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Historia · Alemania

Historia de Norte

La Liga Hanseática y el mundo del norte

El norte de Alemania fue durante siglos un mundo aparte: llano, protestante, marinero y volcado hacia el mar del Norte y el Báltico. Su historia está indisolublemente ligada a la Liga Hanseática, la poderosa confederación de ciudades comerciales que entre los siglos XII y XVII dominó el comercio del norte de Europa. Lübeck fue su capital y su «reina»; Hamburgo y Bremen, dos de sus pilares. Juntas comerciaban con cereal, arenque, sal, madera, cerveza, paño y pieles a lo largo de una red que iba de Londres y Brujas a Bergen, Riga y Nóvgorod.

La Hansa dio al norte alemán una identidad burguesa, mercantil e independiente, muy distinta de la Alemania de príncipes y campesinos del sur. Sus ciudades se gobernaban a sí mismas mediante consejos de comerciantes, levantaban imponentes ayuntamientos e iglesias de ladrillo (el característico gótico báltico) y defendían con celo su autonomía frente a reyes y nobles.

Aunque la Liga se disolvió al final de la Edad Moderna, superada por los Estados nacionales y por los nuevos comercios atlánticos, su espíritu perduró. Hamburgo y Bremen conservaron su condición de ciudades libres a lo largo de los siglos y todavía hoy son, dentro de la Alemania federal, dos ciudades-Estado que mantienen orgullosamente en su nombre oficial el título de «ciudad hanseática libre» (Freie und Hansestadt).

https://en.wikipedia.org/wiki/Hanseatic_Leaguehttps://www.britannica.com/topic/Hanseatic-League

Hamburgo, la puerta al mundo

Hamburgo, la segunda ciudad de Alemania, se enorgullece de ser «la puerta al mundo» (das Tor zur Welt). Situada sobre el río Elba, a un centenar de kilómetros del mar del Norte, es el mayor puerto de Alemania y uno de los mayores de Europa. Ciudad libre desde la Edad Media e integrante de la Hansa, prosperó con el comercio, y en los siglos XIX y XX se convirtió en una potencia naviera y mercantil, con su gran distrito de almacenes de ladrillo rojo, la Speicherstadt —hoy Patrimonio de la Humanidad—, construido para guardar café, especias, té y alfombras.

La historia de Hamburgo tiene también capítulos oscuros. En julio de 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad sufrió la «Operación Gomorra», una serie de bombardeos aliados que provocaron una gigantesca tormenta de fuego y mataron a decenas de miles de personas —unas 34.000 según las estimaciones—, uno de los bombardeos más letales de la guerra en Alemania. Buena parte de la ciudad quedó destruida y hubo de reconstruirse tras la contienda.

Hoy Hamburgo es una de las ciudades más ricas y verdes de Alemania, con una fuerte identidad marinera y comercial. Su puerto sigue siendo su corazón económico; su barrio de St. Pauli y la Reeperbahn son legendarios por la vida nocturna (allí tocaron los Beatles en sus inicios); y la espectacular sala de conciertos de la Elbphilharmonie, inaugurada en 2017 sobre un viejo almacén portuario, se ha convertido en el nuevo emblema de la ciudad.

https://en.wikipedia.org/wiki/Hamburghttps://whc.unesco.org/en/list/1467/

Bremen, ciudad libre y los músicos de los Grimm

Bremen, la ciudad hanseática más pequeña, es una de las más antiguas y con más carácter del norte. Fue un importante centro eclesiástico —sede de un arzobispado misionero desde el siglo IX— y una próspera ciudad mercantil de la Hansa. Su plaza del mercado, con el imponente ayuntamiento renacentista (Patrimonio de la Humanidad) y la estatua de Roland —un caballero de piedra de más de cinco metros erigido en 1404 como símbolo de las libertades y los derechos de la ciudad—, es una de las más bellas de Alemania.

