Santa Elena de Uairén es una población relativamente joven, surgida en el siglo XX en el extremo sureste de Venezuela, en pleno territorio ancestral del pueblo pemón. La fundación formal del poblado se sitúa el 13 de noviembre de 1931, obra de fray Bienvenido Arriotia y del explorador Lucas Fernández Peña, quienes establecieron un asentamiento misional y de colonización junto al río Uairén, del que la localidad toma parte de su nombre.
La zona, hasta entonces habitada casi exclusivamente por comunidades pemón, comenzó a atraer a misioneros, colonos y buscadores por sus recursos naturales, en una de las áreas más aisladas del país. La lejanía respecto de los centros poblados del norte de Venezuela y la cercanía a Brasil marcaron desde el inicio el carácter fronterizo y singular de Santa Elena.
Durante décadas, el acceso fue muy difícil, lo que mantuvo a la región en relativo aislamiento respecto del resto de Venezuela. La construcción y mejora de la carretera Troncal 10, que conecta el norte del estado Bolívar con la frontera brasileña a través de la Gran Sabana (con tramos pavimentados de forma decisiva a partir de los años setenta y ochenta), fue clave para integrar a Santa Elena con el resto del país y para su posterior desarrollo turístico.
Mucho antes de la llegada de misioneros y colonos, la Gran Sabana era —y sigue siendo— el territorio ancestral del pueblo pemón, un grupo indígena de familia lingüística caribe que habita el sureste de Venezuela y zonas fronterizas de Brasil y Guyana. Los pemón desarrollaron un profundo conocimiento del entorno de tepuyes, sabanas y selvas de galería, con una rica cosmovisión que atribuye a los tepuyes un carácter sagrado, asociado a espíritus y relatos de origen del mundo.
La cultura pemón se organiza en comunidades dispersas por la sabana, con una economía tradicional de conuco (agricultura itinerante, especialmente de yuca amarga para el casabe), caza, pesca y recolección. Con la llegada del turismo, muchos pemón se incorporaron como guías, porteadores y prestadores de servicios, un rol que hoy es legalmente obligatorio para expediciones como la del Monte Roraima, en reconocimiento a su conocimiento del territorio y como forma de asegurar beneficios económicos directos para las comunidades.
La convivencia entre la cultura pemón, los colonos criollos y, más recientemente, el turismo internacional, ha dado a Santa Elena y su región un carácter cultural particular, donde conviven el español, el pemón y, por la frontera cercana, el portugués.
El crecimiento de Santa Elena de Uairén estuvo ligado a dos factores: la minería y su condición de paso fronterizo. La región del sureste de Bolívar es rica en minerales, y la actividad minera —en busca de oro y diamantes, sobre todo desde mediados del siglo XX— atrajo a buscadores y trabajadores de distintas partes de Venezuela y del exterior, dinamizando la economía local, aunque también con impactos ambientales y sociales significativos en el territorio pemón.
A la vez, su ubicación junto a la frontera con Brasil convirtió a Santa Elena en un punto de paso y comercio entre ambos países. La cercanía con la localidad brasileña de Pacaraima y, más allá, con Boa Vista (capital del estado brasileño de Roraima), generó un intercambio económico y cultural constante, que se refleja en la mezcla de idiomas, productos y costumbres que caracteriza al pueblo.
Esta combinación de minería, comercio fronterizo y la presencia del pueblo pemón fue conformando una población diversa y dinámica, un crisol cultural en medio de uno de los paisajes más extraordinarios del continente. Santa Elena se consolidó así como el principal centro urbano del extremo sur del estado Bolívar.
En 1962 fue creado el Parque Nacional Canaima, que con el tiempo se convirtió en uno de los parques nacionales más extensos del mundo (unos 30.000 km², comparable en tamaño a Bélgica) y que engloba la mayor parte de la Gran Sabana y sus tepuyes, incluido el Monte Roraima. La creación del parque buscó proteger un ecosistema único: mesetas de arenisca precámbrica de más de mil millones de años de antigüedad, consideradas entre las formaciones geológicas más antiguas del planeta, junto con una biodiversidad excepcional de especies endémicas.
En 1994, la Unesco declaró al Parque Nacional Canaima Patrimonio de la Humanidad, en reconocimiento a su valor natural excepcional: los tepuyes de paredes verticales que se elevan sobre la sabana como 'islas en el cielo', las cascadas (entre ellas el Salto Ángel, la caída de agua ininterrumpida más alta del mundo, con 979 metros), y una flora y fauna con altísimos niveles de endemismo debido al aislamiento geológico de las cumbres.
Esta protección internacional consolidó el atractivo de la región para el turismo de naturaleza y aventura, y Santa Elena de Uairén, como puerta sur del parque, se convirtió en el punto de partida natural para explorar esta joya geológica y biológica.
Con el reconocimiento creciente del valor natural de la Gran Sabana y del Parque Nacional Canaima, Santa Elena de Uairén encontró en el turismo una de sus principales vocaciones económicas a partir de las últimas décadas del siglo XX. Su posición como última población importante antes de la frontera y como puerta de entrada sur a la Gran Sabana la convirtió en la base natural de los viajeros que llegan por tierra desde Ciudad Bolívar o desde Brasil.
En el pueblo se establecieron agencias de turismo, posadas, hoteles y restaurantes orientados a recibir a quienes vienen a recorrer la Gran Sabana, ascender el Monte Roraima o conocer las cascadas y tepuyes de la región. Las expediciones al Roraima, en particular, parten habitualmente de aquí o de la cercana comunidad pemón de Paraitepui, siempre con guías indígenas, en cumplimiento de la normativa del parque nacional.
Hoy, Santa Elena de Uairén combina su carácter de pueblo fronterizo y minero con el de capital turística del extremo sur venezolano. Es el punto donde los viajeros se abastecen, contratan guías y planifican sus aventuras antes de adentrarse en uno de los paisajes más asombrosos del planeta, de la mano del pueblo pemón, guardián histórico de estas tierras.