Asomada a la Bahía de Todos os Santos, sobre un acantilado que parte la ciudad en dos niveles, Salvador de Bahía es la primera capital que tuvo Brasil y el corazón de la cultura afrobrasileña. Fundada en 1549 por Tomé de Sousa, fue durante más de dos siglos la sede del poder colonial portugués en América y el principal puerto de entrada de personas esclavizadas traídas de África. De ese cruce doloroso y fértil nació una ciudad única: la 'Roma Negra', donde el candomblé, la capoeira, el axé, la comida del dendê y una alegría contagiosa se respiran en cada esquina.
El alma turística de Salvador es el Pelourinho, el centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985: el mayor conjunto arquitectónico colonial de toda América Latina. Sus calles empedradas, sus casonas de colores, sus iglesias barrocas cubiertas de oro y sus largos (plazas) son un museo a cielo abierto. Acá están la deslumbrante Igreja de São Francisco, la conmovedora Igreja do Rosário dos Pretos —levantada por esclavizados—, el Terreiro de Jesus con la Catedral, y el ícono que conecta los dos niveles de la ciudad: el Elevador Lacerda, el primer ascensor urbano del mundo.
Pero Salvador es mucho más que su casco histórico. Es el Farol da Barra y el atardecer más mirado de la ciudad; son las playas de aguas tibias de Porto da Barra; es el Mercado Modelo con su artesanía; es la fe sincrética del Senhor do Bonfim y sus cintitas de colores; son los orixás del Dique do Tororó; y es, sobre todo, una cultura viva que estalla en su Carnaval —el mayor del mundo con trío elétrico— y late todo el año en sus terreiros de candomblé, sus rodas de capoeira y su música. Pocas ciudades de América te abrazan con tanta intensidad.
Mucho antes de la ciudad, las orillas de la Bahía de Todos os Santos estuvieron habitadas por los tupinambás, que llamaban a esa gran bahía interior 'Kirimurê'. La bahía recibió su nombre cristiano cuando una expedición portuguesa de reconocimiento, en la que viajaba Américo Vespucio, la avistó el 1 de noviembre de 1501, Día de Todos los Santos. En esos primeros años aparece la figura legendaria del náufrago portugués Diogo Álvares 'Caramuru', que vivió entre los tupinambás y se casó con Paraguaçu. La ciudad nació formalmente el 29 de marzo de 1549, cuando Tomé de Sousa, primer gobernador general de Brasil, llegó con una flota y la orden del rey Don João III de fundar una ciudad-fortaleza, São Salvador, como capital de toda la colonia. Durante más de dos siglos Salvador fue la capital del Brasil colonial y el mayor puerto del Atlántico Sur: por acá entró la enorme mayoría de los africanos esclavizados traídos para los ingenios de azúcar (engenhos) del Recôncavo. De ese sufrimiento brotó una herencia cultural inmensa —el candomblé, la capoeira, la religiosidad sincrética, la comida del dendê— que define la identidad de la ciudad. En 1763, por decisión de la Corona portuguesa en tiempos del Marqués de Pombal, la capital se trasladó a Río de Janeiro, siguiendo el desplazamiento del eje económico hacia el oro de Minas Gerais. Salvador vivió siglos de relativa decadencia, hasta que en el siglo XX renació su orgullo afrobrasileño: el Carnaval, el trío elétrico (inventado por Dodô y Osmar en 1950), el axé y la afirmación de la identidad negra la convirtieron en la capital cultural que es hoy. La historia completa está en nuestra página de historia.
Leer la historia completa →La cuna de Brasil: aquí desembarcó Cabral en 1500 y se fundó Salvador, primera capital del país durante más de dos siglos. Corazón de la cultura afrobrasileña —candomblé, capoeira, axé— y de un litoral que va de la Chapada Diamantina a las playas de Porto Seguro.
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