un casco antiguo de calles empedradas, plazas e iglesias, como la parroquial mayor del Espíritu Santo, que testimonian cinco siglos de historia en el centro de la isla.
Trinidad, la tercera villa de Cuba, es una de las ciudades coloniales mejor conservadas de toda América. Fundada a comienzos de 1514, se enriqueció enormemente con el azúcar y el comercio en los siglos XVIII y XIX. Cuando la economía azucarera decayó, la ciudad quedó 'congelada en el tiempo', lo que preservó intactos sus palacios, sus plazas empedradas, sus iglesias y sus casas de tejas.
Desde la expedición de Trinidad partió en 1518 Hernán Cortés a reclutar hombres para la conquista de México. Pasear hoy por sus calles adoquinadas, subir a la Plaza Mayor o asomarse a los patios de sus mansiones es viajar directamente a la Cuba colonial de hace dos siglos.
En 1988, la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad a Trinidad y al vecino Valle de los Ingenios, un conjunto de más de 275 km² con las ruinas de decenas de haciendas azucareras coloniales —torres, casas de hacienda, ingenios y barracones— que testimonian el esplendor y también el drama de la industria azucarera basada en la esclavitud.
Hacia 1837, en el valle coexistían unos 56 ingenios con cerca de 11.600 esclavos, muchos de ellos de las familias Iznaga, Borrell y Brunet. Su símbolo más famoso es la torre de Manaca Iznaga, de 45 metros de altura, levantada por Alejo María Iznaga hacia 1816: desde ella se vigilaba a los esclavos que trabajaban en los cañaverales, y su campana marcaba las jornadas.
Al oeste de Trinidad se alza la sierra del Escambray, la segunda cordillera de Cuba, donde el parque natural de Topes de Collantes ofrece bosques, ríos, cascadas como el Salto del Caburní y algunos de los mejores senderos del país, en un entorno de montaña fresca y húmeda.
Estas montañas fueron también escenario de la lucha guerrillera: primero de la Revolución, y luego de la llamada 'lucha contra bandidos' de los años sesenta, cuando grupos alzados contra el nuevo gobierno se refugiaron en la sierra. Hoy el Escambray es un destino de naturaleza que complementa a la perfección la visita a la ciudad colonial.
En la costa sur, a pocos kilómetros de Trinidad, la Playa Ancón, sobre la península de igual nombre, es una de las mejores playas de la costa caribeña de Cuba: arena blanca, aguas cálidas y transparentes y arrecifes de coral cercanos ideales para el buceo y el esnórquel.
Así, en apenas unos kilómetros, la provincia de Sancti Spíritus reúne ciudad colonial, valle azucarero patrimonial, montaña y mar, lo que la convierte en una de las regiones más completas y visitadas del centro de la isla, y en una escala imprescindible para entender el pasado y la belleza de Cuba.