La historia moderna de Limón nació con el ferrocarril. Para exportar el café por el Atlántico, el gobierno costarricense emprendió en 1871 la construcción del Ferrocarril al Caribe, una obra titánica a través de la selva. Tras el fracaso de los primeros contratistas, quedó en manos del empresario estadounidense Minor Cooper Keith, que a cambio de completar la línea —terminada en 1890— obtuvo enormes concesiones de tierra y el derecho a explotar el puerto y el ferrocarril durante décadas.
Aquella obra dio nacimiento a la ciudad y al puerto de Limón como principal salida del país hacia el Atlántico, y con el tiempo la provincia se constituyó formalmente en 1902. Levantar las vías en un entorno de lluvias eternas, fiebre amarilla y malaria costó miles de vidas y exigió importar mano de obra de muchos orígenes, lo que transformó para siempre la composición humana del Caribe.
A lo largo de las vías del ferrocarril, Minor Keith plantó banano, primero como alimento barato para los peones y luego como un negocio colosal. De aquellas plantaciones nació en 1899 la United Fruit Company, que durante décadas dominó la economía y buena parte de la vida política de la vertiente caribeña.
El 'enclave bananero' trajo empleo, ferrocarriles y divisas, pero también dependencia y duros conflictos laborales, como la histórica huelga bananera de 1934, que reivindicó los derechos de miles de trabajadores. Cuando las plagas y el agotamiento de los suelos golpearon las plantaciones del Caribe, la compañía trasladó buena parte de su producción al Pacífico Sur, dejando en Limón una honda huella económica y social.
Para construir el ferrocarril se importó mano de obra afroantillana, sobre todo de Jamaica. El 20 de diciembre de 1872 llegó al puerto de Limón la goleta Lizzie con los primeros contingentes procedentes de Kingston, a los que siguieron miles de trabajadores de otras islas del Caribe. De aquel encuentro surgió la vibrante cultura afrocostarricense: su inglés criollo limonense, su música calipso y reggae, su cocina de 'rice and beans' cocido en leche de coco y su colorido carnaval.
Durante décadas esa población afrodescendiente sufrió leyes discriminatorias que le impedían incluso trasladarse al Valle Central. La situación cambió con la reforma constitucional impulsada tras 1948, que reconoció la plena ciudadanía a los afrocostarricenses. Hoy, figuras como el escritor Quince Duncan o la vicepresidenta Epsy Campbell reflejan el peso de esta comunidad en la identidad nacional.
El Caribe Sur, en el cantón de Talamanca, conserva la mayor población indígena del país. En las montañas de la Cordillera de Talamanca —la más alta y agreste de Costa Rica— viven los bribris y cabécares, pueblos de lengua y cultura chibcha organizados en clanes matrilineales que mantienen vivas su cosmovisión, sus territorios y sus tradiciones. Es la región de mayor diversidad étnica del país, donde conviven pueblos indígenas, afrocaribeños y mestizos.
Pueblos costeros como Puerto Viejo de Talamanca, Cahuita, Manzanillo o Playa Cocles combinan ese sustrato indígena y afrocaribeño con un ambiente relajado de playas, arrecifes de coral —protegidos en el Parque Nacional Cahuita y el Refugio Gandoca-Manzanillo— y una atmósfera bohemia que atrae a viajeros de todo el mundo. El reggae, el surf y la calma definen el pulso de esta costa.
El Caribe Norte de la provincia alberga uno de los ecosistemas más singulares del país: Tortuguero, un laberinto de canales, lagunas y selva tropical lluviosa al que solo se llega por bote o avioneta, lo que le ha valido el apodo de la 'Amazonia costarricense'. Su Parque Nacional es uno de los principales sitios de anidación de la tortuga verde del Caribe, un espectáculo natural que convoca cada año, entre julio y octubre, a miles de visitantes.
Entre canales navegables, manatíes, caimanes y una avifauna deslumbrante, Tortuguero simboliza la apuesta ambiental de Costa Rica: un antiguo enclave maderero y de cacería de tortugas convertido, a partir de los años setenta, en santuario de vida silvestre y modelo de ecoturismo comunitario que hoy da sustento a los pueblos de la zona.