Bremen quedó fijada en el imaginario universal gracias a los hermanos Grimm y su cuento «Los músicos de Bremen» (Die Bremer Stadtmusikanten): la historia de un burro, un perro, un gato y un gallo, viejos y descartados por sus amos, que se ponen en camino hacia Bremen para ganarse la vida como músicos. La pequeña escultura de bronce de los cuatro animales, uno sobre otro, junto al ayuntamiento, es hoy uno de los rincones más fotografiados de la ciudad, aunque en el cuento los animales nunca llegan a entrar en ella.

A orillas del mar, Bremen desarrolló su puerto exterior, Bremerhaven, fundado en el siglo XIX para acoger a los grandes barcos. Bremen y Bremerhaven forman hoy la ciudad-Estado más pequeña de Alemania, que conserva su vieja tradición mercantil y marinera. Y fue precisamente desde sus muelles desde donde partieron, rumbo a América, millones de emigrantes europeos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bremenhttps://whc.unesco.org/en/list/1087/

La gran emigración a América

Los puertos del norte de Alemania fueron, durante más de un siglo, la principal puerta de salida de Europa hacia el Nuevo Mundo. Entre mediados del siglo XIX y comienzos del XX, cuando la pobreza rural, las crisis y las persecuciones empujaban a millones de europeos a buscar una vida nueva, Bremen/Bremerhaven y Hamburgo se convirtieron en los grandes embarcaderos de la emigración transatlántica. Por ellos pasaron no solo alemanes, sino también europeos del este y del centro que atravesaban Alemania para embarcar.

Se calcula que desde Bremerhaven emigraron más de siete millones de personas, y desde Hamburgo, por su parte, otros cinco millones; ambas ciudades competían por el lucrativo negocio del pasaje. Las grandes compañías navieras —la Norddeutscher Lloyd de Bremen y la HAPAG de Hamburgo, entonces la mayor naviera del mundo— construyeron flotas de transatlánticos y complejos de alojamiento para los emigrantes que esperaban su barco, como las Auswandererhallen (naves de emigrantes) de Hamburgo.

Esa epopeya humana dejó huella a ambos lados del océano. Buena parte de los millones de estadounidenses, brasileños, argentinos y de otros países de América con apellidos alemanes descienden de aquellos emigrantes. Hoy, museos como la Deutsches Auswandererhaus de Bremerhaven o la BallinStadt de Hamburgo reconstruyen aquella experiencia del viaje, la despedida y la esperanza, y permiten a los descendientes seguir el rastro de sus antepasados.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bremerhavenhttps://en.wikipedia.org/wiki/BallinStadt

Un norte protestante, libre y abierto al mundo

El norte de Alemania abrazó tempranamente la Reforma luterana en el siglo XVI, y el protestantismo se convirtió en un rasgo profundo de su identidad, distinta del sur católico. Las ciudades hanseáticas, gobernadas por su burguesía mercantil, adoptaron la nueva fe y con ella una ética del trabajo, el ahorro y la sobriedad que combinaba bien con su carácter comercial. Ese contraste entre el norte protestante y hanseático y el sur católico y cortesano recorre toda la historia cultural alemana.

La mentalidad del norte se forjó en el mar y el comercio: pragmática, discreta, cosmopolita, orgullosa de sus libertades ciudadanas frente a príncipes y emperadores. Las ciudades-Estado de Hamburgo y Bremen mantuvieron a lo largo de los siglos un fuerte apego a su autonomía y a su tradición republicana, incluso dentro del Imperio alemán y de la Alemania federal actual.

Esa apertura al mundo tuvo también su reverso literario y humano: el norte de la burguesía comercial, con sus grandezas y decadencias familiares, quedó retratado para siempre en Los Buddenbrook, la gran novela de Thomas Mann —nacido en Lübeck— que le valió el Premio Nobel y que narra el auge y la caída de una familia de comerciantes hanseáticos. Todavía hoy, el norte marinero, protestante y burgués sigue siendo una de las Alemanias dentro de Alemania.

https://en.wikipedia.org/wiki/Free_and_Hanseatic_City_of_Hamhttps://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Mann

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📚 Bibliografía

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