Viajá con Gus
InicioChequiaHistoriaPraga y el centro de Bohemia
Historia · Chequia

Historia de Praga y el centro de Bohemia

La Praga de oro de Carlos IV

Praga alcanzó su cima en el siglo XIV, bajo el rey de Bohemia y emperador Carlos IV (1346-1378), que la convirtió en capital del Sacro Imperio Romano Germánico y en una de las mayores ciudades de Europa. Carlos, criado en Francia y de sangre a la vez checa y luxemburguesa, quiso hacer de Praga una nueva Roma o una nueva París, y para ello emprendió un programa de construcción sin precedentes que todavía define el rostro de la ciudad.

En 1348 fundó la Universidad de Praga —la primera de Europa central, hoy Universidad Carolina— y trazó la Ciudad Nueva (Nové Město), un enorme ensanche que rodeó a la Ciudad Vieja. Mandó levantar el puente de piedra sobre el Moldava que lleva su nombre, con la torre gótica de la Ciudad Vieja obra de Peter Parler, y encomendó a ese mismo maestro la construcción de la catedral de San Vito, en el castillo, panteón de los reyes y sede de las joyas de la corona de San Wenceslao. En 1344 había logrado además elevar el obispado de Praga a arzobispado, dando a Bohemia una Iglesia propia.

Aquella Praga cosmopolita, de checos, alemanes, italianos y judíos, fue un foco de arte gótico, comercio y estudio que atraía a viajeros de todo el continente. La ciudad que hoy recorren los visitantes —el castillo, la catedral, el puente de Carlos, la plaza de la Ciudad Vieja con su reloj astronómico— conserva en gran parte la forma que le dio aquel emperador al que los checos siguen llamando «el padre de la patria».

https://en.wikipedia.org/wiki/Charles_IV,_Holy_Roman_Emperorhttps://prague.org/charles-iv/

Jan Hus y la primera defenestración

Praga fue la cuna de la primera gran reforma religiosa de Europa. En la capilla de Belén (Betlémská kaple) de la Ciudad Vieja predicaba a comienzos del siglo XV Jan Hus, sacerdote y rector de la universidad, que denunciaba en lengua checa la corrupción del clero y la venta de indulgencias. Cuando Hus fue quemado como hereje en Constanza el 6 de julio de 1415, la indignación se apoderó de la ciudad y de todo el reino.

El estallido se produjo en la propia Praga. El 30 de julio de 1419, una procesión husita encabezada por el predicador Jan Želivský asaltó el ayuntamiento de la Ciudad Nueva y arrojó por las ventanas a los concejales católicos, que murieron al caer sobre las picas de la multitud: fue la primera defenestración de Praga, la chispa de las guerras husitas. Durante los años siguientes, Praga fue el bastión de la revolución husita, gobernada por sus facciones y defendida por los ejércitos del general Jan Žižka contra las cruzadas imperiales.

La huella husita quedó grabada en la ciudad. En la plaza de la Ciudad Vieja se alza hoy el imponente monumento a Jan Hus, inaugurado en 1915 al cumplirse cinco siglos de su muerte, mientras el 6 de julio es fiesta nacional en toda Chequia. La memoria de Hus, mártir de la conciencia y símbolo de la resistencia checa frente al poder, atraviesa toda la historia posterior del país.

https://en.wikipedia.org/wiki/Jan_Hushttps://en.wikipedia.org/wiki/Hussite_Wars

La Defenestración de 1618 y la Montaña Blanca

Dos siglos después, Praga fue de nuevo escenario de una defenestración que cambió la historia de Europa. El 23 de mayo de 1618, en el castillo de Praga, nobles protestantes checos arrojaron por una ventana a dos gobernadores imperiales católicos y a su secretario, en protesta contra las violaciones de sus libertades religiosas. Los tres sobrevivieron a la caída, pero el gesto desató la revuelta de los Estados de Bohemia y encendió la Guerra de los Treinta Años (1618-1648).

El desenlace fue catastrófico para Praga y para toda Bohemia. El 8 de noviembre de 1620, en la batalla de la Montaña Blanca (Bílá hora), a las afueras de la ciudad, el ejército imperial y católico aplastó en una hora a las tropas de los Estados checos. La represión fue implacable: el 21 de junio de 1621, veintisiete líderes de la revuelta fueron ejecutados públicamente en la plaza de la Ciudad Vieja. Veintisiete cruces incrustadas en el pavimento, frente al ayuntamiento, recuerdan todavía hoy aquel día.

La derrota inauguró casi tres siglos de dominio de los Habsburgo, de Contrarreforma católica y de germanización de las élites. Praga perdió su rango de capital imperial —la corte estaba en Viena— y quedó reducida a una ciudad provincial de la monarquía austríaca, aunque conservó su extraordinario patrimonio barroco, fruto en gran parte de la propia Contrarreforma. Habría que esperar al renacimiento nacional del siglo XIX para que la ciudad recuperara su papel de capital de la conciencia checa.

https://www.britannica.com/place/Czech-Republic/Historyhttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Czech_lands

El gueto judío, el Golem y Kafka

Praga alberga una de las comunidades judías más antiguas y significativas de Europa. Su barrio, Josefov —hoy incorporado a la Ciudad Vieja—, fue durante siglos un gueto amurallado donde la vida judía floreció pese a las persecuciones y las expulsiones. En él se conservan la Sinagoga Vieja-Nueva (Staronová synagoga), del siglo XIII, la más antigua de Europa aún en uso, y el conmovedor Viejo Cementerio Judío, con sus miles de lápidas apiñadas en capas superpuestas por falta de espacio.

