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Historia de Tarata

Un pueblo colonial del valle alto cochabambino

El 13 de abril de 1820 nació en Tarata, hijo natural de una relación fuera del matrimonio, un niño llamado Mariano Melgarejo que 44 años después se autoproclamaría presidente de Bolivia a sablazo limpio y terminaría acribillado por el hermano de su amante en una calle de Lima. Entre ese nacimiento humilde y ese final violento se despliega buena parte de la historia convulsa del siglo XIX boliviano, y el pequeño pueblo colonial del valle alto cochabambino fue su escenario de partida. Tarata se asienta en el valle alto de Cochabamba, una de las regiones agrícolas más fértiles y pobladas de la Bolivia colonial. Los valles cochabambinos, de clima templado y suelos ricos, fueron desde tiempos prehispánicos un importante granero, y bajo el dominio inca y luego español se convirtieron en proveedores de alimentos —maíz, trigo, papa— para los centros mineros del altiplano, sobre todo para la próspera Potosí.

En ese contexto agrícola y comercial floreció Tarata como pueblo del valle alto, con su trazado en torno a una plaza, sus casonas de adobe y teja, sus portales y sus templos. La localidad se desarrolló como centro de una zona rural productiva y como punto de la vida social y religiosa del valle, adquiriendo a lo largo de los siglos XVIII y XIX una notable importancia dentro del departamento.

Esa relevancia se reflejó en su arquitectura y en su vida institucional. Tarata llegó a tener un peso considerable en la región, condición que conserva en la memoria local y en el patrimonio que aún se puede recorrer: un casco histórico que mantiene el sabor de los pueblos coloniales del valle, hoy convertido en su principal atractivo.

Wikipedia (ES) — «Tarata (Bolivia)»: https://es.wikipedia.or

Cuna de presidentes y figuras de la historia boliviana

Uno de los rasgos que distinguen a Tarata es su vínculo con destacadas figuras de la historia boliviana. El pueblo es conocido por haber sido cuna o lugar de origen de presidentes de la república y de otros personajes ilustres del siglo XIX, lo que le otorgó un peso político y simbólico notable para una localidad de su tamaño.

El más célebre de todos es Mariano Melgarejo Valencia, nacido en Tarata el 13 de abril de 1820 como hijo natural de Justo Valencia e Ignacia Melgarejo. Su origen humilde no le impidió hacer una carrera meteórica: ingresó al ejército boliviano como soldado raso a los 16 años y, en apenas dos décadas y media, ascendió hasta convertirse en general de todo el ejército. El 28 de diciembre de 1864 se proclamó presidente de facto, inaugurando uno de los gobiernos más turbulentos, autoritarios y controvertidos de la historia boliviana, recordado por sus excesos personales, sus tratados territoriales ruinosos —el tratado de límites de 1866 con Chile, que fijó la frontera en el paralelo 24° y compartió con el vecino las rentas de la zona salitrera, y el tratado de Ayacucho de 1867 con Brasil, que entregó decenas de miles de kilómetros cuadrados en la Amazonía— y un estilo de gobierno caudillista que se volvió legendario en el imaginario popular. Derrocado en 1871 y ya exiliado en Lima, murió asesinado ese mismo año a balazos, a manos de José Aurelio Sánchez, hermano de su amante Juana Sánchez: un final tan dramático como su ascenso.

Junto a Melgarejo, Tarata es también cuna de René Barrientos Ortuño, militar y presidente de Bolivia en la década de 1960, figura clave del período de gobiernos militares que marcó al país en esos años. La presencia de estas dos figuras —separadas por un siglo pero unidas por el mismo pueblo natal— dio a Tarata un peso político y simbólico notable para una localidad de su tamaño, y dejó huella en sus casonas y en la memoria local, que el pueblo conserva con una mezcla de orgullo y ambivalencia, dado lo polémico del legado de Melgarejo.

Este pasado vincula al pequeño pueblo del valle alto con los grandes acontecimientos de la formación de la república. Recorrer Tarata teniendo presente esta dimensión histórica añade una capa de interés a la visita: tras sus tranquilas calles y su plaza apacible se esconde la cuna de hombres que llegaron a regir los destinos del país, para bien y para mal.

