El Tolima, en el valle del alto río Magdalena y las vertientes de la Cordillera Central, fue el territorio de los pijaos, un pueblo guerrero que ofreció una tenaz y prolongada resistencia a los españoles durante buena parte de los siglos XVI y XVII, hasta ser prácticamente exterminado en las sangrientas campañas de conquista lideradas por Juan de Borja. Su nombre, sin embargo, quedó ligado para siempre a la identidad tolimense.
El valle, cálido y fértil, se pobló luego de haciendas ganaderas y agrícolas. Ciudades como Ibagué, la capital —conocida como la 'Ciudad Musical de Colombia' por su tradición de conservatorio y su Festival Folclórico—, y Honda se desarrollaron como centros de una región agrícola clave, hoy uno de los mayores productores de arroz y algodón del país, además de café en las laderas.
En el norte del departamento, a orillas del río Magdalena, la ciudad de Honda fue durante siglos un puerto fluvial estratégico: allí, ante los rápidos y saltos del río que impedían la navegación continua, había que trasbordar y trasegar por tierra las mercancías que subían y bajaban entre la costa caribe y el interior andino, lo que la convirtió en un próspero y bullicioso centro comercial colonial, paso obligado hacia Bogotá.
Conocida como la 'Ciudad de los Puentes' por la cantidad de ellos que cruzan sus ríos y quebradas, Honda conserva un valioso casco histórico de calles empedradas y arquitectura colonial y republicana, hoy en recuperación turística. Cada año celebra la Subienda, la temporada en que los peces remontan el Magdalena, con festivales y pesca abundante.
El Tolima comparte con Caldas el Parque Nacional Natural Los Nevados, coronado por el Nevado del Tolima —un cono casi perfecto— y el Nevado del Ruiz, cuya erupción de noviembre de 1985 desató la avalancha de lodo que sepultó la ciudad tolimense de Armero, causando más de veinte mil muertos en una de las mayores tragedias de la historia de Colombia. Sus páramos, nevados y termas son un destino de alta montaña, y la memoria de Armero es un lugar de duelo nacional.
Culturalmente, el Tolima es cuna del folclor andino colombiano: el bunde, el bambuco y sobre todo el sanjuanero tolimense, con su vistoso traje típico, y las Fiestas de San Pedro y San Juan, con sus bailes, su lechona y su chicha, expresan una identidad campesina y musical que Ibagué celebra con su Festival Folclórico Colombiano.
Ibagué, capital del departamento, al pie del imponente Nevado del Tolima, es una activa ciudad conocida por su Conservatorio, sus estudiantinas y su papel en la música colombiana, además de su gastronomía —la lechona y los tamales tolimenses son emblemas nacionales— y su cercanía a paisajes de montaña como el Cañón del Combeima.
El departamento combina así los grandes nevados, el río Magdalena, las tierras agrícolas del arroz y el algodón y una honda tradición folclórica. Entre la montaña helada y el valle cálido, entre la música y la agricultura, el Tolima es un cruce de caminos en el centro de Colombia, unido a Bogotá por la histórica 'línea' que atraviesa la cordillera.