Valencia, capital del estado y una de las mayores ciudades de Venezuela, fue fundada el 25 de marzo de 1555 por el capitán Alonso Díaz Moreno con el nombre de Nueva Valencia del Rey, en el fértil valle donde antaño vivieron pueblos indígenas caribes. Durante la colonia, la región de los valles de Aragua y Carabobo prosperó con la agricultura de cacao, añil, tabaco y caña.
Valencia tuvo un papel temprano en la independencia: en su Casa de la Estrella se instaló en 1812 el primer Congreso constituyente de la naciente república, y la ciudad llegó a ser, brevemente en el siglo XIX (1830 y 1858), sede de acontecimientos políticos de primer orden. Su casco histórico, con la catedral, el Capitolio y casonas coloniales, conserva la memoria de aquel pasado fundacional.
El estado debe su fama a la Batalla de Carabobo, librada el 24 de junio de 1821 en la sabana al sur de Valencia, donde el ejército patriota al mando de Simón Bolívar derrotó de manera decisiva a las fuerzas realistas de Miguel de la Torre y aseguró la independencia de Venezuela. En ella brillaron los llaneros de José Antonio Páez y la Legión Británica de voluntarios extranjeros, y cayó heroicamente el prócer Pedro Camejo, el 'Negro Primero', único soldado de tropa cuyo nombre recoge la historia.
El Campo de Carabobo es hoy un solemne monumento nacional, con un gran Arco de Triunfo y el altar de la patria, y el 24 de junio se conmemora como el Día del Ejército y como una de las fechas patrias por excelencia. La batalla convirtió a Carabobo en sinónimo de la libertad venezolana.
El puerto de Puerto Cabello —uno de los mejores del Caribe— fue durante siglos clave para el comercio y la defensa del imperio español, base de la Compañía Guipuzcoana y plaza fuerte protegida por el castillo de San Felipe (el 'Castillo Libertador'). Su condición estratégica lo convirtió en el último bastión realista de Venezuela: la fortaleza solo se rindió a los patriotas en noviembre de 1823, dos años después de Carabobo.
Aquel castillo, que también fue prisión célebre a lo largo de la historia, y el casco colonial de Puerto Cabello, con sus casas de colores y su calle de los balcones, hacen de la ciudad-puerto uno de los conjuntos históricos más atractivos de la costa central venezolana.
En el siglo XX, Valencia se transformó en el gran centro manufacturero del país: su eje industrial concentró fábricas de automóviles, alimentos, textiles, plásticos, neumáticos, electrodomésticos, bebidas y bienes de consumo, convirtiéndola en el corazón productivo de Venezuela y en un imán de migración interna durante la bonanza petrolera.
Su área metropolitana —con Naguanagua, San Diego, Guacara y Tocuyito— es una de las mayores del país. Puerto Cabello, en la costa, alberga el principal puerto de carga de Venezuela, esencial para el comercio exterior, además de la principal base naval de la Armada. Esta doble condición, industrial y portuaria, ha hecho de Carabobo una pieza económica fundamental del país.
Carabobo combina su vocación industrial con notables atractivos naturales. El lago de Valencia —el segundo mayor del país—, aunque afectado por la contaminación, marca el paisaje central del estado, y las aguas termales de Las Trincheras, cerca de Valencia, están entre las más calientes del mundo, con propiedades medicinales aprovechadas desde el siglo XIX.
En la costa, las playas de Puerto Cabello y las islas del Parque Nacional San Esteban —como Isla Larga, con sus barcos hundidos ideales para el buceo— ofrecen escapadas caribeñas, mientras la selva nublada del mismo parque y de la cordillera de la Costa, con su calzada colonial empedrada de El Palito a San Esteban, completa una geografía variada, todo a corta distancia de Caracas.