A esa Praga judía pertenece la leyenda del Golem, la criatura de barro que, según el relato, habría creado en el siglo XVI el rabino Judah Loew ben Bezalel (el Maharal) para proteger al gueto, animándola con la palabra sagrada y desactivándola cuando escapaba a su control. Es una de las leyendas más célebres de la ciudad, símbolo del ingenio y de la fragilidad de aquella comunidad. Del ambiente de la Praga judía de habla alemana surgió también, ya en el siglo XX, uno de los mayores escritores de la literatura universal: Franz Kafka, nacido en Praga en 1883, cuya obra —El proceso, El castillo, La metamorfosis— destila la angustia y el absurdo de un mundo laberíntico que muchos asocian a la propia ciudad.

Aquella comunidad milenaria fue casi aniquilada por el Holocausto: la mayoría de los judíos de Praga fueron deportados a Terezín y de allí a los campos de exterminio. Los nazis, paradójicamente, conservaron las sinagogas y objetos rituales de Praga con la intención de crear un «museo de una raza extinguida», y de ese macabro proyecto procede buena parte del actual Museo Judío de Praga, uno de los más importantes del mundo. Hoy Josefov es un lugar de memoria imprescindible para entender la historia de la ciudad.

https://en.wikipedia.org/wiki/Josefovhttps://en.wikipedia.org/wiki/Franz_Kafka

Praga 1968 y la Revolución de Terciopelo

En el siglo XX, la plaza de Wenceslao (Václavské náměstí) —el gran bulevar de la Ciudad Nueva presidido por la estatua ecuestre del santo patrón— se convirtió en el escenario simbólico de la lucha por la libertad. Allí desembocó la Primavera de Praga de 1968, el intento reformista de Alexander Dubček de construir un «socialismo de rostro humano», aplastado en la noche del 20 al 21 de agosto de 1968 por la invasión de los ejércitos del Pacto de Varsovia.

En esa misma plaza, el 16 de enero de 1969, el estudiante Jan Palach se prendió fuego en protesta contra la ocupación soviética y la resignación de su pueblo; murió tres días después, y hoy una cruz de bronce en el suelo, cerca del monumento a San Wenceslao, recuerda su sacrificio y el de Jan Zajíc, que lo imitó semanas más tarde. Veinte años de gris «normalización» siguieron a aquella derrota, con la disidencia de la Carta 77 y de Václav Havel manteniendo viva la llama en la clandestinidad.

La liberación llegó en noviembre de 1989. Tras la brutal represión de una manifestación estudiantil el 17 de noviembre, cientos de miles de praguenses se congregaron en la plaza de Wenceslao coreando «¡Havel al castillo!», y en pocas semanas el régimen comunista se derrumbó sin violencia: la Revolución de Terciopelo. El 29 de diciembre de 1989, Václav Havel fue elegido presidente. Praga, que había sido capital imperial, ciudad ocupada y símbolo de resistencia, volvía a ser la capital de un país libre y democrático.

https://en.wikipedia.org/wiki/Jan_Palachhttps://en.wikipedia.org/wiki/Velvet_Revolution

Kutná Hora y la plata de Bohemia

A unos setenta kilómetros al este de Praga, Kutná Hora fue durante la Edad Media la segunda ciudad más importante del reino y la fuente de la riqueza de la corona checa. El descubrimiento de ricos yacimientos de plata hacia 1298 desató una fiebre minera que atrajo a mineros de toda Europa central; en su apogeo, a comienzos del siglo XIV, las minas de Kutná Hora llegaron a producir cerca de veinte toneladas de plata al año, y convirtieron a Bohemia en uno de los Estados más prósperos del continente.

Esa plata acuñó el grosch de Praga (el groschen), la moneda que el rey Wenceslao II empezó a batir en 1300 en el Patio Italiano (Vlašský dvůr) de Kutná Hora, una casa de moneda a la que llamó a maestros florentinos. El groschen de plata circuló durante casi tres siglos por Europa central y oriental, y financió el esplendor de la Bohemia medieval. La opulencia de la ciudad quedó plasmada en su joya arquitectónica: la catedral gótica de Santa Bárbara, patrona de los mineros, una de las iglesias más deslumbrantes del país, cuya construcción financiaron los propios gremios mineros.

En las afueras, en el barrio de Sedlec, se encuentra otra de las grandes curiosidades checas: el osario de Sedlec, una capilla decorada con los huesos de decenas de miles de personas, dispuestos en lámparas, escudos y guirnaldas por un tallista del siglo XIX. Cuando los filones de plata se agotaron, hacia el siglo XVI, Kutná Hora decayó y quedó congelada en el tiempo, lo que ha permitido que conserve casi intacto su casco medieval, hoy Patrimonio Mundial de la Unesco.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kutn%C3%A1_Horahttps://english.radio.cz/kutna-horas-italian-courtyard-and-s

📍 Destinos de Praga y el centro de Bohemia

PragaKutna Hora

📚 Bibliografía

← Volver a la historia de Chequia