Viajá con Gus
InicioArgentinaSalta capitalHistoria
Historia · origen · formación

Historia de Salta capital

La fundación de 1582 y el plan de Hernando de Lerma

La ciudad de Salta fue fundada el 16 de abril de 1582 por el licenciado Hernando de Lerma, gobernador del Tucumán, con el nombre de San Felipe del Valle de Lerma (en honor al rey Felipe II y a su propio apellido). Lerma era un sevillano con formación jurídica, uno de los pocos conquistadores letrados de su tiempo, y eligió un punto estratégico en el fértil valle de Lerma, a algo más de mil cien metros de altura.

La fundación no fue casual. La Corona necesitaba asegurar el largo camino que unía el Río de la Plata con las riquísimas minas de plata del Potosí (hoy Bolivia). Salta nacía como una posta clave de ese corredor: protegía el tránsito de mercaderías y documentos, ofrecía descanso a las caravanas y consolidaba el dominio español sobre un territorio donde los pueblos originarios resistían con fuerza. Con el correr de los años, el nombre se fue simplificando en el habla popular hasta quedar, simplemente, en Salta.

La figura de su fundador, sin embargo, terminó en tragedia: Lerma gobernó con mano dura, acumuló enemigos y denuncias por sus excesos, fue destituido, enviado preso a España y murió en prisión. La ciudad que fundó, en cambio, prosperaría durante siglos.

https://municipalidadsalta.gob.ar/historia/https://www.eltribuno.com/nota/2023-4-16-0-48-0-la-fundacionhttps://www.infobae.com/sociedad/2022/04/16/la-fundacion-de-

Salta colonial: ciudad de arrieros, mulas y barroco andino

Durante los siglos XVII y XVIII, Salta se convirtió en una de las ciudades más importantes del norte virreinal. Su ubicación la transformó en un gran centro de comercio: aquí se realizaba la famosa feria de mulas, donde se compraban y vendían decenas de miles de animales que luego subían cargados hacia el Alto Perú. Esa economía de arrieros y caravanas le dio riqueza y una identidad propia, a caballo entre el mundo andino y el rioplatense.

De aquella prosperidad colonial quedan en pie las construcciones que hoy son el alma del casco histórico: el Cabildo —uno de los mejor conservados del país, con su doble galería de arcos—, la Catedral, la iglesia y convento de San Francisco con su torre roja y dorada, y el antiguo convento de San Bernardo, con su portada tallada en algarrobo. Es un conjunto que mezcla el barroco español con la mano de obra y la sensibilidad indígena, dando lugar a ese estilo cálido y terroso que los visitantes asocian con "la Linda".

Salta también supo ser sede de poder político y religioso del norte, y mantuvo siempre un fuerte sentido de tradición que se nota todavía hoy en sus fiestas, su música y su devoción al Señor y la Virgen del Milagro.

https://visitsalta.ar/historia-de-salta/https://municipalidadsalta.gob.ar/historia/

Güemes, los gauchos y la guerra de independencia

Si hay una figura que define a Salta, es la de Martín Miguel de Güemes (1785-1821). Nacido en la ciudad en el seno de una familia acomodada, se convirtió en el gran defensor del Noroeste durante la guerra por la independencia argentina. Cuando los ejércitos patriotas no podían sostener el frente norte, Güemes organizó a los gauchos —paisanos del campo, jinetes diestros y conocedores del terreno— en una fuerza popular que cambió el rumbo de la guerra.

Con su célebre división de "Infernales", vestidos de rojo punzó, Güemes frenó una tras otra las invasiones realistas que bajaban desde el Alto Perú. No lo hizo con grandes batallas campales, sino con lo que se conoció como la "guerra gaucha": emboscadas, ataques sorpresivos, hostigamiento constante y luego la dispersión en el monte. Esa táctica de guerrillas, sostenida durante años por la población salteña a un costo enorme, protegió la retaguardia de los ejércitos de San Martín y permitió consolidar la independencia.

Güemes murió el 17 de junio de 1821, tras ser herido de bala en una emboscada realista: es el único general argentino caído en acción de guerra por la independencia. Hoy sus restos descansan en el Panteón de las Glorias del Norte, en la Catedral de Salta, y cada 17 de junio la ciudad lo homenajea con guardias gauchas y vigilias. El imponente monumento ecuestre al pie del Cerro San Bernardo lo recuerda mirando hacia el horizonte que defendió.

https://es.wikipedia.org/wiki/Mart%C3%ADn_Miguel_de_G%C3%BCehttps://elhistoriador.com.ar/guemes-gobernador-de-salta-y-lahttps://www.argentina.gob.ar/noticias/martin-miguel-de-guemehttps://www.conicet.gov.ar/guemes-una-figura-clave-en-las-lu

Los Niños del Llullaillaco y el ritual capacocha inca

Mucho antes de la llegada de los españoles, el actual territorio salteño formó parte del Imperio Inca en su extremo sur. De aquella presencia incaica proviene el hallazgo arqueológico más impresionante de la ciudad, hoy resguardado en el MAAM (Museo de Arqueología de Alta Montaña).

