El Vaupés, en el sureste amazónico sobre la frontera con Brasil, es uno de los departamentos con mayor proporción de población indígena de Colombia, cercana a la totalidad de sus habitantes. En sus selvas y ríos habitan decenas de pueblos —tucano, cubeo, desano, wanano, barasana, tatuyo y muchos más— que comparten un complejo y admirado sistema cultural del Vaupés, con intercambios matrimoniales obligatorios entre grupos de distinta lengua (exogamia lingüística) y una riquísima tradición de malocas, rituales, cantos y saberes.
Este mosaico de pueblos, lenguas y clanes, con su compleja organización social y su profundo conocimiento del entorno, hace del Vaupés una de las regiones culturalmente más diversas y fascinantes de toda la cuenca amazónica, estudiada por antropólogos de todo el mundo.
La capital, Mitú, a orillas del río Vaupés, es una pequeña ciudad selvática rodeada de comunidades indígenas y de densa selva, a la que solo se llega por aire o por río, sin conexión terrestre con el resto del país. Como otras regiones amazónicas, el Vaupés vivió el impacto de la explotación cauchera y, en tiempos recientes, del conflicto armado: Mitú fue escenario, en 1998, de una de las tomas guerrilleras más dramáticas de la historia del país, recuperada por el Ejército tras varios días de combates.
La vida del departamento gira en torno a los ríos, la pesca, la caza, la agricultura de subsistencia en las chagras de las comunidades indígenas y una profunda y ritualizada relación con la selva, que estructura el calendario, la alimentación y la espiritualidad.
El Vaupés conserva una naturaleza amazónica prácticamente intacta: selvas tupidas, ríos de aguas negras, raudales y rápidos, y afloramientos rocosos del escudo guayanés, con una biodiversidad extraordinaria de peces, aves, primates y plantas. Su mayor riqueza, sin embargo, son sus culturas indígenas vivas, con sus malocas comunales, sus danzas rituales, sus instrumentos sagrados —como los yuruparí, prohibidos a las mujeres— y su conocimiento ancestral, parte del cual ha sido reconocido por la Unesco.
Remoto y muy poco visitado, sin apenas infraestructura turística, el Vaupés representa la Amazonía colombiana más profunda y auténtica, donde la selva y los pueblos originarios mantienen una relación milenaria en uno de los confines más aislados y culturalmente ricos del país.
El sistema de conocimiento tradicional de los jaguares de Yuruparí, propio de los pueblos indígenas del río Pirá Paraná, en el Vaupés, fue inscrito por la Unesco en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un reconocimiento excepcional a la sabiduría de estos pueblos sobre el manejo del mundo y de la naturaleza.
Ese patrimonio, transmitido por los sabedores o kumúes, guía el calendario ecológico, los rituales y la relación con el territorio. En el Vaupés, más que en ningún otro lugar de Colombia, la cultura indígena amazónica se conserva en toda su complejidad, haciendo de este remoto departamento un tesoro humano y natural de valor incalculable.