El valle de San Juan fue habitado por los huarpes, pueblo agricultor que —como en la vecina Mendoza— construyó un ingenioso sistema de acequias para llevar el agua del deshielo a sus sementeras en un entorno árido, además de otros grupos como diaguitas, capayanes y olongastas. Hacia el siglo XV, la región integró la frontera meridional del Tahuantinsuyo incaico, cuya influencia se advierte en la agricultura de altura y en los caminos.
La ciudad de San Juan de la Frontera fue fundada en 1562 por Juan Jufré y trasladada dos kilómetros al sur en 1593 debido a las frecuentes inundaciones del río San Juan. Durante la colonia dependió de la Capitanía General de Chile, dentro de la región de Cuyo junto con Mendoza y San Luis, y su economía giró tempranamente en torno a la viticultura, el aguardiente y las frutas secas, sostenidas por el riego heredado de los huarpes.
San Juan es la cuna de Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), una de las figuras más influyentes y polémicas de la historia argentina: escritor, periodista, educador, militar, gobernador de la provincia y presidente de la Nación entre 1868 y 1874. Autor del célebre 'Facundo. Civilización y barbarie', impulsor apasionado de la educación pública, de la inmigración y del progreso material, Sarmiento fundó escuelas, trajo maestras desde Estados Unidos y marcó a fuego el rumbo cultural del país en el siglo XIX.
Su casa natal, en el centro de la ciudad de San Juan, es hoy Monumento Histórico Nacional y museo. La impronta sarmientina —la fe en la escuela y el libro como herramientas de transformación— sigue siendo un rasgo de la identidad cívica sanjuanina, que dio también otras figuras nacionales de la política y la cultura.
San Juan, como el resto de Cuyo, aportó hombres y recursos al Ejército de los Andes de San Martín y participó activamente en la vida de las Provincias Unidas tras declarar su autonomía en 1820. El siglo XIX sanjuanino estuvo marcado por la puja entre unitarios y federales y por episodios de violencia política, como el asesinato en 1841 del gobernador unitario Nazario Benavídez años después, en un clima de constantes enfrentamientos.
Esa etapa turbulenta forjó una provincia de fuerte personalidad política, que dio no solo a Sarmiento sino a numerosos dirigentes que gravitaron en la escena nacional, y que consolidó su lugar dentro de la organización constitucional del país a partir de 1853.
El 15 de enero de 1944, un devastador terremoto destruyó la ciudad de San Juan y dejó alrededor de 10.000 muertos —cerca del 10% de su población—, en la mayor catástrofe natural de la historia argentina. La tragedia tuvo consecuencias que trascendieron a la provincia: el entonces coronel Juan Domingo Perón, a cargo de la Secretaría de Trabajo, encabezó la campaña nacional de ayuda a las víctimas, lo que catapultó su figura pública. Fue en un festival benéfico organizado para los damnificados donde Perón conoció a la actriz Eva Duarte, la futura Eva Perón.
La reconstrucción de San Juan se convirtió en el primer gran plan estatal de edificación del país. La ciudad fue levantada de nuevo con criterios antisísmicos: calles anchas, edificios bajos y una fisonomía moderna que conserva hasta hoy.
San Juan es la segunda provincia vitivinícola de la Argentina después de Mendoza, célebre por sus vinos —en especial el Syrah, que encontró aquí una expresión de primer nivel—, además de una importante producción de uva de mesa, pasas, aceite de oliva y mostos. Su clima seco y luminoso, con más de 300 días de sol al año, se celebra en la Fiesta Nacional del Sol, la gran festividad provincial.
A esa matriz agrícola se sumó en las últimas décadas la gran minería de la cordillera: yacimientos de oro y plata como Veladero, en la alta montaña, convirtieron a San Juan en una de las provincias mineras más importantes del país, no sin generar debates ambientales por la explotación en zonas de glaciares y periglaciares.
En el noreste provincial se encuentra el Parque Provincial Ischigualasto, conocido como el 'Valle de la Luna', un paisaje desértico de formas caprichosas esculpidas por la erosión —el Hongo, el Submarino, las Bochas— que parecen de otro planeta. Junto con el vecino Talampaya riojano, es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 2000 por su excepcional riqueza paleontológica: sus estratos triásicos guardan algunos de los dinosaurios y reptiles más antiguos del mundo, como el Eoraptor y el Herrerasaurus.
La alta cordillera completa la oferta natural sanjuanina: en Barreal, la Pampa del Leoncito ofrece cielos tan limpios que allí funcionan observatorios astronómicos y se practica el carrovelismo; el imponente cerro Mercedario supera los 6.700 metros; y la Reserva de San Guillermo protege manadas de vicuñas y guanacos en la puna. Sol, vino y desierto lunar hacen de San Juan un destino singular en el oeste argentino.