En 1999, una expedición encabezada por el antropólogo Johan Reinhard y la arqueóloga argentina Constanza Ceruti llegó a la cumbre del volcán Llullaillaco, a casi 6.700 metros de altura, en la puna salteña sobre la frontera con Chile. Allí encontraron los cuerpos de tres niños incas —conocidos como La Doncella, El Niño y La Niña del Rayo, de unos 15, 7 y 6 años— junto a un riquísimo ajuar de textiles, figurillas de oro y plata y ofrendas. El frío extremo y la sequedad de la altura los conservaron de tal modo que están considerados las momias mejor preservadas del mundo: parecen dormidos, no fosilizados.

Los tres niños fueron parte de un ritual sagrado del Imperio Inca. La explicación más aceptada entre los especialistas es que se trató de una ceremonia de capacocha (o capac hucha): ofrendas solemnes a las divinidades, vinculadas a momentos importantes del Estado inca y a las cosechas, en las que se entregaba a niños y jóvenes elegidos. Llevados en peregrinación hasta la cumbre del volcán y dejados en el santuario de altura, eran considerados intermediarios entre la comunidad y los dioses.

En el MAAM se exhibe solo una de las tres momias por vez, dentro de una cámara que reproduce las condiciones de frío y baja oxigenación de la cumbre, para preservarlas. La pieza en exhibición se rota cada algunos meses. Es una visita tan impactante como respetuosa, que invita a pensar en la cosmovisión andina sin reducirla a una simple curiosidad turística.

Ritual capacocha (interpretación más aceptada)
La hipótesis dominante sostiene que los niños fueron ofrendados en el marco de la capacocha o capac hucha, un conjunto de ceremonias y ofrendas del Estado inca documentadas por cronistas españoles, vinculadas a las cosechas y a hitos políticos o religiosos del Imperio. Los niños elegidos eran honrados como intermediarios sagrados con las divinidades de las montañas.
Fuente: https://puntoconvergente.uca.edu.ar/ninos-del-llullaillaco-momias-inca/
Debate sobre su exhibición y destino
Existe una controversia, sostenida sobre todo por algunas comunidades originarias y referentes culturales, acerca de si los cuerpos deberían exhibirse en un museo o ser restituidos y devueltos a la montaña por respeto a su carácter sagrado. El museo defiende su conservación científica y la muestra rotativa de una sola momia por vez; el debate ético sigue abierto.
Fuente: https://revistadigital.culturademontania.org.ar/articulo/646cc8cffc0d3efac6f6e565
https://puntoconvergente.uca.edu.ar/ninos-del-llullaillaco-mhttps://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/impactante-visithttps://www.ucasal.edu.ar/noticias/noticias-home/momias-de-lhttps://universes.art/en/art-destinations/argentina/northwes

Salta hoy: patrimonio vivo, folklore e identidad del NOA

La Salta del siglo XXI logró algo poco común: crecer como ciudad moderna sin perder su casco histórico ni su identidad. "La Linda" es hoy una de las grandes capitales turísticas del Norte argentino, puerta de entrada a la Quebrada de Humahuaca, los valles Calchaquíes, Cafayate y la puna, y base natural para clásicos como el Tren a las Nubes.

Su patrimonio sigue vivo no solo en la piedra de iglesias y cabildos, sino en lo cotidiano: las empanadas cortadas a cuchillo, el locro y la humita; la devoción multitudinaria al Milagro cada septiembre; las guardias gauchas en honor a Güemes; y, sobre todo, el folklore. En las peñas de la calle Balcarce —de Balderrama a La Casona del Molino— la zamba y la chacarera no son espectáculo para turistas, sino una forma de estar juntos que los salteños mantienen como propia.

Ese cruce entre lo colonial, lo andino y lo gaucho es lo que hace de Salta un destino que no se visita solamente: se escucha, se canta y se saborea. Conocer su historia —de Lerma a Güemes, de los incas del Llullaillaco a las peñas de hoy— es la mejor manera de entender por qué a esta ciudad la quieren tanto los que la habitan y los que la visitan.

https://visitsalta.ar/https://saltaciudad.travel/museo-arqueologico-de-alta-montan

📚 Bibliografía

← Volver a la guía de Salta capital