Wikipedia (ES) — «Tarata (Bolivia)»: https://es.wikipedia.orHistoria.com.bo — Biografía de Mariano Melgarejo: https://wwiBolivia — Mariano Melgarejo Valencia: https://www.ibolivia.Wikipedia (EN) — «Mariano Melgarejo»: https://en.wikipedia.o

El convento de San José y la tradición franciscana

El patrimonio religioso es uno de los grandes tesoros de Tarata, y su pieza central es el convento e iglesia franciscana de San José. La orden franciscana tuvo una destacada labor evangelizadora y educativa en los valles cochabambinos, y el convento de Tarata se convirtió en un importante centro espiritual y cultural de la región, con su arte sacro, sus retablos y su rica vida devocional.

En torno al convento se desarrolló la veneración a San Severino, un soldado romano del siglo V que, destinado a custodiar cristianos presos, se convirtió a la fe de sus cautivos y murió mártir. Sus reliquias y su imagen llegaron a Tarata desde Italia en la primera mitad del siglo XIX —los registros hablan de 1835 y de 1843— traídas por el padre Andrés Herrero como obsequio del papa Gregorio XVI al colegio misionero 'Propaganda Fide' de Tarata; todavía hoy se veneran en una urna de vidrio en la nave lateral del templo de San José, con fragmentos óseos incorporados a la imagen. Los campesinos del valle lo adoptaron como 'santo de las lluvias': la tradición cuenta que en 1972, un año de sequía, la procesión con la urna del santo terminó bajo truenos y nubes cargadas, sellando una fama que cada año congrega a miles de peregrinos que vienen a pedir o agradecer el agua para sus cosechas.

Así, lo religioso y lo histórico se entrelazan en Tarata: el convento franciscano no es solo un monumento, sino el corazón de una devoción popular que sigue convocando a fieles. Junto con su casco colonial y su memoria de cuna de presidentes, este patrimonio espiritual hace de Tarata uno de los pueblos más singulares y entrañables de los valles de Cochabamba.

Convento Franciscano de Tarata — «Culto de San Severino en TLos Tiempos — «El patrón de Tarata, una historia que se fundWikipedia (ES) — «Tarata (Bolivia)»: https://es.wikipedia.or

La imprenta de las misiones y la Tarata de hoy

El convento de San José, fundado en 1792, no fue solo un centro de culto: durante un tiempo funcionó como cabeza de la administración eclesiástica de las misiones franciscanas del oriente boliviano, las regiones de Moxos y Chiquitos. Desde Tarata se coordinaba el trabajo misional en esas tierras bajas, y en el propio convento llegó a operar una imprenta que producía libros y materiales religiosos destinados a las misiones, un dato notable que habla del papel de esta pequeña localidad del valle como nodo cultural y administrativo de alcance muy amplio.

La fiesta de San Severino, patrono de las lluvias, terminó de cimentar la identidad religiosa del pueblo. Cada último domingo de noviembre, miles de peregrinos del valle suben a Tarata a pedir o agradecer las lluvias para sus cultivos, en una celebración que mezcla la liturgia católica con la profunda relación de las comunidades agrícolas con el ciclo del agua y la tierra. Es una de las festividades más concurridas del valle alto cochabambino.

Hoy Tarata vive sobre todo de la agricultura del valle y de un turismo de cercanía que llega desde Cochabamba atraído por su casco colonial, su convento, su gastronomía —el célebre chorizo tarateño— y su ambiente detenido en el tiempo. Declarada de interés patrimonial por su arquitectura, la localidad combina su memoria histórica de cuna de presidentes con la tranquilidad de un pueblo que conserva, casi intacto, el sabor de los valles cochabambinos de antaño.

Aleteia — Complejo San José de Tarata: https://es.aleteia.orWikipedia (ES) — «Tarata (Bolivia)»: https://es.wikipedia.orBolivia Turismo (oficial): https://bolivia.travel/

📚 Bibliografía

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